La primera jornada de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en Bizkaia ha arrancado con un fuerte componente de debate social. El examen de Euskera y Literatura ha llevado a las aulas un tema de constante actualidad en la calle: el papel del idioma en el sistema sanitario. A través del artículo Ama-hizkuntza medikuntzan, de la divulgadora Ruth Salaberria, los alumnos han tenido que reflexionar sobre cómo la empatía y la atención en el propio idioma no son solo un derecho, sino una herramienta clínica clave para el paciente en las consultas de Osakidetza.
A la salida de la Escuela de Ingeniería de Bilbao, el ambiente era una mezcla de alivio y comentarios de última hora sobre el próximo examen. El sentir generalizado apunta a que la prueba ha sido benévola, especialmente para quienes se habían preparado para escenarios mucho más duros. “Venimos de hacer exámenes mucho más difíciles en clase y la verdad que sorprende hacer un examen que entiendes a primera vista”, confesaba aliviada Izaro Areju al terminar la prueba. En la misma línea se manifestaba su compañero Erik Karkamo, quien apuntaba una sensación similar de tranquilidad: “Yo he notado que la dificultad era más fácil en comparación con lo que habíamos hecho en clase”.
Factor sorpresa
Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas. Aunque la comprensión del texto de Salaberria ha resultado accesible, la parte técnica del examen ha guardado algún que otro as bajo la manga, rompiendo con los automatismos que los estudiantes traían mecanizados de los meses previos.
“Ha sido lo que esperábamos, quitando algún ejercicio que era un poco diferente a lo que habíamos practicado en clase”, explicaba Gorka Nuñez, reflejando el desconcierto de quienes se encontraron con preguntas que se salían ligeramente del guion habitual de los nuevos modelos de examen.
Buenas sensaciones
Ese factor sorpresa ha penalizado especialmente a aquellos que lo fiaban todo a las asignaturas de ciencias o historia, dejando los idiomas en un segundo plano en sus calendarios de estudio. “En mi caso los idiomas es lo que menos he estudiado, pero se complica cuando te ponen algo diferente”, reconoció Marco Gutiérrez a las puertas del campus.
Pese a esos pequeños baches en la parte gramatical, el "cara a cara" con el euskera deja buenas sensaciones en este inicio de las pruebas de acceso. Un examen que, más allá de la nota, ha obligado a los futuros universitarios a reflexionar sobre el lado más humano de la sanidad pública.
Último repaso
Entre apuntes y repasos de última hora hay quienes están dando más importancia a exámenes como Matemáticas o Historia por la dificultad y la ponderación de ambas asignaturas en ciertas carreras universitarias. En cuanto a este primer día de selectividad, los nervios son palpables a la espera de entrar a la prueba de Historia de la Filosofía.
El factor psicológico y el cansancio acumulado tras un mes de intensa preparación también han jugado un papel crucial en este arranque de las pruebas. Mantener la concentración con la mente saturada ha sido el verdadero dolor de cabeza para muchos de los aspirantes. “Con tanto agotamiento es más difícil aprenderse los temas de asignaturas como Filosofía”, admitía con sinceridad Erik Karkamo, visibilizando una factura emocional y física que suele pasar desapercibida tras las cifras y las notas de corte, pero que marca el día a día de los estudiantes en las semanas previas a la PAU.