"Primero están las personas, el factor más importante para cimentar la estrategia Bilbao"
José Antonio Garrido repasa su modelo de desarrollo tras 35 años al frente de Metropoli 30
Estas líneas son fruto de una conversación mantenida con José Antonio Garrido, que el pasado lunes se despidió de la presidencia deBilbao Metrópoli 30 (BM30), cargo que ha ocupado desde su creación en 1991. La entrevista se desliza sobre el juego dialéctico de un lema de BM30: Bring your dreams to Bilbao.
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Posiblemente, también fue la inspiración de quien llegó a Bizkaia en 1957 para estudiar ingeniería: “Bilbao me acogió con 17 años y me ha dado todo (conocí a mi mujer, aquí nacieron mis hijos…) y, como es de bien nacidos ser agradecido, siempre digo aquello que los de Bilbao podemos nacer donde nos dé la gana y yo nací en Santander”. Pocas personalidades del mundo empresarial y económico presentan un currículo tan comprometido con el bienestar y progreso social de Bilbao como Garrido.
Época de cambios
Estas últimas tres décadas y media han sido tiempo trascendental porque no se trata de una época de cambios, sino de un cambio de época, pasando de la crisis industrial al paradigma tecnológico que aún no ha concluido. Si los sueños son el motor de la vida, el motor de Garrido sigue a 3.000 r.p.m., que es la velocidad convencional de los motores que se fabricaban cuando en 1965 hizo realidad el sueño de ser ingeniero. Su trayectoria ha transcurrido paralela a la de Bilbao, dirigiendo Iberduero, Iberdrola y Gamesa, o presidiendo BM30 para colaborar en revitalizar y transformar la ciudad.
El oficio de periodista me ha permitido conocer a este ingeniero y empresario comprometido con el conocimiento y la empresa ética; defensor de la igualdad de oportunidades y la meritocracia y paladín de los valores del humanismo y el respeto al prójimo. La conversación es fluida y su médula es el futuro soñado para hacer de Bilbao una metrópolis atractiva y dinámica, donde lo importante sean las personas y los valores humanos. Un diálogo distendido en torno a décadas de sueños, esperanzas y trabajo.
Diálogo e ideas
BM30 nació bajo las premisas de dialogar, contrastar y compartir ideas en un escenario tan incierto como necesitado de objetivos que revitalizaran una sociedad deprimida por la crisis económica, atemorizada por la violencia y carente de estímulos. Con estos argumentos iniciamos ese picoteo de recuerdos y anécdotas para contextualizar aquel Bilbao, que padecía el cambio de paradigma social y económico en el mundo occidental.
Qué sentimientos e ideas fluyen e influyen por la mente del dirigente de una de las mayores empresas europeas para aceptar el reto de “consolidar un proyecto metropolitano para Bilbao abierto, plural, integrador, moderno, creativo social y cultural, que reivindique un papel de primera fila entre las metrópolis españolas y europeas”, tal y como señala la carta de presentación de BM30, firmada por los entonces consejero de Economía del Gobierno Vasco, Luis Atienza, y el diputado general de Bizkaia, José Alberto Pradera.
Oportunidades de desarrollo
Hoy, como entonces, su respuesta es la misma: “Donde otros ven problemas y declive, los líderes ven oportunidades, construyen concertación y movilizan a sus comunidades en la dirección señalada”. Liderazgo, un concepto que parece hablarnos de individualidades, pero que Garrido lo apadrina con el vocablo compartido, utilizándolo primero en una empresa privada como Iberduero. “Desde el principio pensamos que el proyecto de empresa debería de ser un proyecto compartido, no consensuado, ya que la esencia hay que compartirla. También el liderazgo debía de ser compartido; nunca he entendido esos liderazgos mediático-carismáticos-unipersonales”, explica.
Superadas las dificultades lógicas de un planteamiento nuevo, el significativo liderazgo compartido terminaría germinando en Iberdrola y, después, emigrando a BM30. En el comienzo de su andadura, reconoce, también, un escenario complicado. “Teníamos un gran reto en los años noventa, la configuración del Bilbao Metropolitano del siglo XXI. Teníamos que consolidar un proyecto abierto, plural, integrador, moderno, creativo social y cultural, que reivindicara un papel de primera fila entre las metrópolis españolas y europeas”, apunta.
Lo decía Einstein: La crisis es necesaria para que la humanidad avance. Sólo en momentos de crisis surgen las grandes mentes. En realidad, uno tiene la impresión de que estamos ante una situación frecuente y definitoria del progreso de la humanidad, como es hacer de la necesidad virtud, porque frente a las penurias eran inexcusables las soluciones y BM30 ha sido, en opinión de Garrido “el ejemplo más reconocido a nivel mundial de organización público-privada activa y efectiva en el ámbito de la planificación urbana”. BM30 ha planteado varias fases de actuación. En la primera (1991-2000) afrontaron el “gran reto” poniendo el foco en las infraestructuras, “definiendo ocho temas críticos: Recursos Humanos; Metrópoli de servicios avanzados en una moderna región industrial; Movilidad y accesibilidad; Regeneración medioambiental; Regeneración urbana; Centralidad cultural; Colaboración público-privada y Acción Social”.
El futuro de la ciudad
La importancia de las infraestructuras fue, sin duda, una apelación al sentido común y, de alguna forma, la piedra angular de una segunda fase (2001-2010) que ponía énfasis en factores, algunos intangibles, que dan vida y futuro a la urbe. Tal y como lo explica, “el sistema metropolitano se soporta en tres elementos básicos: las personas, la actividad de la ciudad y el atractivo de la ciudad. No existen ciudades atractivas y calidad de vida elevada en entornos económicamente deprimidos y, también, desde la perspectiva sistémica puede afirmarse que a la gente le gustaría trabajar donde le gusta vivir”.
“El sistema metropolitano se soporta en tres elementos básicos: las personas, la actividad de la ciudad y el atractivo de la ciudad
Era, y es, el punto de inflexión. El tiempo de hacer realidad en Bilbao los sueños creativos, como ya lo habían hecho Norman Foster o Frank Gehry. Y con los sueños, las personas y sus valores, porque “era preciso construir entre todos una ciudad en la que los ideales, cualesquiera que fuesen, resultaran posibles: un Bilbao capaz de identificar, comparar y materializar las buenas ideas en provecho de toda la comunidad. El objetivo era facilitar el cambio de paradigma de infraestructuras a valores. Se distinguieron valores de referencia(IPICA): Innovación; Profesionalidad; Identidad; Comunidad y Apertura al exterior, cuyo desarrollo requiere sin duda de una estrategia progresiva y para su promoción es vital contar con ciertos ingredientes como son el liderazgo, la ejemplaridad y la credibilidad de quienes lo promocionan”.
Seguir imaginando Estos fueron los indicios que dieron forma a la tercera fase de BM30 (2011-2030) con el distintivo Es tiempo de profesionales que era “una propuesta de trabajo orientada al valor de la profesionalidad, de la que surge BasquePRO y el gran número de proyectos que desarrollamos desde entonces con las Universidades, con los Colegios Profesionales, con las instituciones públicas y las empresas de nuestro entorno”.
El trabajo bien hecho
BM30 caminaba en busca del nuevo paradigma y “manifestando la necesidad de recurrir al activo fundamental que ha hecho de esta tierra un lugar próspero a lo largo de su existencia: el espíritu de los profesionales, del buen hacer, del sacrificio, del trabajo bien hecho, del riesgo. Esa ha sido y debe ser la apuesta del Bilbao Metropolitano”.
La visión de BM30 se ampliaba más allá del cortoplacismo e inmediatez para proponer fechas (2030 o 2050) a las que aún no hemos llegado: “el verdadero desafío no es proteger lo ya logrado sino mantener abierta la capacidad de imaginar, revisar, corregir y actualizar nuestra visión compartida. Por eso seguimos insistiendo en el largo plazo. No como ejercicio de predicción sino como ejercicio de responsabilidad. Pensar en el 2035 o en el 2050 no significa alejarnos del presente sino mirarlo con la distancia necesaria para tomar hoy las mejores decisiones”.
Es obvio. Un planteamiento de este tipo pretende evitar que las nuevas generaciones se aparten de la formación en humanidades y sus valores porque pueden volverse contra ella misma. “Primero están las personas. Es el factor más importante para cimentar la estrategia para Bilbao. Son la esencia de la comunidad, en ellas reside el conocimiento, las ideas y este Plan está realizado por ellas y para ellas. Sin las personas, sin el tejido humano, sería imposible llevar a cabo cualquier proyecto innovador. Sin ellas, el Bilbao Metropolitano no sería la ciudad donde se lleven a cabo iniciativas empresariales de alto valor añadido, innovadoras. Sin las personas el sistema urbano no existiría, de ahí su importancia como elemento básico del presente Plan”, recalca.
Capitán de empresa
Llegados a este punto, hay un aspecto a tratar, porque José Antonio Garrido no sólo ha presidido BM30. Antes y durante ha tenido en sus manos las riendas de grandes corporaciones.
“La misión de una empresa es crear riqueza, pero exige decir para qué. Y, por supuesto en el primer Proyecto de Empresa (1987) lo definimos. ¿Para qué? Y decíamos: para financiar el futuro y remunerar adecuadamente al accionista, para que los empleados mejoren su calidad de vida, para que los clientes reciban el producto mejor en calidad-precio, para que los suministradores compitan en igualdad de condiciones y para que la sociedad se beneficie de la actividad de la empresa en múltiples aspectos”, apunta.
En su opinión, la empresa ética “debe acreditar los valores de honradez, respeto y comprensión; responsabilidad; justicia, solidaridad; ejemplaridad, profesionalidad y superación, que establecen criterios, actitudes y comportamientos coherentes respecto a empleados, accionistas, clientes, suministradores y sociedad. Lo primero que deberíamos hacer es una profunda reflexión que busque un nuevo orden en el cual el capitalismo, sin perder las virtudes que han constituido el gran avance económico, industrial y tecnológico, desarrolle una profunda cultura de promoción de la justicia a partir de una solidaridad práctica que trate de reducir las desigualdades”.
Y, producto de la reflexión estratégica que ha realizado BM30 desde hace 35 años, añade que “la creación de riqueza y su justo reparto es un compromiso a largo plazo con el que la empresa consigue legitimidad para poder seguir existiendo en un determinado contexto económico, social y político. Uno de los aspectos de la crisis actual del capitalismo es, precisamente, el enfrentamiento entre los valores sociales actuales frente a los valores tradicionales de la cultura industrial del pasado siglo”.