Bilbao basque FEST ha cerrado su edición de 2026 consolidando su papel dentro de la programación cultural de la Semana Santa en la ciudad, con una propuesta que, del 1 al 4 de abril, ha vuelto a combinar música, gastronomía, deporte y actividades participativas en distintos espacios urbanos. Organizado por el Ayuntamiento de Bilbao, el festival ha mantenido su esencia reconocible, aunque con novedades como la creación de la denominada “Plaza de la Cultura Vasca” en el Muelle de El Arenal, que ha funcionado como uno de los principales ejes de esta edición.
En este espacio se han concentrado talleres, showcookings, conciertos y exhibiciones de Herri Kirolak en un formato continuo que ha favorecido la circulación de público. Según los datos facilitados por la organización, más de 41.000 personas pasaron por este entorno durante las tres jornadas centrales, convirtiéndolo en uno de los puntos de mayor actividad del festival.
Al mal tiempo, buena "cara"
Pese a las condiciones meteorológicas adversas registradas durante las primeras jornadas, la programación se desarrolló casi en su totalidad. Solo el jueves se vieron afectadas algunas actividades, como el espectáculo Urbasa, un taller de txalaparta y la actividad de remo en bateles, sin que ello alterara de forma significativa el desarrollo global del evento.
La música volvió a ocupar un lugar central, con una asistencia estimada de alrededor de 18.000 personas en el conjunto de conciertos celebrados en Azkuna Zentroa, el propio Arenal, Bilborock y Kafe Antzokia. La programación combinó nombres consolidados con propuestas emergentes, ofreciendo un recorrido por diferentes generaciones y estilos de la escena vasca. En Azkuna Zentroa, el inicio corrió a cargo de Anje Duhalde y Niko Etxart, a los que se sumaron actuaciones como la de Olaia Inziarte y la de Maren, que presentó su segundo trabajo junto a nuevas composiciones en euskera.
Neomak y Korrontzi
Por su parte, El Arenal concentró algunos de los conciertos con mayor afluencia, con actuaciones como Neomak, que se desarrolló pese a la lluvia, o Korrontzi, que marcó el inicio en Bilbao de su gira internacional ‘Mundua dantzan’. En paralelo, Bilborock volvió a funcionar como escaparate de nuevas propuestas con actuaciones de Gar, Mugan y Bisai, mientras que Kafe Antzokia acogió el ciclo Bilbao basque FEST Rock City.
En cuanto al deporte, las exhibiciones de Herri Kirolak mantuvieron su peso dentro del festival, congregando a 17.300 personas en el entorno del Arenal y la programación dirigida al público familiar también registró una participación destacada, con una estimación de 10.000 asistentes. Actividades como Gargantúa, los paseos en batel por la ría y los talleres de percusión y juegos tradicionales concentraron buena parte de esta afluencia.
Atractivo turístico
En el ámbito turístico, las oficinas de la Plaza Circular y del Museo Guggenheim atendieron a 3.774 personas entre el 2 y el 5 de abril. De ellas, el 49,6% correspondió a visitantes de otras comunidades autónomas, el 40,41% a turistas internacionales y el 9,99% a residentes en Euskadi. Madrid encabezó la procedencia estatal, mientras que Francia fue el principal mercado internacional, seguido de Alemania, Italia, Estados Unidos y Reino Unido. El impacto del festival se trasladó también al entorno digital, donde los perfiles de Bilbao Turismo alcanzaron 562.322 impresiones en redes sociales durante los días de celebración. Con estos datos, Bilbao basque FEST mantiene su posición dentro de la oferta cultural de la ciudad en Semana Santa.