En otro punto del Casco Viejo, Xisco Vidal, Pau Pons y Ana Pastor han improvisado su recorrido tras la cancelación del alojamiento reservado, pero han logrado encontrar un hotel aceptable en la urbe sobre la marcha. “Hemos venido a ver el Baskonia-Real Madrid en Gasteiz, pero hemos aprovechado para realizar un recorrido exprés por la ciudad”, ha dicho Vidal.

A pocos metros, Lindsay Rubie ha caminado por Carnicería Vieja con la misma naturalidad que un transeúnte local. La inglesa había descubierto Bilbao gracias a una amiga en un club de lectura y ha decidido conocer ‘el Botxo’ junto al grupo. “Aquí todo nos resulta más barato. Un helado en Inglaterra puede costar cinco o seis libras”, ha dicho.

Te puede interesar:

Goteo incesante de turistas

El goteo de turistas ha sido constante durante toda la jornada. Portugués, inglés y alemán se han mezclado con euskera y castellano en cada esquina, reforzando la sensación de ciudad abierta y viva. Entre quienes trabajan a pie de barra o mostrador, la percepción ha quedado más prudente: “Hay algo menos de gente que otros años, aunque la semana está siendo buena”, ha resumido Mikel Ruiz, guía local, mientras acompañaba a un grupo de visitantes alemanes por las Siete Calles.