Un juzgado de Bilbao ha condenado a la sociedad pública Cofivacasa a pagar 223.000 euros a la familia de un hombre que trabajó en Babcock Wilcox y falleció de un cáncer, tras incumplir esa empresa las medidas de protección frente al amianto.
Según ha informado la Asociación vasca de víctimas del amianto, Asviamie, el Juzgado de lo Social número 3 de Bilbao ha estimado parcialmente la demanda interpuesta por Emilio R.M. y el presentado por sus herederas tras fallecer en marzo de 2025.
Además, la sentencia absuelve a Tubos Reunidos, al determinar que el fallecido no trabajó en esa industria. Emilio trabajó como calderero en la Babcok Wilcox desde 1971 a 1984. Esta empresa suspendió pagos en 1978. Cofivacasa, perteneciente al Grupo SEPI, fue la encargada de la liquidación de sociedades filiales.
Sin medidas preventivas
Ese operario trabajó en la calderería de Sestao, "con exposición a fibras cancerígenas de amianto, sin que la empresa adoptara las medidas preventivas, que la legislación de época exigía". En octubre de 2024, tras un derrame pleural, a Emilio se le diagnostica un mesotelioma epitelioide irresecable y tras ser sometido a un tratamiento oncológico, falleció 6 meses más tarde.
El INSS resolvió certificando el origen profesional de la enfermedad debido a la ausencia de medidas de seguridad con el amianto y la exposición incontrolada a cancerígenos. Cofivacasa ha asumido "la responsabilidad en relación a la exposición al amianto, sin medidas preventivas en Babcock Wilcox, así como el diagnóstico de la enfermedad".
"No pudo ser un error"
Según Asviamie, ha considerado "escandaloso que grandes empresas" como Babcock Wilcox, "que dispusieron de importantes recursos humanos, técnicos y sanitarios destinados a la Seguridad e Higiene y prevención de los accidentes de trabajo, incumplieran la legislación que recogía las medidas de seguridad y vigilancia sanitaria del amianto y otros cancerígenos".
"Ignorar u ocultar el riesgo cancerígeno a cientos de trabajadores que estaban expuestos a la fibra cancerígena no pudo derivar de un error o despiste, sino que fue un plan orquestado por las empresas, mutuas y autoridades sanitarias, para ocultar el cáncer profesional, actitud que, todavía hoy persiste", ha denunciado.