El impacto de la primera gran ola de calor en Euskadi ya se ha dejado sentir en el sistema sanitario. El Servicio de Emergencias de Osakidetza ha atendido a un total de 30 personas entre el pasado viernes, 22 de mayo, y ayer domingo, 24 de mayo, como consecuencia directa de las altas temperaturas registradas durante todo el fin de semana en la CAV.

Del total de asistencias, tres casos requirieron el traslado urgente en ambulancias a hospitales y centros de salud debido a su estado. Por el contrario, el resto de las víctimas fueron dadas de alta tras ser atendidas in situ en el mismo lugar de la incidencia o mediante asistencia y seguimiento por teléfono.

El análisis de las asistencias por territorios históricos revela una incidencia muy desigual, siendo Bizkaia la zona que ha concentrado la inmensa mayoría de las emergencias con 22 casos registrados. A gran distancia se sitúa Gipuzkoa, donde los sanitarios tuvieron que intervenir en 7 casos, mientras que en Araba la situación fue mucho más moderada, contabilizándose tan solo un caso.

Las asistencias confirman que el calor no ha discriminado por grupos de edad, ya que las franjas de los pacientes atendidos oscilan desde los 2 hasta los 74 años. En cuanto al cuadro clínico, los síntomas más destacados que presentaron las víctimas a lo largo del fin de semana fueron mareos, desmayos, fatiga y desorientación.

Plan de Calor 2026

Ante esta situación, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco ha recordado la necesidad imperiosa de extremar las precauciones y seguir estrictamente las recomendaciones institucionales recogidas en el Plan de Calor 2026. Esta iniciativa tiene como objetivo prioritario prevenir y reducir el impacto del exceso de temperatura en la salud de la ciudadanía durante los meses más calurosos del año.

El documento institucional pone el foco y presta especial atención a la población de riesgo, considerada como la más vulnerable ante los termómetros elevados. Este colectivo integrado por menores de 4 años, personas mayores, embarazadas, pacientes con enfermedades crónicas y aquellas personas que realizan actividad física en exteriores, debe ser vigilado con extrema cautela.