Con un magnífico parcial de 19-4 cuando peor pintaban las cosas (64-71 a nueve minutos del final), el Surne Bilbao ha hecho los deberes este domingo contra el Bàsquet Girona (86-80) y llegará a la jornada final de la temporada regular dependiendo de sí mismo para disputar las eliminatorias por el título de la Liga Endesa. Con 18 victorias ya en su casillero, el conjunto vizcaino colocará la guinda al deliciosísimo pastel que ha cocinado esta temporada si consigue ganar el próximo viernes en la cancha de La Laguna Tenerife (podría acabar incluso séptimo en ese caso). En caso de perder, dependería de que el Unicaja no gane ninguno de los dos duelos que le quedan pendientes: el aplazado que le enfrentará al Asisa Joventut en el Olimpic (lo reanudará con un déficit de 20 puntos en el luminoso al descanso) y el duelo final en Gasteiz ante el Kosner Baskonia.
Apetito
Ocurra lo que ocurra, los hombres de negro volvieron a demostrar que su apetito competitivo todavía no está saciado. En un duelo que no fue en absoluto cómodo para sus intereses, se emplearon a fondo para derribar la resistencia de un rival que actuó sin ninguna presión y que le puso las cosas muy difíciles a partir de su dominio en el rebote ofensivo (19 capturas que cristalizaron en 14 puntos de segundas oportunidades para los de Moncho Fernández) de la mano de un muy dañino Martinas Geben (24 puntos, 13 rebotes, con ocho de ellos en el aro rival.
Paciencia
Sin embargo, la escuadra de Jaume Ponsarnau tuvo la virtud de saber esperar su momento. Le falto continuidad en su juego y acierto por parte de varios jugadores capitales para poder imponerse con claridad sobre la cancha, pero su mejor versión llegó con ese peligrosísimo 64-71. Su dureza defensiva subió enteros y cortocircuitó a un rival al que además se le mojó la pólvora desde la larga distancia y encontró dos referentes que no titubearon a la hora de echarle el lazo al choque: Melwin Pantzar y Darrun Hilliard. El base sueco volvió a ofrecer una exhibición de dirección de juego y verticalidad hacia al aro para acabar con 20 puntos, cinco asistencias, ocho faltas recibidas y 32 créditos de valoración, mientras que el alero estadounidense fue el gran ejecutor en esos fantásticos nueve minutos finales, con dos triplazos que pusieron la rúbrica al parcial de 19-4 para un 83-75 para el que ya no hubo respuesta posible. La solidez de Tryggvi Hlinason fue el tercer pilar que consolidó el éxito final.
Mal arranque
Como en sus últimos compromisos como anfitrión, no tuvo un arranque excelso el conjunto vizcaino, con muchos problemas para ser eficaz en ataque y permitiendo demasiados puntos a su rival. Bajo estos parámetros, el 3-13 poco antes del ecuador del acto inaugural exigía una reacción inmediata, que llegó con la activación de la segunda unidad. Con Martin Krampelj en escena la retaguardia ganó consistencia, mientras que Pantzar y sobre todo Aleix Font se encargaron de los tan necesarios puntos. Pese a que los de Moncho Fernández gozaban de demasiados viajes a la línea de tiros libres y Geben era un dolor de cabeza, los anfitriones fueron poco a poco recuperando el terreno perdido hasta empatar a 23 puntos con el décimo punto suministrado por el alero catalán y cerrar los diez primeros minutos con un 25-23 favorable a sus intereses.
Inconexos
Con Petrasek entonado desde la larga distancia y una retaguardia que incomodaba muchísimo a su rival, forzando pérdidas, el Surne Bilbao se fue encontrando cada vez más cómodo y el 34-28 parecía un buen punto de partida para adueñarse del choque, pero faltó colmillo. El conjunto vizcaino desaprovechó un puñado de ataques que Hildreth castigó en la otra canasta y la igualdad regresó a Miribilla (40-39), con Geben haciendo de nuevo de las suyas en las cercanías del aro. Se echaba en falta más diversidad ofensiva para ganar consistencia y poner mucho más cuidado a la hora de cerrar el rebote defensivo (12 capturas del rival al descanso, siete del pívot lituano, para sacar otros tantos puntos de segundas oportunidades), por lo que no hubo demarraje ni nada que se le pareciera, alcanzando el ecuador de la cita con un 42-41 después de que Bassala Bagayoko fallara cuatro tiros libres seguidos.
Desacierto
Tras la reanudación, el Surne Bilbao siguió sin actuar con la contundencia necesaria para desnivelar la balanza. Mientras Petrasek fallaba una canasta solo debajo del aro, Needham enlazaba seis puntos seguidos, con los árbitros encendiendo además los ánimos de Miribilla con señalizaciones difíciles de entender. Hilliard y Pantzar intentaban elevar las revoluciones y el suministro de puntos de los suyos (62-58), pero seguía sin haber continuidad y al Bàsquet Girona no le faltaban recursos, no solo para no perder contacto en el marcador, sino incluso para darle la vuelta a la tortilla (62-65.). Si además Justin Jaworski estaba inmerso en una de esas fases en la que no le entraban los triples liberados, el 64-67 a diez minutos del final se explicaba solo y no pintaba un panorama que invitara al optimismo.
Solución
Con Geben sin bajar el pistón, el conjunto vizcaino le vio las orejas al lobo con el 64-71. Sin embargo, respondió como los equipos grandes: sin titubeos. El 19-4 de la mano del tridente formado por Hilliard, Pantzar y Hlinason fue incontestable. Y no fue porque la escuadra catalana no intentara revolverse tras el 83-75 con menos de dos minutos en el reloj, con Needham y Hildreth llevando incertidumbre a la grada con el 83-80 a 28 segundos de la última bocina, pero dos tiros libres de Jaworski y un robo de Normantas certificaron el 18º triunfo del curso.