La fábrica de La Salve Bilbao, en la calle Tellería de Bolueta, ha acogido este martes el acto conmemorativo del undécimo aniversario de la vuelta al mercado de la histórica marca cervecera. Una cita cargada de simbolismo en el propio corazón productivo de la compañía, rodeada de depósitos y líneas de embotellado, que ha servido para hacer balance de su trayectoria y reivindicar su papel como motor económico y social en Euskadi.

El encuentro ha reunido al alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto; al socio fundador de la empresa, Eduardo Saiz Lekue; y al director general de AZTI, Rogelio Pozo, además de representantes del ámbito institucional y empresarial. Más que un aniversario, la jornada se ha planteado como una reafirmación del proyecto. La Salve, con 140 años de historia a sus espaldas, regresó al mercado hace once años con el objetivo de recuperar una marca emblemática para Bilbao y proyectarla hacia el futuro. Desde entonces, ha defendido un modelo basado en tres pilares: producto, territorio e impacto local.

Durante su intervención, Aburto ha subrayado la dimensión simbólica de la cervecera para la ciudad. “Hoy es un día especial para Bilbao, porque hablar de La Salve es hablar de Bilbao”, ha afirmado. El alcalde ha puesto en valor el equilibrio entre tradición e innovación que, a su juicio, define la evolución de la compañía, y ha mostrado su deseo de que pueda seguir creciendo en la capital vizcaina, dando un “salto cuantitativo y cualitativo” en los próximos años.

Impacto económico y social

Uno de los momentos centrales del acto ha sido la presentación de los principales datos del estudio sobre el impacto económico y social de la empresa en Euskadi, elaborado por AZTI. Según ha detallado Rogelio Pozo, en 2025 La Salve produjo 60.000 hectolitros de cerveza, una actividad que ha generado un impacto económico cercano a los 32 millones de euros en la comunidad autónoma. Esa cifra se traduce en 11 millones de euros de valor añadido, equivalente a 119 empleos, y alrededor de 4 millones de euros en ingresos fiscales. Además, el 67% del impacto total se concentra en el ámbito local, un dato que, según se ha destacado, refleja la capacidad de la empresa para dinamizar su entorno más cercano y fortalecer la cadena de proveedores de proximidad.

Por su parte, Eduardo Saiz Lekue ha recordado que el relanzamiento de la marca no respondía únicamente a la recuperación de un nombre histórico, sino a la voluntad de construir un proyecto competitivo con raíces en el territorio. El compromiso con lo local, ha defendido, no solo es una cuestión identitaria, sino también una ventaja estratégica en un mercado altamente concentrado.

Once años después de su regreso, La Salve ha querido escenificar en su propia fábrica el camino recorrido y la ambición de futuro. Una celebración que ha combinado memoria, datos y respaldo institucional para reforzar la idea de que la histórica cervecera bilbaina es hoy, además de un símbolo, un actor económico con peso propio en Euskadi.