Arkaitz Fernández, el joven portugalujo con problemas de salud mental, de adicciones y con una discapacidad reconocida del 49% ha pasado su primer fin de semana en la prisión de Basauri tras ser encarcelado el pasado viernes. Lo ha pasado interno en la enfermería de la cárcel debido a la gravedad de las heridas que se produjo en un brazo la noche del pasado jueves, la primera y única que pasó en la calle tras poder coger el alta voluntaria en el Hospital Psiquiátrico de Zamudio.
Hoy ya ha pasado a un módulo normal y Mertxe Mercader sigue su lucha para que Arkaitz acuda a un recurso en el que, a la vez que cumple los 21 meses de condena que arrastra por delitos menores, se trate de sus problemas psiquiátricos y de adicciones. “No es el sitio adecuado para una persona con enfermedad mental. Arkaitz es una persona muy vulnerable y puede pasarle cualquier cosa ahí dentro. Qué va pasar con él ahí dentro. Arkaitz necesita acudir a un centro psicosocial en el que reciba las atenciones y tratamientos que tiene que recibir. Arkaitz no puede estar en la cárcel, pido por favor que no le hagan nada, pido protección para él”, ha rogado esta mañana entre lágrimas Mertxe en las inmediaciones de la cárcel de Basauri.
Y es que en estancias anteriores en prisión, Arkaitz ha sufrido varias agresiones, entre ellas, un apuñalamiento. Además, tal y como ha indicado Mertxe, ella ha llegado a recibir extorsiones en las que presos le pedían dinero a cambio de no hacerle daño a su hijo.
La ama de Arkaitz ha vuelto a solicitar que su hijo sea derivado a Aita Menni en Arrasate, centro que indicó como idóneo para su tratamiento una sentencia del Juzgado de Familia de Barakaldo. “Arkaitz es un vasco más, qué pasa, ¿que no tiene derecho a ser tratado allí por no ser de Gipuzkoa? Me consta que hay presos vizcainos con condenas pendientes y problemas mentales que están siendo tratados en Aita Menni. No estamos pidiendo nada que no se haga ya”, ha desarrollado Mertxe, quien en la jornada de ayer prestó declaración en la ertzain-etxea de Erandio en el marco de la investigación abierta sobre la posible entrada de drogas en el Hospital de Zamudio.
“Ayer se me solicitó que contase lo que sabía y puse el teléfono móvil de mi hijo a disposición de la Ertzaintza para que investiguen. En cuanto tuve sospechas y pruebas de que se introducía droga en el Hospital se lo trasladé al centro que ha abierto una investigación. El tratamiento de psiquiatría que ha recibido Arkaitz en Zamudio no ha servido de nada por su consumo de drogas estando en el centro en un régimen cerrado. Cómo ha podido dar positivo en drogas mi hijo estando en una planta de psiquiatría en un régimen cerrado. A mí que me lo expliquen”, ha explicado Mertxe, quien ha incidido en lo que, a su juicio, son fallos muy graves del sistema.
“Hay un fallo brutal en el sistema y mi hijo es el ejemplo del fallo brutal de las instituciones. Las personas como mi hijo son enfermos mentales y tienen una adicción, son un peligro para sí mismos y para cualquiera. Algo tienen que hacer las instituciones. Todo lo que no han hecho con Arkaitz es lo que debe de hacerse en estos casos”, ha señalado la madre de Arkaitz, quien ha recordado que su hijo “ha estado titulado por la Diputación y ha terminado en la indigencia, durmiendo en la puñetera calle”.
Denuncia archivada por "falta de pruebas"
En este aspecto, Mertxe, en cuanto se hizo con la tutela de Arkaitz, interpuso una denuncia penal al tutor foral del joven por la gestión realizada con Arkaitz. Esa denuncia ha sido desestimada por la justicia por “falta de pruebas”.
“Si quieren pruebas que lean los periódicos o miren la televisión o que me las pidan, que tengo toda la documentación y ahí están todas las pruebas. Tampoco hace falta ser muy listo para ver lo que ha pasado, porque ha estado en la puñetera calle, en la indigencia y ha acabado en la cárcel, herido. Voy a seguir luchando por mi hijo hasta el final”, ha concluido Mertxe, una madre que se reconoce “rota”, pero que sigue su lucha para que Arkaitz sea trasladado al recurso que necesita en su situación actual.