A Tryggvi Hlinason (28-X-1997, Akureyri) le apetece soñar despierto, imaginarse la posibilidad de verse a sí mismo levantando el título de la FIBA Europe Cup al cielo de Miribilla el próximo 29 de abril, pero es consciente de que todavía queda trabajo por hacer. Y mucho. El Surne Bilbao afrontará este miércoles en Salónica el encuentro de ida de la final ante un PAOK que el pívot islandés considera más potente que el que fue también finalista el pasado curso, pero ve a los hombres de negro capacitados para repetir gesta deportiva.
Llega el momento clave de la temporada, con un título continental de nuevo en juego. ¿Cómo ve al equipo?
Lo veo bien. Todos sabemos dónde estamos, cuáles son nuestros objetivos y afrontamos esa época de la temporada que es muy importante en los dos competiciones, sobre todo ahora en Europa pero en la Liga Endesa también porque estamos luchando para llegar al play-off.
Poniendo el foco en la final de la FIBA Europe Cup, la posibilidad de repetir título es un reto impresionante. Nadie la ha logrado...
Por supuesto es algo que queremos conquistar. Llegamos a este punto de la competición en un muy buen momento, hemos hecho las cosas muy bien en Europa, donde hemos afrontado todos los partidos con la seriedad que hacía falta y ahora tenemos la final de nuevo contra el PAOK Salónica. Creo que es un PAOK más fuerte que el del año pasado, por lo que va a ser muy difícil. Por suerte, estamos en la posición de tener esta vez el segundo partido en casa, algo que creo que puede ser muy importante para nosotros. Pero el primer partido en Grecia va a ser un reto muy duro. Sabemos que va a ser un infierno bastante fuerte. Lo afrontamos con muchas ganas. Los que estuvimos allí la temporada pasada queremos repetir y a los nuevos ya nos hemos encargado Harald (Frey) y yo de meterles en la cabeza que ganar es algo muy divertido (risas). Es que volver a ganar un título europeo en Bilbao puede ser impresionante.
¿Cómo recuerda el título de la temporada pasada, qué momentos se le han quedado grabados?
Para mí, hubo dos momentos clave. El primero fue el partido en casa contra el Dijon en semifinales, la gran remontada. Yo estaba fuera de competición, no podía jugar al estar lesionado y estaba al lado de nuestro banquillo. Faltando cinco minutos más o menos estábamos muy lejos del objetivo y lo que ocurrió después fue algo increíble para todos los que estuvimos allí, algo que nunca habíamos visto en nuestra vida. Y luego, por supuesto, ganar el título en Salónica siempre va a ser algo especial. Éramos un grupo con mucha ambición y conseguirlo en ese ambiente, con todo el ruido que llegaba desde la grada... Fue espectacular. Es que ganar un título es algo especial. Yo por lo menos no lo había logrado más allá de la segunda división de Islandia, que es un poco diferente (risas).
¿Qué le pareció el ambiente del Palataki? El ruido, el lanzamiento de papeles, el humo...
En cuanto a ambiente y entorno yo ya había competido en pabellones parecidos, aunque no en una final, claro. Ya sabía más o menos dónde íbamos, pero cuando llegas al pabellón una hora y cincuenta minutos antes del partido y ves que está ya lleno de gente gritando es algo para recordar. Normalmente las gradas suelen estar tranquilas hasta una media hora antes del salto inicial, pero en este caso fue una cosa brutal. ¡Y no solo estaba lleno dentro, sino también el exterior! Fue algo especial.
Supongo que a los jugadores que siguen del pasado ejercicio les tocará explicar esas sensaciones a los nuevos. Esta campaña ya jugaron en el Palataki en la segunda fase de grupos, pero lo que se vivirá en la final muy poco tendrá que ver.
En ese partido de la fase de grupos no estaba lleno, pero también metían ruido... De todas maneras, todos los jugadores han visto al menos los highlights de la final de año pasado, por lo que son conscientes más o menos de lo que vamos a tener allí, aunque luego experimentarlo es otra cosa.
¿Tenía alguna preferencia en la otra semifinal entre PAOK y UCAM Murcia?
Sinceramente, me daba bastante igual. La única diferencia que yo veo es que desde el punto de vista del juego nos puede venir mejor enfrentarnos al PAOK, por decirlo de alguna manera jugar contra ellos es más normal para nosotros. La única pena es que si la final hubiera sido contra el Murcia habría sido algo más especial derrotarles para ganar el título, aunque también sería especial poder repetir título contra el PAOK. Creo que los dos equipos tenemos que sentirnos orgullosos de haber podido llegar a la final dos años seguidos. Eso demuestra la calidad y la ambición de ambos. Vamos a ver si podemos repetir lo del año pasado.
¿Qué le parece este PAOK?
Cuando jugamos contra ellos en la segunda fase de grupos atravesaban por una época con muchos cambios en la plantilla, con muchos jugadores que todavía no tenían claro su rol dentro del equipo, pero ahora están jugando mucho mejor juntos. Ahora todos tienen ya claro su papel y eso se nota mucho en sus partidos, como bloque es mucho más sólido y tiene un juego más fluido. En mi opinión, sus jugadores son de un nivel superior a los de la pasada temporada prácticamente el 100%.
¿Le da mucha importancia al hecho de que en esta ocasión el segundo partido vaya a ser en el Bilbao Arena?
Sí, por dos razones. En primer lugar, somos conscientes de que el primer partido va a ser difícil, pero lo tenemos que afrontar con el objetivo de tener la posibilidad de ganar la eliminatoria en casa. Tenemos la experiencia de haber tenido tanto el año pasado como el anterior eliminatorias en las que perdimos el primer partido a domicilio por muchos puntos y pudimos recuperar eso posteriormente en Miribilla. Yo creo que remontar fuera de casa es muy complicado. Recuerda cuando perdimos hace dos temporadas en casa en semifinales ante el Chemnitz por un resultado abultado (fue un 73-98 final)… Luego en Alemania fuimos capaces de ganar (73-82), pero no fue suficiente. Si en Salónica todo va mal, que esperemos que no sea así, al menos tendremos la posibilidad de poder remontar en casa. Por eso creo que es muy importante. Además, si conseguimos ganar el título, va a ser más especial hacerlo aquí, con todo Bilbao y todo Miribilla celebrándolo a lo grande. Puede ser una noche muy bonita para todos, pero todavía queda mucho que hacer, muchos minutos por competir.
¿Se le ha pasado por la cabeza lo que puede ser ese momento de levantar el título en el Bilbao Arena?
Es muy difícil no imaginar algo así, pero prefiero tener los pies sobre la tierra y centrarme en las cosas que tenemos que hacer para conseguirlo. Lo dicho, queda trabajo por hacer.
Comentaba Ponsarnau tras eliminar al Falco Szombathely en semifinales que quizás no se le da tanta importancia al hecho de alcanzar esta final porque, a diferencia del año pasado, no ha habido remontadas históricas como la del Dijon o momentos contra las cuerdas como ante el Tofas Bursa. Por contra, han dominado la competición con mano de hierro, sin relajarse.
Es la imagen que queremos dar como equipo, que da igual quién sea nuestro rival que nosotros vamos a jugar al tope de nuestras posibilidades. Como he dicho antes, en la FIBA Europe Cup muchas veces los equipos son un poco peores que nosotros, pero cualquier equipo puede ganar a cualquiera. No estoy diciendo que sea lo normal, pero puede pasar si el que es mejor no juega a tope. Vemos que en ocasiones ocurre también en la Liga Endesa, que hay veces en las que los equipos de la zona baja ganan a los de arriba. Por eso nunca tiene que haber momento para la relajación. Es una mentalidad que este equipo se toma muy en serio. Queremos afrontar todos los partidos y todos los momentos con tensión para no tener que llegar a instantes de los encuentros con dudas. Igual tampoco podemos ganar todos los partidos de esta FIBA Europe Cup por más de diez puntos, pero lo intentamos. Este año hemos hecho un muy buen trabajo en este sentido.
Desde fuera se vio un cambio importante en el equipo en Girona. Llegaban de sufrir una durísima derrota en Miribilla ante el Valencia Basket y solo tres días después ganaron a domicilio después de más de un año sin conseguirlo y arrancaron una magnífica racha de resultados. ¿Fue un proceso natural o simplemente faltaba esa última pieza que encajara en el engranaje para que todo funcionara mejor?
Es imposible no perder y tienes que ser consciente de que vas a tener días malos. El del Valencia Basket fue un partido bastante feo y malo por nuestra parte y puede que nos faltara una patada en el culo así para espabilar, ponernos las pilas, empezar a jugar otra vez y pensar en el equipo. No estoy diciendo que por un partido perdido estemos jugando mejor o no, pero a veces es importante que los jugadores y el equipo cojan como un punto de inflexión para reactivarse otra vez y focalizarse en las cosas que son importantes. En este Surne Bilbao, con los entrenadores y jugadores que tenemos, respondemos muy bien a estos impulsos. Queremos aprovechar los fallos para aprender, mejorar y seguir creciendo.
En la parcela personal, ¿qué tal se está encontrando? Numéricamente es su mejor temporada como profesional.
Me estoy encontrando muy bien, la verdad. Este grupo tiene el mérito de jugar muy bien juntos. Mi objetivo personal siempre es que el equipo juegue bien. Ganar o perder es algo que ocurre después del trabajo que hacemos. Yo me centro en intentar aportar en todo momento lo que el equipo necesita, sea lo que sea. Yo creo que estamos haciendo una cosa muy bien: cuando el equipo rival se centra en intentar quitarnos u ofrecernos algo somos capaces de elegir bien. Por ejemplo, si el rival nos deja el short roll y luego ayudan mucho desde la esquina, nosotros pasamos y luego tenemos un extra pass o un tiro directamente. Estamos sabiendo aprovechar los puntos débiles del otro equipo. No estamos forzando mucho nuestro juego. En algunos momentos no queda más remedio porque ese es el objetivo de las defensas rivales, pero yo estoy contento de la manera en la que estamos compitiendo. Estamos sacando provecho del personal que tenemos en el equipo.