No busquen en el diccionario sinónimos de verdugo, de ejecutor, de martirizador de equipos rivales, de asesino baloncestístico, de francotirador insaciable con el dedo siempre en el gatillo dispuesto a ajusticiar al rival de turno. Diga, simplemente, Justin Jaworski, el gran killer del Surne Bilbao.
Histórico
Tres triplazos del escolta estadounidense en la apertura de la prórroga catapultaron este sábado al conjunto vizcaino hasta la victoria en el Pavelló Toni Martí (98-102) para fundir la resistencia del Morabanc Andorra y seguir alimentando el casillero de victorias de un grupo humano insaciable, con el instinto depredador en su punto de ebullición a la caza y captura de los retos deportivos que asoman en su horizonte. Tres misiles tierra-aire-red que pusieron la guinda a una actuación descomunal, que le permitió alcanzar, con 36 puntos, el récord anotador de un hombre de negro en un encuentro y ejercer de punta de lanza de un colectivo que mandó durante gran parte de la contienda pero al que le faltaba asestar el golpe definitivo para salir victorioso. Tuvo en su mano Darrun Hilliard finiquitar el partido sin necesidad de tiempo extra con empate a 87 puntos, pero su elección de jugada final no fue ni mucho menos acertada y desembocó en un triple que ni siquiera tocó aro e incluso dejó un tiro final con 1,8 segundos en el reloj que Sir’Jabari Rice tampocó convirtió.
Verdugo
Y entonces Jaworski decidió que ya había tenido suficiente. Reclamó focos, balón y tiro y sus tres triplazos fueron la rampa de despegue hacia un 91-100 a falta de dos minutos. E incluso así hubo que picar más piedra. Los de Zan Tabak, de la mano de Aaron Best, inquietaron hasta el 98-100 con trece segundos por disputarse, pero el conjunto visitante supo poner en manos de Jaworski y este no perdonó desde la línea de tiros libres para poner la guinda a la decimocuarta victoria del curso en Liga Endesa y mantener a los suyos plenamente conectados a la lucha por la octava plaza.
Disputado
Así fue la resolución de una contienda volcánica, en la que los de Jaume Ponsarnau volaron en el primer cuarto (15-25) para encontrar mayor oposición a partir de ahí ante la fortaleza física y el juego uno contra uno de los exteriores andorranos. El conjunto vizcaino dominó el luminoso durante más de 37 minutos, pero sin acabar de imponerse y no estuvo lejos de pegarse un tiro en el pie en los compases finales del cuarto acto por pequeños detalles (rebotes ofensivos concedidos, alguna pérdida, dos más unos...), pero se recompuso de la mano de Darrun Hilliard (18 puntos, once rebotes y siete asistencias) y Melwin Pantzar (17 puntos y 23 créditos de valoración), magníficos escuderos, hasta tener en su mano la victoria. No fue a la primera, pero sí a la segunda. Y con espectáculo añadido.
Buen arranque
Con el encuentro amaneciendo con mucho ritmo, el Surne Bilbao hizo valer su magnífico movimiento de balón para encontrar a Hlinason cerca del aro y a Jaworski en la línea de 6,75 para lograr sus primeras ventajas, que se dispararon hasta el 6-15 cuando el escolta empezó a sumar de tres en tres. Con el acompañamiento de una muy buena defensa, el parcial bilbaino llegó hasta el 1-13 para el 6-17, antes de que los andorranos empezaran a explotar a Artem Pustovyi en las distancias cortas y el juego uno contra uno de Rice, aunque dos triples de Petrasek y Pantzar permitieron a los hombres de negro cerrar el primer acto con un muy buen 15-25.
Exigencia
Al tiempo que la eficacia en ataque de los visitantes bajaba, el Andorra mejoró en la tarea de buscarle las cosquillas a la defensa bilbaina. Encontró petróleo con jugadores de la segunda unidad y Ponsarnau llamó a capítulo a los suyos con el 26-30. Los de Tabak se empleaban con mucha más agresividad en las línea de pase, pero dos triples de Hilliard y Jaworski dieron mucho aire a los hombres de negro en momentos de necesidad (29-36). Sin embargo, entre pérdidas y algunas desconexiones atrás, la ventaja quedó abortada con el empate a 42 puntos aunque el triple final de Petrasek permitió al Surne Bilbao llegar en ventaja al ecuador de la cita.
Ventajas cortas
Tras la reanudación, el intercambio de golpes marcó el ecosistema. Entre Pantzar y Hilliard conseguían mantener a los suyos al mando (54-59), pero Andorra exprimía a Pustovyi para no desconectarse. Con mayor actividad atrás, el Surne Bilbao ensanchó el luminoso hasta el 56-63, pero no hubo continuidad, llegándose a los diez minutos finales con un 61-63.
Agónico
Entre el eléctrico Rice y los triples de Best y Pons propiciaron el cambio de mando en el marcador (73-72). Jaworski, absolutamente desatado, salió al rescate de los suyos, pero el choque se disputaba ya en un cara o cruz. Cada ataque cambiaba el mando del luminoso hasta que una canasta de Hilliard capturando su propio rebote en ataque y dos tiros de libres de Pantzar colocaron en muy buena situación (82-85) a los visitantes con dos minutos para la última bocina. Pero el final plácido no tuvo lugar. Hilliard tuvo el triple para una resolución sin tiempo añadido. No estuvo en absoluto lúcido, por lo que en la prórroga Jaworski decidió coger el toro por los cuernos y fundir a los de Tabak con tres triplazos de puro killer baloncestístico.