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El Surne Bilbao fulmina su mala racha lejos de Miribilla con una gran remontada en Girona (89-93)

El conjunto vizcaino, que perdía por 82-72 a seis minutos del final, le dio la vuelta a la tortilla con Pantzar, Frey, Jaworski, Krampelj y Hlinason formando un quinteto letal

El Surne Bilbao fulmina su mala racha lejos de Miribilla con una gran remontada en Girona (89-93)ACB Photo/S, Geronés

De sufrir la tercera derrota más abultada de su historia a cortar la racha de más de un año sin ganar lejos de Miribilla en Liga Endesa. En apenas 48 horas, el Surne Bilbao consiguió recuperarse del monumental sopapo recibido a manos del Valencia Basket ante su público, un dolorosísimo 72-116, para asaltar la cancha del Bàsquet Girona (89-93) con un éxito agónico, trabajado a pico y pala cuando todo apuntaba a otro episodio de esos de nadar, nadar y más nadar para ahogarse en la orilla. Y es que en el ecuador del acto final el 82-72 parecía sinónimo de otra derrota más para el rebosante zurrón de los últimos tiempos fuera del Bilbao Arena, más incluso cuando poco después Darrun Hilliard cometía su quinta personal, circunstancia agravada por la ausencia por lesión de su sustituto natural, Stefan Lazarevic, desde el tramo final del tercer cuarto.

Pero los de Jaume Ponsarnau no se rindieron. Se negaron a volver a ser la presa y apretaron mandíbulas cual depredadores. Y así, a dentelladas, con Melwin Pantzar y Harald Frey juntos en cancha, marcando diferencias en ambos aros y conectando triples, y Justin Jaworski sumando tres tiros libres le dieron la vuelta a la tortilla para el ilusionante 85-87 con menos de dos minutos en el reloj. Otis Livingston, con un puñal desde los 6,75, quiso ejercer de aguafiestas, pero lo evitó la imperial conexión entre pívots de Tryggvi Hlinason y Martin Krampelj en el minuto final.

Aplomo final

El conjunto vizcaino tuvo la virtud de jugar con aplomo y paciencia las últimas posesiones y el esloveno y el islandés intercambiaron un par de asistencias y canastas muy meritorias para colocar el celestial 89-91 a 26 segundos de la última bocina. Hubo que sufrir hasta el final porque Martinas Geben, quien había dado la victoria sobre la bocina a los catalanes dos días atrás en Manresa, dispuso de un triple bastante liberado, pero su bola impactó en el aro y Jaworski sentenció con más tiros libres para liberar a los suyos de toda una maldición.

Harald Frey busca un pase a un compañero.

Y es que la larguísima cuenta de partidos sin ganar a domicilio pesaba una tonelada a espaldas de los hombres de negro, que habían rozado el éxito en numerosas ocasiones, hace un par de semanas en Lugo sin ir más lejos, pero que siempre acababan chocando contra algún detalle que lo impedía. Sin embargo, en esta ocasión fueron ellos los que birlaron la gloria al adversario llegando desde atrás y jugando el tramo final de aplomo con la contundencia que la situación requería pese a la merma de efectivos. Con anterioridad, habían sufrido con el buen hacer de los anfitriones en el rebote ofensivo, acumulando muchos tiros en segundas oportunidades, y habían lamentado sus ocho fallos en tiros libres en la primera mitad (en la segunda, por contra, hicieron pleno), pero supieron resistir y revolverse para dejar lo mejor para el final.

Ritmo y acierto

Ninguno de los dos equipos arrancó la contienda fluido. La entrada en escena de la segunda unidad, sobre todo de la mano de Lazarevic y Jaworski, impulsó algo a los visitantes (8-13), pero el Girona aguantaba el intercambio de canastas. Con Nikola Maric imponiéndose en el uno contra uno a Bassala Bagayoko y los de Ponsarnau entrando en una fase de desacierto desde todas las distancias, los locales le dieron la vuelta a la tortilla con un 12-1 para cerrar el acto inaugural con un 22-16.

Pese a que el Bàsquet Girona hacía daño con el rebote ofensivo, los hombres de negro recuperaron el filo ofensivo para volver a equilibrar la situación (empates a 25 y 30 puntos), pero las capturas rivales en aro propio empezaban a pesar a la escuadra vizcaina. Con el acelerador pisado a fondo, el intercambio de golpes se convirtió en tónica habitual, pero el Surne Bilbao siempre iba un paso por detrás, siempre había algún detalle en forma de rebote, tiro libre fallado o despiste defensivo que le frenaba. Ponsarnau tuvo que detener el choque con el 42-36 a 2:17 del descanso y hasta los diez puntos extendió su máxima renta el conjunto de Moncho Fernández (48-38), aunque los visitantes asearon algo el luminoso (48-42) en el ecuador de la contienda.

Arriba y abajo

Tras la reanudación, el Surne Bilbao se mostró más efusiva en retaguardia y además contó con un entonadísimo Darrun Hilliard en ataque, con dos triples y un precioso pase por la espalda para mate de Krampelj. Con un 3-15 acumulado, el 51-53 llevó a Moncho Fernández a llamar a capítulo a los suyos, sacando al rival de su fase de inspiración. Volvieron los fallos desde la larga distancia, Hilliard cometió su cuarta personal, Hlinason la tercera y el choque volvió a sufrir un vuelco porque el Girona recuperó su anotación en las distancias cortas.

Problema y solución

Con Frey haciéndose daño en el tobillo izquierdo tras convertir un triplazo y aterrizar encima del pie de Hughes en el 63-62, sin que los árbitros identificaran falta, y con Lazarevic atendido también en el banquillo, la situación no era sencilla para los de Ponsarnau, que alcanzaban los diez últimos minutos con un 66-62. Y todo parecía ir a peor cuando los anfitriones, a triplazo limpio, amagaron con hacer saltar por lo aires el duelo con el 82-72, pero el regalo de los Reyes Magos llegó de forma anticipada con el fin de la maldición visitante.