No ha sido una temporada buena para Jesús Areso (Cascante, 1999). Ni colectiva, ni individualmente. El lateral diestro llegó al Athletic este verano, después de que el club vizcaino dejara en las arcas de Osasuna 12 millones de euros.
Se convirtió, así, como el cuarto fichaje más caro de la historia rojiblanca tras Iñigo Martínez, por el que el Athletic desembolsó 32 millones; Yuri, que costó cerca de 25; y un Álvaro Djaló por que se pagaron 15 millones.
Con este historial, Areso aterrizó en San Mamés como el sustituto natural de un Óscar de Marcos cuya retirada había dejado un agujero negro en el carril derecho rojiblanco. Aunque en la recámara de Lezama y a coste cero aparecía un Hugo Rincón que acabó cedido en el Girona.
Sin embargo, el rendimiento de Areso fue bastante más bajo del esperado y no terminó de convencer a Ernesto Valverde. De hecho, Txingurri se decantó por Andoni Gorosabel en una demarcación que le dio verdaderos dolores de cabeza, optando también por Iñigo Lekue e incluso por reconvertir a Dani Vivian, central específico.
18 titularidades
El caso es que el futbolista de Cascante, en una campaña en la que estaba llamado a hacerse con la banda derecha del Athletic, estuvo más tiempo en el banquillo que sobre el césped. Muestra de ello son los 1.941 minutos que ha jugado (de los 4.650 en total), divididos en 35 partidos de los cuales tan solo comenzó desde el inicio en 18.
Por todo ello, no ha sido la campaña esperada de Areso y él mismo lo sabe, lo reconoce y hace autocrítica. “Finaliza una temporada dura. No estuve a la altura de las expectativas en el aspecto individual, y creo que también sufrimos mucho en lo colectivo”, explica el lateral a través de su cuenta de Instagram.
Con todo, el jugador navarro dice afrontar el futuro “con mucha hambre y ambición”, puesto que no hay que olvidar que el defensa firmó un contrato con el Athletic hasta 2031. Es decir, le quedan aún cinco temporadas como león.