Lo mejor y lo peor del Athletic-Valencia
El homenaje a Ernesto Valverde acaba en un nuevo fiasco del conjunto rojinegro, que vuelve a las andadas con un fútbol vulgar
Los homenajes en los previos de los partidos no suelen traen nada bueno de seguido en el césped para el Athletic. Ayer se repitió la historia.
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Ernesto Valverde recibió el reconocimiento a su dilatada trayectoria en el banquillo del Athletic tras superar los 500 partidos en la suma de sus tres etapas como entrenador de los leones, pero la fiesta se apagó con una derrota que deja en mal lugar al conjunto rojiblanco, incapaz de batir a un Valencia que no es nada del otro mundo y que sacó petróleo de las debilidades del cuadro bilbaino en las dos áreas.
Lo mejor: Que cada vez queda menos para el cierre de una liga muy pobre y el empate del Getafe
El Athletic se empeña en despreciar la opción de repetir el próximo curso en Europa aunque sea en la competición menor, una Conference League que al parecer seduce poco. El conjunto rojiblanco asumía que coger los tres puntos ante el Valencia suponía dar un paso de gigante en sus aspiraciones europeas, un acicate que reclamaba una versión creíble.
Lo cierto es que el colectivo de Valverde no estuvo a la altura y fueron muy pocas las cosas positivas, por no decir que prácticamente ninguna, con las que quedarse en la retina. Quizá una de ellas obedece a que cada vez resta menos para que expire una liga decepcionante de los leones y son muchos en la masa social de la entidad a los que se le está haciendo demasiado larga. El desenlace llega en dos semanas y las sensaciones que proyecta el Athletic no invitan a tener que celebrar algo.
El fútbol del Athletic dejó mucho que desear, una realidad que ese ha repetido en un buen número de ocasiones a lo largo de toda la temporada, y ayer los leones sacaron escaso talento que subrayar, salvo algunos arreones que se generaron a base de empuje y ciertos detalles técnicos, pero que se quedaron en nada por esa falta de acierto en los últimos metros, donde se deciden los encuentros. El Athletic disparó más que el Valencia, una estadística que tiene poco valor si no hay eficacia, aunque su propuesta tampoco fue como para tirar cohetes, por lo que el desenlace no debe extrañar. Así y todo, dos horas después se conoció una buena noticia para el Athletic con el empate firmado por el Getafe en su visita al Oviedo, colista y virtualmente descendido, un resultado que mantiene viva la llama de Europa, por lo menos en lo que se refiere al matiz numérico, otro cantar es confiar en su fútbol.
Lo peor: Los errores en las dos áreas y el bajo nivel de ciertos futbolistas
El Valencia, que ha vencido al Athletic en los dos partidos de liga en los que se han enfrentado –los rojiblancos, en cambio, salió ganador de su choque de Copa en Mestalla–, triunfó en San Mamés porque supo acertar en su momento, virtud de la que carecieron los leones, que se encontraron con el cuerpo de Dimitrievski en las ocasiones de gol de la que disfrutaron, una ineficacia que retrata uno de sus males este curso del colectivo del Athletic, el séptimo peor equipo de la liga de cara a puerta contraria, una debilidad que explica gran parte de sus males, ya que no ha sido capaz de marcar en doce de las 35 jornadas recorridas hasta la fecha.
Terzic, aquí hay trabajo
El partido se decidió en el enésimo error defensivo de un Athletic que supera los 50 goles encajados, un listón que Valverde solo había rebasado como entrenador rojiblanco en la temporada 2004-05, la segunda y última de su primera etapa. Una vía de escape que ha costado muchos puntos a los leones y ayer le tocó salir en la foto a Dani Vivian, un futbolista que ha perdido jerarquía en las últimas semanas y que ve cómo Yeray le ha superado en las prioridades del míster en el eje de la defensa. El gasteiztarra perdió de vista a Sadiq y el nigeriano sacó un letal remate de cabeza que amargó la tarde a Vivian, obligado a hacer autocrítica de todo el curso, como lo deberán hacer compañeros como Oihan Sancet, ayer de nuevo por debajo de sus posibilidades, Iñaki Williams, lejos de una buena versión, o Robert Navarro, que no acaba de convencer cuando ejerce de inicio. Edin Terzic ya ha tomado nota de estas fragilidades que debe corregir cuando se ponga el chándal en Lezama en el arranque de la pretemporada a inicios del próximo julio.
