Reduciéndolo a un análisis lo más simplista posible, se podría decir que el Athletic ganó el derbi del pasado sábado contra el Alavés porque durante unos minutos, un cuarto de hora aproximadamente, sus mejores futbolistas de ataque, los que sobre el papel son los más determinantes ante la portería rival, encontraron su momento de inspiración. Nico Williams firmó su primer doblete del curso y Oihan Sancet, que fue suplente por tercer encuentro consecutivo, marcó un auténtico golazo tras una jugada individual al alcance de muy pocos elegidos. El media punta navarro, que ha sido una sombra de sí mismo a lo largo de todo el curso, tiene por delante cuatro encuentros, cuatro finales, para tratar de conducir al Athletic hacia Europa.
Las próximas citas medirán si el toque de atención que le ha dado Ernesto Valverde en forma de suplencias reiteradas –tres para un futbolista de su nivel sin mediar lesión alguna son muchas– tiene un verdadero efecto o, si por el contrario, nada ha cambiado. Por lo pronto, sus buenos minutos contra el Alavés saliendo desde el banquillo son ya una buena señal, por mínima que sea. De hecho, al término del derbi el propio Sancet dijo que su intención es siempre jugar el máximo de minutos posibles y asumió con deportividad, aunque herido en el orgullo, el hecho de no haber figurado en la alineación en tres partidos consecutivos.
Se podría pensar que Valverde quería provocar precisamente eso, una reacción, una respuesta positiva, en un futbolista especial, tocado con una varita mágica. En definitiva, un jugador diferencial… aunque su temporada haya sido muy pobre tanto en juego como en registros de goles y asistencias. La combinación de todo ello explica la decisión tomada por el técnico de sentarle en un tramo definitivo del curso, con el equipo cerca del descenso pero, al mismo tiempo, con sus opciones europeas intactas. En definitiva, cuando se decidía si el Athletic miraba hacia arriba o hacia abajo. Zanjado el primer asunto gracias a la victoria sobre el Alavés del pasado sábado, la aportación de Sancet en estos cuatro encuentros que restan para que acabe la temporada puede ser clave para que la nota del curso sea bastante más benévola. La suya, claro, y la de esos otros futbolistas, como Nico Williams, que están llamados a marcar las diferencias.
SOLO CUATRO EN LIGA
En lo que va de campaña, el media punta navarro ha anotado únicamente seis goles y solo ha repartido una asistencia. Si se centra el tiro en la liga, ahí es donde queda más de manifiesto su inconsistencia, pues ha firmado cuatro dianas en los 27 partidos en los que ha participado, con 1.739 minutos en sus piernas.
Trasladándolo a la media de goles por minuto de juego, la cifra es bastante llamativa por lo negativo de la misma, pues ve puerta cada 435 minutos. O, dicho de otra manera, necesita completar casi cinco partidos de liga para marcar.
Unos registros que le dejan muy lejos de los que firmó la pasada campaña, en la que, además, se perdió varios encuentros por distintos problemas físicos. Esta temporada, sus cuatro goles en liga suponen una participación directa en el 10% de los tantos anotados por el Athletic en el torneo de la regularidad, en el que ha conseguido 40 tantos. El curso pasado, con 15 goles y una asistencia, tuvo una incidencia mucho mayor, pues participó en el 30% de los tantos rojiblancos, que lograron 52 en las 38 jornadas de liga.
Cabe recordar que al ser cuestionado por los motivos que le habían hecho dejar a Sancet en el banquillo en dos partidos seguidos, Ernesto Valverde respondió lo siguiente el pasado viernes en la previa del derbi ante el Alavés. “Si nos da su mejor versión tiene mas posibilidades de ser titular. Si no nos la da, igual hay otro que tiene una versión que nos da más cosas. La competencia está ahí. Yo tengo que buscar lo mejor para mi equipo, bajo mi punto de vista. El que tiene más datos y conoce más la situación soy yo porque trabajo con ellos, pero el caso de Sancet es igual que el de los demás. Si considero que está bien para darnos cosas jugara y si no, jugará otro”.
Con cuatro jornadas por disputarse, con doce puntos en juego y a las puertas de Europa, Oihan Sancet está a tiempo de responder, en el buen sentido, a su técnico. De dar un golpe sobre la mesa, maquillar la temporada y devolver al Athletic a competición europea.