Definitivamente, el Athletic se ha metido en un lío. Y no lo ha hecho porque casualmente en la jornada que se cierra este lunes con la disputa del partido entre el Levante y el Getafe hayan ganado muchos de los equipos que le siguen en la clasificación –Mallorca, Sevilla, Elche y Oviedo–, que también, sino por su incapacidad. Hace tiempo que el equipo dejó de ser competitivo durante largos tramos. Sí, ahí está la excepción de la visita del Betis a San Mamés, pero frente al Villarreal el equipo volvió a penar por el campo, nada que no hiciera ocho días atrás en Getafe. Esta vez, al menos, se vio algo de intención, aunque resultó insuficiente para superar a la tropa de Marcelino García Toral, que supo aprovechar a la perfección los errores, muy groseros, del Athletic para asaltar La Catedral y empujar al conjunto rojiblanco hacia ese lío en el que se ha metido él solito.
El personal llegó a San Mamés con la mosca detrás de la oreja. Conocían que la jornada había ido un tanto regulera para los intereses del Athletic, hablando en clave de salvar la categoría, y se confirmaron los peores presagios en una noche para olvidar que deja al equipo a solo seis puntos de los puestos de descenso, de esa décimo octava posición en la que está anclado el Elche. Por si hubiera alguien que aún confíe en una especie de milagro que permita al Athletic volver a jugar en Europa la próxima campaña, apuntar que la sexta plaza está a la misma distancia que el descenso: seis puntos. Claro que suenan a una eternidad de distancia.
Que Gorka Guruzeta maquillara el resultado y le pusiera algo de emoción a los minutos finales resultó anecdótico. Lo cierto es que la sensación era la de que se podrían jugar horas y horas que nunca llegaría el gol del Athletic. Y llegó, sí, pero no valió para absolutamente nada. Tal y como ha venido repitiéndose durante muchos partidos, pese a algunas buenas intenciones, al primer golpe del rival el Athletic se deshizo cual azucarillo y acabó pagándolo muy caro.
La cifra
400.Iñaki Williams disputó este domingo, ante el Villarreal, su partido número 400 en liga con la camiseta del Athletic, lo que le convierte en el séptimo futbolista en la historia del club con más encuentros en el torneo de la regularidad. El capitán suma un total de 503 partidos y es el octavo león con más encuentros jugados.
Ernesto Valverde sigue empeñado en repetir con jugadores que ni están y ya, a estas alturas del curso, ni se les espera. Resulta hasta dañino ver a Iñaki Williams y Oihan Sancet, otrora vitales, deambular como alma en pena por el campo sin aportar nada de nada; o a Iñigo Lekue ser titular porque lo de Jesús Areso da para un expediente X –ante el Villarreal se quedó fuera de la convocatoria– y poner a Dani Vivian de lateral derecho en San Mamés sería una broma de muy mal gusto, por mucho que el técnico defienda que es algo que ha tenido en mente desde mucho tiempo atrás. Pareciera que quiere morir con los suyos. No hay otra explicación, porque el fútbol del equipo no sostiene todas sus decisiones.
Ese lío en el que el Athletic se ha metido él solito se explica por sus malos números. Para empezar, el de los goles encajados. Dejando a un lado que en las 31 jornadas de liga que se han celebrado hasta la fecha han recibido 45 goles, lo que no tiene un pase es que el equipo haya sido incapaz de dejar su portería a cero en los últimos 21 partidos que ha disputado entre liga, Copa, Champions y Supercopa.
La sangría es muy preocupante, más aún cuando los goles llegan en acciones tan evitables como las de los dos goles encajados anoche, especialmente el segundo, que llegó en una acción impropia de un futbolista de la experiencia de Lekue, que dejó botar el balón hasta en dos ocasiones para acabar despejando mal y que Alfon se plantara solo ante Unai Simón.
La otra estadística que empuja al Athletic hacia ese lío, del que aún está a tiempo de salir, es de las derrotas. En liga se contabilizan ya 15, que son prácticamente la mitad de los choques disputados. Y a ellas hay que sumar las cuatro de la Champions, las dos de Copa y la de la Supercopa, que elevan el listón hasta las 22 para dar forma a la temporada con más derrotas a la historia del conjunto rojiblanco. Un Athletic que se ha metido en un buen lío.