De la misma manera que se veía venir que Iñigo Lekue no renovaría contrato y causaría baja de cara a la temporada próxima, se daba por supuesto que Yuri Berchiche, otro de los veteranos de la línea defensiva, firmaría un nuevo acuerdo para ampliar su estancia en el Athletic al menos por un año. Es una noticia que se espera conocer en breve, de hecho, cabría apuntar que bien podría haberse producido ya. Quizás eso era lo previsible y lo deseable. Si no es así se debe a que, después de establecer los primeros contactos, las posturas de las partes en absoluto son coincidentes.

La competición terminó el fin de semana anterior y Yuri ni siquiera participó en la visita al Santiago Bernabéu pues se hallaba sancionado, al haber completado un ciclo de amonestaciones. Detalle que no ha servido para acelerar una operación que, en principio, cuenta con el beneplácito de todo el mundo. Y al generalizar, pese a que aún no haya hecho acto de presencia ni abierto la boca, no parece una osadía incluir en dicha corriente al relevo de Ernesto Valverde. Hay decisiones cuya conveniencia no se presta a debate, la que contempla la continuidad del lateral zurdo guipuzcoano en la plantilla rojiblanca es de esta clase.

La distancia que separa al jugador de los dirigentes del club se localiza en el aspecto económico. Así expuesto, puede sonar algo simple, pero sin dejar de ser cierto conviene analizar la vertiente deportiva del asunto para hacerse una idea de por dónde van los tiros. Es algo normal que cuando club y futbolista pactan seguir juntos la campaña que marcará el final de su relación, atendiendo a criterios de edad y de rendimiento potencial, la ficha se rebaja. Se suele consensuar una cifra bastante inferior a la que había estado rigiendo hasta entonces.

También en este caso la directiva del Athletic ha querido aplicar ese criterio, pero Yuri ha trasladado su discrepancia. Como los números son privados y pese a que, seguramente, esté por la labor de admitir alguna disminución en sus emolumentos, el jugador cree que merece cobrar una cantidad que superaría holgadamente la que le han puesto sobre la mesa. Sus argumentos son potentes y trascienden las estadísticas acumuladas en los nueve meses largos que van de agosto a mayo. En un curso presidido por la floja aportación de muchos de los integrantes de la plantilla, lo que incluye a la mayoría de los titulares o fijos en la pizarra, Yuri puede decir que él se ha hecho acreedor a figurar entre los más fiables con diferencia.

Como un chaval

No hay ningún otro compañero de la zaga que haya estado a su nivel por juego y tampoco ha desmerecido en el apartado de la disponibilidad. Lo demuestra que únicamente cuatro hombres hayan sumado más minutos de competición que él, en concreto: Simón, Jauregizar, Vivian y Guruzeta. Una realidad que merece resaltarse al tratarse de alguien que en febrero celebró los 36 años de edad. Sus 3.095 minutos se reparten en 39 actuaciones, todas menos cuatro saliendo de inicio al campo.

En el período más reciente de su carrera, Yuri hace gala de una regularidad poco común: en tres de los cuatro ejercicios bajo la batuta de Valverde, ha acabado siendo el quinto elemento más participativo del grupo. Lógicamente, el técnico ha sido cuidadoso en el sentido de que le ha dosificado ante la existencia de un calendario más denso a causa del torneo continental. Jugar la Europa League o la Champions implica un gasto extra que cualquiera acusa, de ahí que en la temporada recién finalizada Yuri solo asomase en tres de las ocho citas internacionales, un criterio que ha sido extensible a varios de los más asiduos.

Con todo, ha seguido exhibiendo un protagonismo positivo, jugando mucho y bien, o por lo menos mejor que muchos otros. Además, existe otro factor que avalaría la demanda de Yuri a los dirigentes, cual es que sigue siendo imprescindible en la demarcación que ocupa. Adama Boiro, su sustituto en la mayoría de las ocasiones, ha vuelto a desempeñar un rol secundario, casi ha clavado las estadísticas del ejercicio anterior y está muy lejos de ser el sucesor de Yuri, con todo lo que ello comporta.

Yuri Berchiche junto a Unai Simón en un entrenamiento Gaizka Portillo

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Son varias las voces salidas de la entidad que han incidido en la trascendencia del de Zarautz en el esquema del Athletic. Aparte de Valverde, el propio Mikel González expresó su interés en que prolongue su carrera. “Es muy importante para nosotros”, declaró en una comparecencia en el mes de febrero. Ese afán por convencer al jugador parece que ha chocado con la postura oficial mantenida por quien sea el interlocutor de Yuri, que bien pudiera tratarse de Jon Uriarte o del citado González o de ambos.

El futbolista, a su vez, coincidiendo con su cumpleaños, manifestó su preferencia por aguardar a que la competición estuviese en su recta final para abordar su porvenir. Que se han pulsado mutuamente opiniones y planes es un hecho cierto, tanto como que la propuesta del Athletic no es del gusto de Yuri o, dándole la vuelta, el Athletic estima que las pretensiones de Yuri exceden lo admisible. A ver quién y cuánto cede a fin de cerrar un acuerdo que sobre el papel y analizados todas las circunstancias beneficia al equipo.