El Athletic puede golear y gana de penaltito
Barrió al Elche durante la primera mitad, pero le falló la puntería, luego bajó sus prestaciones y al final el VAR evitó que imperase el empate
Objetivo cumplido. Emulando el registro del inicio del campeonato, aún en pleno agosto, el Athletic obtuvo este viernes de nuevo una tercera victoria consecutiva que le despeja de modo notable el panorama en el campeonato liguero. El resultado, sin embargo, no llegó por la vía más deseable, apreciación que no cuestionaría los méritos que contrajo a lo largo de los noventa y muchos minutos que duró el encuentro. No admite debate que el Athletic se hizo acreedor a sumar los tres puntos por el trabajo desplegado en la primera mitad, período en que avasalló al Elche y coleccionó situaciones para anotarse una goleada. Luego, el juego discurrió por otros derroteros, se equilibró bastante, y muy al final, con la amenaza de un inesperado empate sobrevolando San Mamés, el árbitro señaló un penalti cuando menos polémico que Guruzeta, autor de los dos tantos, clavó en la red.
Relacionadas
Tirando del balance global, el marcador debía sonreír a los rojiblancos, prácticamente en ninguna fase estuvo el Elche por encima, pero la acción que dio origen al gol decisivo se presta a la duda. Sucede que ya nadie sabe a qué carta quedarse con el funcionamiento de los árbitros y el VAR. Cada jornada se ven acciones sobre las que no hay forma de emitir un veredicto incuestionable. El penalti señalado a Bigas por golpear en su intento de despeje la cabeza de un Laporte que se lanzó en plancha, no llegó al centro y recibió el impacto a menos de medio metro del césped, acaso esté bien señalado, pero de haberse registrado en el área opuesta qué se opinaría.
Eder García, noveno debutante de la temporada
Es una lástima que el factor que decide sea un lance como el descrito, pero está sucediendo continuamente y la verdad es que el Athletic, al menos en las jornadas recientes, no puede quejarse de los jueces. Lo de lástima va por el hecho de que el Athletic ofreció la versión más convincente en tiempo, lo que pudo haber bastado para eludir un tramo final tan enrevesado.
El problema radicó en que no es sencillo sostener un nivel, una productividad en ataque semejante de cabo a rabo y la tropa de Valverde sufrió un bajón que deslució la propuesta original. Lo gordo es que el Elche no experimentó una mejoría sustancial, ni mucho menos, aunque evitó los agobios previos, sacó tajada de la falta de energía local para sacar la cabeza y, de modo sorprendente, cuestionar el desenlace.
Unai Gómez, un preciado multiusos para Valverde
El partido no tuvo un desarrollo desconocido; de entrada, volvió a generar cierta ansiedad, aunque asimismo lleno de esperanza a la afición. Ver al Athletic pasar por encima de su oponente es algo de agradecer, no lo es tanto asistir a su impericia para plasmar su superioridad, por momentos exagerada. Como suele decirse en casos así, no hubo color. El Elche vivió un calvario permanente desde el inicio hasta el descanso, especialmente en la primera media hora, con los rojiblancos percutiendo, robando sin cesar, rematando sin que enfrente supiesen qué articular para frenar una avalancha ofensiva que se tradujo en no menos de ocho oportunidades. De ellas, como mínimo cinco que hasta se cantaron como gol en la grada.
La esterilidad de la propuesta fue lo único negativo desde la perspectiva local, el equipo saltó decidido a establecer la pauta del encuentro y a fe que lo consiguió. Con agresividad y soltura, además. Por su parte, Sarabia acumuló un carro entero de motivos para sentirse defraudado por el rendimiento de los suyos. La incapacidad del Elche para frenar el ritmo impuesto por el Athletic, resolver favorablemente disputas y ligar tres pases con garantías fue apabullante.
Quizá lo más llamativo de la puesta en escena visitante fuese que fracasó en su afán por salir tocando, idea que le tenía que haber sentenciado directamente, pues cometió una serie de errores incalificables, y tampoco supo aprovechar su baza alternativa, los envíos en largo. El Athletic no acertó a rentabilizar la torpeza ilicitana. La primera, tras pifia de Dituro, no supo convertirla en el mano a mano Sancet, el mejor mientras duró el asalto. Alguno ya vería en esa jugada un augurio que por desgracia se fue confirmando con el correr de los minutos.
Así te hemos contado el Athletic-Elche (2-1)
Las tuvo el Athletic por abajo, por un lado, por el opuesto, en carrera, en parado, un montón de balones francos para fusilar a Dituro, resolver, abrir distancia y dedicarse a gestionar una victoria que hubiese encandilado a los seguidores. Pero, ni Guruzeta, en tres intentos, ni Rego en un violento derechazo, ni Iñaki Williams, en otro mano a mano que el portero tocó lo justo para desviar a córner, besaron el santo. Fue hasta descorazonador ver la pechada de todos, empezando por Unai, ejerciendo de extremo derecho, pasando por un activo Galarreta y terminando por un Yuri que ponía las dosis de nervio al tiempo que Sancet se gustaba con sus giros y amagos.
El 0-0 era increíble en el intermedio, pero, lo dicho, existen precedentes. Aguantar esa tralla y conservar la inspiración le resultó complicado al Athletic en la reanudación, no pudo impedir que el Elche saliera de la cueva y distrajese el fútbol con posesiones más largas, aunque igual de inocuas. Valverde iba a meter a Izeta y Vesga y en ese preciso instante, Yuri sirvió tenso y raso para que surgiese Guruzeta y culminase a la altura del primer palo. Restaban veinte minutos, pero bastaron un par para que Lekue se excediese en un duelo con Varela que el árbitro castigó con penalti.
Da Silva engañó a Simón, tuvo que repetir por golpear la pelota con ambos pies, pero volvió a engañar al meta. Hasta la conclusión todo se embarulló, mucho pelotazo para ganar metros, escasa profundidad y entonces vino el lance crítico de la noche. Y menos mal que Guruzeta cumplió su parte, así el Athletic se marchó tranquilo a descansar y Eder Sarabia no pudo disimular su mosqueo en el saludo a Valverde.
