Fernando Giner, presidente de la Asociación de exfubolistas del Valencia, fue uno de los encargados de fichar a Ernesto Valverde para el equipo che, del que era directivo, en diciembre de 2012 y se deshace en elogios hacia el técnico del Athletic.
En Valencia se acuñó hace muchos años el término “bronco y copero”. Este miércoles, más vale que lo sean Valencia y Athletic si quieren seguir vivos la Copa.
La verdad es que son dos equipos broncos y coperos, dos equipos de toda la vida. Desde antes de empezar yo a jugar a fútbol eran equipos que normalmente llegaban a semifinales, finales... Y ahora, aunque los dos equipos no están como quieren en liga, la Copa es otra historia.
En lo que respecta al Athletic, usted que fue defensa, podría darse el caso de que tenga que jugar con cuatro laterales atrás, dos de ellos ocupando los puestos de centrales debido a las bajas. ¿Qué le parece?
Que es complicado que pase eso, que haya tantas bajas a la vez para una misma zona. Pero sí creo que para un central es más difícil jugar de lateral que para un lateral jugar de central. No es igual jugar en el centro de la defensa, donde tienes en visión prácticamente todo el campo, que jugar en un lateral, donde hay una parte que te limita. Y en el caso de un lateral jugando de central es más llevado porque tiene más espacio, mucho más espacio. Estás viendo todo el campo y tienes juego a derecha, izquierda y por el centro, con lo cual te facilita un poco más.
Como jugador del Valencia le tocó vivir el único descenso del equipo a Segunda. El curso pasado el equipo coqueteó con el descenso y ahora tampoco está muy lejos. ¿Cree que la ciudad es consciente de ello?
Yo tuve la mala suerte de bajar a Segunda División, pero en un determinado contexto fue también un golpe de suerte, porque si no llega a haber pasado eso quizá muchos no hubiésemos llegado a ser futbolistas del Valencia durante tantos años. Eso es como espabilar un poco. Recuerdo verme en esa situación y decirme: “Ostras, ahora que he conseguido llegar, el equipo baja”. Fue duro, pero al mismo tiempo la parte buena fue que salimos muchos futbolistas de la cantera, jugamos muchos años en el primer equipo, conseguimos subir a Primera de nuevo, llegar a Europa…
¿En el contexto actual pensaría lo mismo si se diera un descenso?
En aquel momento fue positivo visto con perspectiva. Ahora ni lo pienso que descender nos puede venir bien. Yo creo que el Valencia tiene capacidad suficiente como para salir de esta situación. Lo que pasa es que llevamos jugando con fuego ya varios años. Es duro pensar que cada año tienes que luchar por salir de los puestos de atrás, porque la historia del Valencia dice todo lo contrario: dice que siempre ha sido un equipo de arriba, luchando por Europa e incluso por el liderato. Y bueno, pues ahí seguimos luchando.
Trece años atrás, en diciembre de 2012 en concreto, con usted como miembro directivo del Valencia, el club fichó a Erneto Valverde. ¿Cómo se produjo su llegada?
En ese momento yo era miembro del Consejo de Administración, con Manuel Llorente como presidente. Él me tenía dentro de su equipo de trabajo y confiaba en que yo le pudiese orientar en temas deportivos. La temporada no había empezado bien, se decidió destituir a Mauricio Pellegrino y Llorente me preguntó por posibles entrenadores para venir al Valencia. Y mi primera opción fue en todo momento Ernesto Valverde.
¿Por qué motivo?
Primero, porque lo conocía como futbolista, como compañero, y lo conocía también como entrenador en los equipos que había estado. Sabía de su buen hacer y de su responsabilidad como persona, porque al final somos personas. Una persona tiene que saber transmitir. No solo tu buen hacer como futbolista o como entrenador, sino también saber transmitir la humanidad de las personas hacia los demás. Para mí eso es muy importante dentro de un vestuario y de cara al exterior también; y Valverde cumplía con esas condiciones. Yo propuse a Ernesto y, afortunadamente, vino.
Con sus aciertos y errores, como todos, si algo se destaca de Valverde por quienes le conocen bien es que se trata de un tipo normal. Algo que cada vez parece menos habitual en el fútbol…
Es que es un tipo normal. A mí no me gusta ver que las personas cambien de cuando están entrenando a cuando están en el día a día. Y yo veía y veo así a Ernesto, que es siempre igual. Y eso también lo quieren y lo valoran mucho los futbolistas. Tiene que haber ciertas distancias entre un entrenador y la plantilla, porque el entrenador tiene que tomar decisiones, ser crítico en determinados momentos, y el jugador acatar las decisiones. Y eso Ernesto lo sabe hacer muy bien.
Ahora que el Athletic no marcha tan bien como le gustaría, ¿ve sufrir a Valverde?
Sí. Y es normal. Los entrenadores sufren. Y el nuestro también. Además, son dos entrenadores de casa. Uno valenciano y el otro vasco. Y sufren porque sienten responsabilidad. Eso, por supuesto. Cuando tú estás en un lugar en el que te has criado, y como en el caso de Valverde, además, has jugado en el equipo, la responsabilidad luego cuando eres entrenador es mayor. Se trata de que la gente no piense que estás allí por estar o por dinero. Cuando se dan situaciones así, si le dices que cambiaría el dinero que gana por cambiar la situación, ni se lo pensaría. En casos así el dinero es secundario. Hay un sentimiento de pertenencia que no se puede comparar con otros casos.
Valverde fichó por el Valencia en diciembre de 2012 y se marchó al término de esa misma temporada después de quedarse a las puertas de meter al equipo en la Champions. ¿Cómo explica su salida?
Ernesto vino al Valencia con muchísima ilusión, con muchísimas ganas de conseguir cosas importantes con el Valencia. Pero se encontró con una situación que llegado un punto resultó inasumible. Yo hablé con él. Quería por todos los medios que se quedase, que hiciese un esfuerzo… pero es que entendía que no quisiera seguir. No puedes estar hablando con tres presidentes a la vez en un mes. Una semana hablas con uno, a la semana con otro y después con otro; no sabes quién va a seguir, qué proyecto va a haber… Él me decía que no sabía con quién estaba hablando ni qué proyecto iba a haber. Y entendí que se fuera.
Y en esas el Athletic tocó a su puerta…
Me alegré de que fuera el Athletic, el equipo de su tierra.
¿Que tuviera una oferta del conjunto bilbaino fecilitó a que se marchara del Valencia?
Seguramente. Si a lo mejor hubiese sido otro equipo, se habría quedado. Pero claro, una vez que le llama el Athletic, su equipo… pues es normal.
¿Qué recuerdo tiene la afición del paso de Valverde por el Valencia?
Hay un buen recuerdo de él. Un recuerdo muy positivo. Hay que entender las circunstancias del equipo en ese momento y todo lo que estaba pasando dentro del club para valorar lo que estaba haciendo Ernesto. Si le hubieran dado un proyecto de viabilidad de tres o cuatro años, estoy convencido de que hubiésemos conseguido un título con él. No entramos en Champions por el último partido, que se perdió contra el Sevilla. Pero hizo un gran trabajo con el equipo que tenía.