Los múltiples condicionantes que intervienen en el fútbol y las perspectivas desde las que se valoran, contribuyen a que se reconozca la existencia de muchos tipos de partidos. De antemano es posible catalogar un encuentro oficial de mero trámite, de final, de trampa, de acontecimiento, de engorro, sin pronóstico, decisivo… Puede valer casi cualquier opinión o criterio para adjetivar lo que se espera del desarrollo de noventa minutos, aunque una vez disputados suele olvidarse con rapidez, especialmente si el marcador no es el deseado o el previsto. El Athletic-Sporting de Portugal de esta noche se sale un poco o bastante de lo que podría considerarse un cruce más, en gran medida por la delicada situación del anfitrión. Este aspecto concreto complica el análisis del choque y tampoco resulta fácil establecer su auténtica trascendencia.

Lo objetivo, aquello que no cabe cuestionar, sería que, ganando, el Athletic accede a la siguiente ronda, entra en el bombo de los dieciseisavos de final de la Champions, un hito como ayer se encargaron de subrayar Ernesto Valverde e Iñigo Lekue. Muy cierto: el club no ha conseguido dar ese paso en toda su historia. Desde la óptica del rival, la victoria supone eludir la eliminatoria mencionada y saltar de modo automático a los octavos de final del torneo. Y el significado del empate, para ambos, depende de otros resultados. En fin, que la victoria es lo único que les garantiza el premio que se esconde tras este pulso.

A partir de aquí, toca adentrarse en el lado subjetivo del evento. Empezando por cómo llega cada uno a la cita, en qué dinámica se hallan. La distancia que les separa en la tabla (uno es décimo con 13 puntos y el otro vigésimo tercero con 8) ya proporciona una idea aproximada. Claro que, si se añade una referencia más, al comparar trayectorias en sus respectivos campeonatos ligueros, aumenta la sensación de que hablamos de equipos que habitan en niveles muy distintos y presentan inercias incomparables. Mientras el Athletic protagoniza desde muchas semanas atrás una caída libre que le ha situado a solo tres puntos de la frontera del descenso, el Sporting mantiene viva la persecución al Oporto, que le saca cuatro puntos, en su afán por revalidar el título de campeón.

Todo lo anterior conviene ser relativizado de cara a esta noche, por supuesto. Queda muy reciente el episodio de Bérgamo, donde los rojiblancos se saltaron olímpicamente un pronóstico que les daba por muertos: un arrebato goleador les redimió de sus miserias, incluidas las que expusieron ampliamente en dicho partido. A ver, lo normal sería que de ganar alguno fuese el cuadro luso. Es mejor y, sobre todo, está mejor, pero habrá que verlo. Y aquí no queda más remedio que introducir un factor extra que solo compete al Athletic y que ya ha sido expuesto: su inquietante deriva en el marco de la liga que, precisamente por su gravedad, sería extensible al resto de los frentes, empezando por el que hoy acoge San Mamés.

La cuestión no es simple: ¿puede el Athletic echar el resto hoy cuando el domingo le toca gestionar el derbi con una Real al alza? Y no se trata únicamente de calcular las consecuencias y la conexión de los desenlaces de este par de compromisos, no. Ocurre que, en su actual estado, el equipo de Valverde no ofrece ninguna garantía de poder digerir esfuerzos tan seguidos, se está comprobando desde hace muchas semanas y no se atisba un golpe de timón.

VIVIAN, UNA BAJA MÁS

En este sentido, ayer Lekue diferenciaba la liga de la Champions empleando los términos “obligación” e “ilusión”. El entrenador insistía en que había que intentar seguir en Europa por lo que significaría y por el impulso del que su tropa podría beneficiarse. El mensaje del capitán es más realista, pero luego se abonaba al de Valverde por lo del efecto revitalizador. Ese planteamiento hoy no se sostiene. El equipo sufre, no está pudiendo dar la talla y se pretende trazar una carambola mágica cuando, sin ir más lejos, ya se vio en el Pizjuán de qué sirvió haber noqueado al Atalanta. ¿Qué debe prevalecer, la obligación o la ilusión?

Te puede interesar:

Ni siquiera el apartado de los hombres disponibles arroja más luz. El listado de bajas en el anterior encuentro de Champions no es muy distinto al de ahora: vuelven a faltar Laporte, Nico e Iñaki Williams; quienes se incorporan son Yuri y Berenguer, pero se caen el sancionado Jauregizar, ausencia de alcance incierto por novedosa, y Vivian, con una sobrecarga.