A irrupción de Nico Williams (12-VII-2002, Iruñea) es una bendición para el Athletic. Siempre que el chaval está en el campo suceden cosas interesantes. Sus características le hacen diferente, aportan diversidad al equipo. Dotan al plantel bilbaino de frescura, desborde, profundidad y desparpajo, de lo que adolece la plantilla, falta de jugadores explosivos y con capacidad de regate. Son tipos que están en peligro de extinción, que trasladan el peligro desde los costados, que parecen marginales en determinadas fases del juego pero que ensanchan el campo, que funcionan a chispazos, que sorprenden, que rompen partidos desde las alas, jugando en amplitud para desarbolar defensas cerradas. Son llaves para abrir candados.

Si algo se le podía reprochar al menor de los Williams desde su salto al primer equipo era su maridaje con el gol. A un jugador ofensivo siempre se le podrán reclamar goles. Con veintidós comparecencias en su hoja de servicios en el Athletic, su casillero de tantos aparecía sin estrenar. El brío no había sido suficiente para desatar la faceta goleadora.

Pero en la ronda copera, en los dieciseisavos de final que suponían el debut del Athletic en el torneo, Nico destapó su apetito, porque es incuestionable que el joven de 19 años, pese a no haber anotado antes, ha vivido siempre cerca del gol, con empeño, con desenfado, sin timidez. Nico, que se estrenaba en la competición del K.O., firmó un doblete. La paciencia siempre es buena compañera de la juventud.

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En su primera acción del partido frente al Atlético Mancha RealAtlético Mancha Real encaró a dos rivales, dribló con éxito y desde la línea de fondo sacó un maravilloso centro que Raúl García desaprovechó. Era la primera acción de muchas. El flanco derecho fue una pista de aterrizaje para la aerolínea Nico Williams. El chico, además, sabe entrar en juego con su movilidad. Es participativo fuera de la banda si es necesario. Se ofrece. Es un descarado con ansias de protagonismo. Ayer también realizó esfuerzos eficaces en labores defensivas que Petxarroman agradeció.

En el minuto 20 destapó el tarro de las esencias. Tras un centro de Lekue desviado por el guardameta Lopito, Nico cazó el balón en el segundo palo, con ese don de la ubicuidad. Controló y definió con la pierna izquierda para batir a un portero fuera de sitio. El chaval impulsaba al equipo.

Pero la actuación aún tenía margen de mejora. Bastante, además. Era su día. Día de Reyes. En el 29' recortó, se acomodó el balón y lanzó un zurdazo combado para estrellar la pelota contra la cruceta. Impresionante acción sacada de la manga. Estaba sembrado el chaval, que todavía guardaba un mayor despliegue de repertorio.

En el 43' dio cuenta de su capacidad de control, velocidad y definición en el mano a mano. Vesga lanzó a Williams a la carrera con un balón en profundidad. Nico, en labores más propias de su hermano, desplazado al eje de la delantera, realizó un control orientado de los que levantan de los asientos. Gracias a la estética maniobra se plantó en solitario ante Lopito. Se apoderó de serenidad y batió al arquero con un disparo cruzado con su pierna derecha. Impasible. Liberador después de perseguir durante tantos partidos la portería rival. En el 71' se acabó la fiesta. Fue sustituido. Nico Williams firmó un doblete para sumar el gol a sus virtudes, ya de por sí amplias y nada convencionales. Seguramente serán los primeros de muchos, porque el joven sigue dando motivos para pensar que tiene un prometedor futuro por delante. No en vano, ya es protagonista en el presente.

Nico Williams completó una gran actuación demostrando su variedad de virtudes con regates, centros, definiciones y ayudas defensivas

El primer gol dejó ver su oportunismo y el segundo llegó tras un brillante control que le dejó ante el portero para marcar con templanza