BILBAO. Un mito rojiblanco está de vuelta. Andoni Goikoetxea (Alonsotegi, 1956), quien ejerció durante trece temporadas como auténtico baluarte defensivo del legendario Athletic que se convirtió en doble campeón de liga en los ochenta, además de lograr un título de Copa y otro de la Supercopa, regresa a la disciplina bilbaina “ilusionado” ante la oportunidad de volver a trabajar “por y para el Athletic” desde un nuevo prisma. “Me hubiera gustado volver mucho antes al club, pero no ha surgido la ocasión hasta ahora”, admite el vizcaino, quien expone a DEIA sus emociones, así como las sensaciones que le transmite el presente y el futuro en clave rojiblanca.

Regresa al Athletic 27 años después, se dice pronto. ¿Qué supone para usted?

-Orgullo y satisfacción, como diría alguno. Desde que me fui a la selección española con Javier Clemente en 1992 he estado en muchos sitios hasta mi última experiencia como seleccionador de Guinea Ecuatorial durante dos años y, en las entrevistas que realizaba, siempre decía que mi ilusión era trabajar por y para el Athletic, independientemente del cargo que fuese. Se ha dado ahora la oportunidad y estoy tremendamente contento.

¿Cuántas felicitaciones ha recibido en los últimos días?

-Muchísimas y por todo tipo de vías. Cuando tus amigos se alegran de que te sientas feliz, no se puede pedir más. Me decían que ya era hora.

Le hubiera gustado volver mucho antes al club.

-Claro que sí, no me creerías si te digo que no, pero no ha surgido la ocasión hasta ahora y no he estado por ello con ninguna sensación de ansiedad tampoco. Donde he estado, creo que he hecho francamente bien mi trabajo con más o menos fortuna.

¿Quién y cuándo le propuso el cargo de representante y embajador de la Fundación?

-Hablé con Aitor Elizegi poco después de las elecciones a la presidencia del club y le dije en medio de una charla muy breve que me gustaría trabajar para el Athletic. Se quedó con lo que le comenté y ha pasado tiempo desde entonces, pero en las reuniones que hayan tenido habrán pensado en esa posibilidad mirando a ver dónde podía encajar y las últimas charlas que he tenido yo al respecto han sido con Juan Carlos Ercoreca, presidente de la Fundación. Al final ha llegado todo a buen puerto y es una posición en la que creo que puedo estar perfectamente representando al club allá donde me requiera la institución.

No se lo pensó dos veces a la hora de aceptar la propuesta de Ercoreca.

-Así es. Tengo un sentimiento Athletic muy especial y de mucho cariño, porque este club me lo ha dado todo y lo ha sido todo para mí. Soy un hombre de la casa y al surgir esta oportunidad dije sí al instante.

¿Qué papel tendrá exactamente?

-Servir al club y estar presente donde la entidad crea conveniente en cada momento.

Coordinará también la actividad con la Asociación de exjugadores del Athletic.

-Sí, se trata de una asociación muy importante, porque el Athletic no es solo el presente, sino los más de cien años de historia que tiene detrás. Hay mucha gente que ha jugado en el club, otros muchos que lo harán más adelante y todas esas personas son Athletic, por lo que se tienen que encontrar cómodas con la entidad y hay que ver qué necesidades pueden tener. En esa línea trabajaremos también.

En alguna ocasión ha lamentado que los exfutbolistas estuvieran algo desatendidos.

-Es cierto que lo he comentado en temas puntuales, porque a veces estábamos un poco dejados en localidades en San Mamés o a la hora de la distribución de entradas para eventos importantes como fueron algunas finales. Creía que teníamos que estar mejor representados y lo manifesté a título personal, pero, afortunadamente, eso ya pasó y creo que las cosas han ido a mejor.

Usted es un mito del Athletic. ¿En qué considera que puede ser de mayor ayuda?

-En todo lo que Juan Carlos Ercoreca crea oportuno para la Fundación. Lo que haré no tendrá nada que ver con el apartado deportivo y estoy muy contento con el sitio en el que voy a estar. De hecho, no cambio este cargo ni por el de entrenador del primer equipo, pero sin ningún tipo de dudas, además. Estaría mucho más preocupado.

No va a necesitar ningún periodo de adaptación. Conoce el club a la perfección.

-Así es. Conozco la calle, lo que significa el Athletic, su historia y su presente, además de las personas que componen el club y los jugadores.

¿Sigue llevando dentro un futbolista y un entrenador?

-Eso siempre, porque ha sido mi vida, aunque como entrenador no pude estar en el Athletic, pese a que también me hubiera gustado. No añoro nada a estas alturas, pero estoy muy agradecido a la entidad y ante una oportunidad como esta no podía decir que no.

¿Qué pasajes recuerda con más emoción al echar la vista atrás?

-De todo lo que he vivido en el Athletic, los títulos conseguidos, principalmente, porque no es nada fácil lograr lo que logramos nosotros. Ni era sencillo ganarlos entonces, ni lo es ahora tal como está el fútbol español, que tiene una de las mejores ligas del mundo. También me quedo con nuestra afición y con todos esos malos momentos en los que San Mamés ha levantado al equipo cuando lo ha necesitado.

Quien sabe si podrá disfrutar de nuevo de la gabarra desde su nuevo cargo en el club.

-Sería maravilloso. Sobre todo, porque mucha gente no lo ha vivido todavía y si lo hicieron, fue siendo muy pequeños.

¿Es un sueño posible?

-Volver a sacar la gabarra sería algo épico. Es muy difícil, pero hay que ser positivos y pensar que todo es posible, porque el Athletic tiene muy buenos futbolistas, tienen que seguir demostrándolo y en algún momento cogerán la ola buena y nos darán una satisfacción enorme.

Ha comentado antes que no tendrá nada que ver con el plano deportivo. ¿No estará cerca del primer equipo?

-No, para nada. Estaré donde me requieran, pero ahí tienen que estar los que están: Rafa Alkorta, Andoni Ayarza y el resto de responsables.

La liga está a punto de comenzar. ¿Qué sensaciones le transmite el Athletic?

-Como estoy seguro de que hay un buen equipo, afronto la nueva temporada con ilusión. Es importante empezar bien la liga para ganar en confianza y autoestima, aunque el primer partido es contra el Barcelona, después hay que visitar al Getafe y en la tercera jornada viene la Real. Hoy en día, lo cierto es que todos los partidos son complicados.

La pasada temporada comenzó de la peor manera posible. ¿Temió por el descenso?

-No, pero está claro que hubo dos fases. Una primera de desconcierto e inseguridad con Eduardo Berizzo y una segunda parte con Gaizka Garitano en la que dio con la tecla para terminar haciendo una grandísima temporada.

Es el primer verano de Aitor Elizegi como presidente y de Rafa Alkorta como director deportivo. ¿Cómo ve a ambos en sus respectivas funciones?

-Bueno, el presidente no puede hacer absolutamente nada más allá de dirigir un club centenario como el Athletic. Tiene que guardar la institución y ha dado confianza deportiva a los profesionales que tienen que dedicarse a ello. De momento, toda la confianza del mundo y el máximo respeto a todas las decisiones que se tomen.

Más allá de la llegada del guardameta Jokin Ezkieta, no se han realizado fichajes. Hay quienes echan en falta caras nuevas.

-¿Y a quién traes? Es muy difícil con la política que tiene el Athletic, que tiene una filosofía que a la vez es nuestra principal alegría. Lezama ha sido siempre la que ha nutrido al club, sin ella la entidad estaría en otra situación y hay que tener el máximo respeto a quienes están al frente del área deportiva, porque hay mucha gente que pasa muchas horas en busca del bien que buscamos todos.

Será el último año en activo de Aritz Aduriz.

-Sí, pero seguro que Garitano echará mano de él durante la temporada y resultará efectivo. Si las lesiones le respetan, seguirá haciendo goles. Ha sido el jugador más importante del equipo en los últimos años, pero la edad es la edad y hay que rendirse ante lo que ha significado después de tener que irse a otros equipos por las circunstancias del fútbol. Tenemos que agradecerle todo lo que ha dado.

En el plano institucional, se habló mucho en junio sobre los límites de la filosofía del club tras el fichaje de la jugadora alemana de origen vasco Bibiane Schulze-Solano. ¿Cuál es su opinión acerca de la diáspora?

-Esa chica es de sangre vasca. Mi padre, cuando yo era un niño, me decía que la grandeza del Athletic es que todos los jugadores son de aquí, pero pasa el tiempo y los de aquí van a trabajar a otros sitios y tienen hijos en otros sitios. Esos hijos pueden estar en otros lugares y en otros equipos, pero son de aquí y pueden jugar en el Athletic toda la vida. Lo que no entiendo es que haya alguien que diga que una chica o un chico que tenga padres vascos no puede jugar en el Athletic. Para mí, todo esto es básico, de sentido común, pero hay libertad de expresión y todo el mundo puede opinar lo que quiera.

Le parece injusta, por tanto, la polémica que se generó.

-No sé quién generó el revuelo, algún montalíos lo crearía, pero esa es mi opinión al respecto.