La visita a San Mamés del Atlético de Madrid dejó dos notas negativas para el Athletic. La primera fue, evidentemente, la derrota (1-2) que las leonas sufrieron frente a un rival que supo aprovechar su efectividad y, sobre todo, supo defender su ventaja aun con una jugadora menos sobre el campo.
Y la segunda fue la tarjeta roja que la colegiada del comité catalán Ylenia Sánchez Miguel le mostró a su técnico, Javier Lerga, cuando el encuentro ya moría por protestar una decisión arbitral. “El entrenador fue expulsado por el siguiente motivo: protestar, a gritos y con los brazos en alto, en los siguientes términos: Es una vergüenza, en varias ocasiones, habiendo sido advertido previamente”.
Un acto que le conllevó dos encuentros de sanción. Y es que, aunque el Athletic interpuso un recurso para intentar rebajar el castigo de su míster, el Comité de Apelación ha decidido desestimarlo.
Porque el club de Ibaigane pidió la recalificación de los hechos sancionados. Es decir, que las protestas de Lerga no fueran juzgadas como “actitudes de menosprecio o desconsideración hacia las árbitras”, sino que quedaran encuadradas como “protestas a la árbitra”.
"Descalificación a la función arbitral"
Petición que, en cualquier caso, el Comité de Apelación desestimó al entender que Lerga no mostró “la mera disconformidad con una decisión arbitral de forma reglada o moderada”, sino que lo hizo “con una exteriorización vehemente y continuada”.
Así, el hecho de que el técnico del Athletic persistiera en sus quejas y verbalizara que era “una vergüenza” supone, según la RFEF, una “desligitimación de la autoridad arbitral” que podía “incidir en el clima normal del desarrollo” del partido.
Es decir, el Comité de Apelación ratificó los dos partidos impuestos por el Comité de Disciplina por la reiteración de Lerga en sus quejas, que no realizó “en la discrepancia técnica”, sino que más bien fueron “una descalificación que desmerece públicamente la función arbitral”.
Ya ha cumplido un partido de sanción
La intención del Athletic era que Lerga pudiera sentarse este sábado en el banquillo de Lezama, en la visita del Granada (12.00 horas). Y es que el técnico rojiblanco ya cumplió su primer partido de sanción en la victoria por la mínima en el campo del Levante gracias a un solitario tanto de Ane Campos en el minuto 92.
Sin embargo, finalmente el míster verá la siguiente jornada desde la grada; por lo que esta temporada tan solo podrá sentarse en el banco de Lezama dos encuentros más: esos que medirán a las leonas con el Deportivo y el Alhama.