El 51,9 % de los jóvenes que viven en zonas rurales de Euskadi preferiría emanciparse en su propio municipio y otro 20,7 % optaría por localidades cercanas y de características similares. Solo un 6,7 % elegiría una ciudad.

Son las conclusiones del informe 'Emantzipazioa Begiratzen. Emancipación juvenil en entornos rurales' que ha realizado el Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco y que se ha presentado hoy en Orduña

Se trata de un diagnóstico participativo que analiza las condiciones, necesidades y expectativas de la juventud rural vasca ante la emancipación y que asienta el vínculo de la juventud rural con su territorio. El documento cuestiona así la idea de una juventud rural desvinculada de su entorno y sitúa el arraigo como un elemento relevante para el diseño de las políticas públicas.

Melgosa ha presentado el informe Emantzipazioa Begiratzen, un diagnóstico participativo sobre juventud rural en Euskadi. Irekia

La realidad de los municipios

El estudio, impulsado por el Departamento en colaboración con Bitar-Bask, recoge la voz directa de jóvenes de los tres territorios históricos y combina técnicas cuantitativas, cualitativas y participativas. Su objetivo es aportar una lectura situada de la emancipación juvenil en el medio rural y ofrecer una base de trabajo para orientar las respuestas institucionales desde la realidad concreta de los municipios.

Durante la presentación, la consejera Nerea Melgosa ha señalado que el dato sobre la voluntad de permanecer en el propio municipio o en el entorno cercano debe leerse "como una llamada a incorporar la perspectiva territorial a las políticas de emancipación". En palabras de la consejera, "la cuestión no es solo si la juventud quiere quedarse, sino si existen condiciones suficientes para que quedarse sea una opción real".

El informe concluye que la emancipación juvenil no puede entenderse únicamente como una decisión individual aplazada. La vivienda, el empleo, la movilidad, el acceso a servicios, la conectividad y las redes de apoyo condicionan de manera directa las posibilidades reales de que una persona joven pueda construir un proyecto de vida autónomo.

Jóvenes compartiendo piso. Pankra Nieto

29,8 años de media

En Euskadi, solo el 31 % de las personas jóvenes de entre 18 y 34 años está emancipada y la edad media de emancipación se sitúa en torno a los 29,8 años. Además, más del 70 % de la juventud reconoce dificultades estructurales para construir un proyecto de vida autónomo. En los entornos rurales, esas dificultades presentan rasgos específicos.

La vivienda aparece como el principal obstáculo: el 91,8 % de las personas jóvenes encuestadas señala la falta de opciones asequibles como el principal freno para emanciparse. Le siguen la escasez de oportunidades laborales, mencionada por el 58,2 %, la falta de alternativas de ocio y cultura, con un 21,6 %, y la insuficiencia de servicios básicos, con un 19,7 %.

El diagnóstico constata también una transformación relevante en las trayectorias de autonomía. Tener trabajo ya no garantiza necesariamente poder acceder a una vivienda ni sostener un proyecto vital independiente. La temporalidad, los salarios insuficientes, la dificultad para acceder a contratos estables y la limitada oferta de vivienda en alquiler afectan especialmente a quienes viven en municipios pequeños o rurales.

Dependencia del vehículo privado

A estos factores se suman las desigualdades en movilidad, conectividad y acceso a servicios. En muchos municipios rurales, la dependencia del vehículo privado, la baja frecuencia del transporte público, la distancia a recursos educativos, sanitarios, culturales o de ocio, y las limitaciones de conectividad incrementan los costes económicos y logísticos asociados a la emancipación.

El informe incorpora además la dimensión emocional del proceso. La emancipación sigue asociándose a la ilusión, la esperanza y la autonomía, pero también aparecen con fuerza el miedo, la inseguridad, la ansiedad y la frustración. El estudio interpreta estas emociones no como falta de iniciativa, sino como expresión de un contexto de incertidumbre que dificulta la toma de decisiones y retrasa proyectos de vida.

El apoyo familiar continúa siendo un elemento central en los procesos de emancipación juvenil rural. Más de la mitad de las personas encuestadas afirma que su familia le ayuda mucho y otro 27,4 % bastante. El informe advierte, no obstante, de que hacer descansar la emancipación sobre la capacidad de apoyo de cada familia puede reproducir desigualdades entre jóvenes.

Mejorar políticas públicas

Melgosa ha subrayado que "no es lo mismo emanciparse en una capital que en un municipio rural" y que "las condiciones de partida, los costes y las oportunidades no son iguales". Por ello, ha defendido la necesidad de abordar la emancipación juvenil rural desde una mirada interinstitucional y transversal, en colaboración con ayuntamientos, diputaciones forales, agentes locales y entidades vinculadas al desarrollo rural y a la juventud.

La presentación en Orduña, municipio de carácter rural situado en el entorno de la comarca ayalesa, permite situar el debate fuera de los grandes núcleos urbanos y acercarlo a los lugares donde estos retos se viven de forma directa. La consejera ha destacado que las experiencias locales y los proyectos piloto pueden contribuir a identificar necesidades concretas, contrastar medidas y mejorar el diseño de las políticas públicas.

El Departamento considera este diagnóstico un punto de partida para seguir avanzando en políticas de emancipación juvenil que integren vivienda, empleo, movilidad, servicios, conectividad, bienestar emocional y participación juvenil. "El objetivo de las políticas públicas debe ser ampliar las opciones reales: que quedarse sea posible y que marcharse, cuando se produzca, sea una elección y no una obligación", ha concluido Melgosa.