Emakunde reivindica el humor como herramienta política del feminismo vasco
Un estudio sitúa la risa, la ironía y la creatividad como claves para desmontar estereotipos y construir una "militancia alegre"
El feminismo vasco no solo ha sido combativo, también ha incorporado la creatividad, la ironía y la capacidad de reírse de sí mismo como parte de su trayectoria. Esa es la idea que subraya Emakunde, que reivindica el humor como una herramienta política central para transformar la sociedad y disputar los imaginarios en torno a la igualdad. Frente a la imagen estereotipada de feministas siempre enfadadas y "aguafiestas", el organismo constata el uso de la creatividad para convertir las reivindicaciones en una "militancia alegre".
En este contexto, Emakunde ha presentado el informe "Otras risas son posibles. Desactivando el mito de la insoportable seriedad del feminismo", resultado de la beca que concede a trabajos de investigación en Igualdad de Mujeres y Hombres, realizado por Iraide Álvarez Muguruza y Sabela Fraga Costa. "El feminismo no solo es una fuerza que denuncia y destruye las estructuras patriarcales, es también un movimiento que crea, imagina y celebra", ha defendido su directora, Miren Elgarresta Larrabide.
Humor para disputar el relato
El estudio pone el foco en cómo el movimiento feminista vasco ha utilizado el humor como herramienta para disputar el relato dominante sobre el feminismo. Lejos de ser un elemento accesorio, se presenta como una herramienta capaz de desmontar prejuicios y ampliar el alcance del mensaje.
El trabajo concluye que el humor en el feminismo vasco actúa como una táctica política compleja con doble función. Hacia el exterior, se convierte en una herramienta de comunicación eficaz que permite construir un imaginario feminista accesible y atractivo. Hacia el interior, funciona como un elemento de cohesión. En contextos de alta tensión política, compartir una broma se transforma en una forma de resistencia. "Sin el humor no hubiéramos sobrevivido", relataron algunas participantes en la investigación.
Romper con la “feminista aguafiestas”
El análisis aborda la función del humor en distintos soportes: cartelería, canciones, manifestaciones e incluso memes del espacio digital. Tras analizar materiales gráficos y textuales, la investigación sostiene que el humor no solo comunica, sino que contribuye a generar procesos de cambio orientados a la igualdad y la justicia social. Desde los años 70, las organizaciones feministas vascas han recurrido al ingenio como parte de un patrimonio político y cultural que, según el informe, merece ser reconocido y difundido.
Uno de los objetivos centrales del estudio es desactivar el mito de la "insoportable seriedad" del feminismo. Tal y como ha explicado Iraide Álvarez, el estereotipo de la feminista "amargada o aguafiestas" ha funcionado históricamente como un mecanismo de deslegitimación.
La investigación apunta a que esa imagen se vio reforzada en parte por la propia evolución del movimiento, que durante años adoptó una actitud más seria y combativa como forma de ganar legitimidad.
El informe defiende la necesidad de reconocer el humor como parte esencial de la acción política feminista. "El humor es también un recurso político y el feminismo ha sabido utilizarlo", ha subrayado Elgarresta durante la presentación.
Las autoras insisten en que es posible analizar el humor desde una perspectiva feminista sin reducirlo a un mero entretenimiento, situándolo como un elemento central en la disputa cultural y política. El trabajo concluye que el feminismo encuentra en la risa una vía para sostener la militancia, abrir nuevos horizontes y mantener vivas sus reivindicaciones.
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