juicio en fase de sentencia

Los familiares de Pablo Ibar dicen al jurado que siempre ha sido "una buena influencia" para ellos

En la emotiva audiencia han participado también como testigos dos diplomáticos 

09.02.2020 | 03:38
Frank, Steven y Michael Ibar, hermanos del hispanoestadounidense Pablo Ibar, hablan durante un receso en una audiencia este lunes en un tribunal de Fort Lauderdale

En la emotiva audiencia han participado también como testigos dos diplomáticos 

FORT LAUDERDALE. El carácter "respetuoso", "bondadoso" y "compasivo" de Ibar y el amor mutuo que se tienen centraron los testimonios de los familiares en una audiencia cargada de emociones en la que participaron también como testigos dos diplomáticos españoles.

Ibar, de 47 años, que hasta ahora había conservado la calma hasta en los momentos más adversos, se sobresaltó en un momento y se enfrentó directamente al juez Dennis Bailey, que preside el juicio que se celebra en los tribunales de Fort Lauderdale desde 2018 y que está ya en fase de sentencia.

"Esta es otra instancia de su parcialidad contra mí, lo que ellos (los fiscales) piden se lo da", le dijo Ibar con tono enérgico al juez durante la discusión de una moción sobre testigos, antes de la comparecencia de varios miembros de su familia y a la entrada del jurado en la sala.

Ibar, quien estuvo en el corredor de la muerte durante 16 años como consecuencia de una sentencia luego anulada, se enfrenta de nuevo a la posibilidad de ser condenado la pena capital durante este cuarto juicio en su contra por los asesinatos de Casimir Sucharski, Marie Rogers y Sharon Anderson.

Además de su familia, a la vista acudió también el embajador de España en Washington, Santiago Cabanas, quien dijo antes de testificar que la de Pablo "es una vida que merece la pena salvar".

Es una persona agradecida por las visitas de España, bondadosa, que se preocupa por su familia, dijo el diplomático ya frente asl juez.

"Tengo una impresión positiva de él", manifestó el embajador a los catorce miembros del jurado, dos de ellos suplentes.

Relató que entre 2005 y 2010, cuando fue cónsul general de España en Miami, visitó durante varias ocasiones a Ibar en la cárcel y fueron estrechándose los lazos con él y con su familia.

"Comenzó como una relación profesional, pero se desarrolló más personal" con los años, expresó el embajador.

En el mismo sentido se pronunció el actual cónsul general de España en Miami, Cándido Creus, quien dijo durante la audiencia que le "sorprendía el sentido de respeto" de Ibar y sus "lazos familiares", incluyendo a la familia de Tanya Quiñones, su esposa.

Tanto Tanya, como los hermanos de Pablo Ibar, Steven, Frank y Michaels, y su padre Cándido, de 74 años, testificaron este lunes y dejaron ver al jurado que se trata de una familia que ama a su pariente encarcelado y se ha mantenido "unida" en los 25 años que lleva en prisión.

Tanya, quien acudió con sus dos hijos de 7 y 12 años, quienes en un receso entraron brevemente a la sala y saludaron de lejos a Ibar, a quien reconocen como su padre, dijo que esperaban conmover aunque sea a uno de los jurados.

Para que sea condenado a la pena capital se requiere el voto unánime de los 12 integrantes del jurado. Si no se logra esa unanimidad, la condena será a cadena perpetua.

Fue una vista emotiva en la que hubo llanto, algunas risas, mientras la familia relataba, con la ayuda de fotografías, la historia de Pablo y de ellos mismos antes y después de que fuera a prisión.

Sus tres hermanos, Michael, Steven y Frank, de 42, 25 y 24 años, respectivamente, describieron a su hermano mayor como "inteligente, compasivo, positivo, amoroso" y como una "tremenda influencia" para sus vidas e incluso una "figura paternal".

Steven relató como placenteras las visitas que hacían de niños a la prisión, porque eran como un "viaje de familia", a lo que Frank agregó después que lo triste era el regreso.

"Él ha tenido un gran impacto en mí", dijo Steven, de 25 años, sobre Pablo, a quien ha solo conocido en la prisión.

Por su parte, Cándido Ibar, hermano del fallecido boxeador Jose Manuel Ibar "Urtain" (tío de Pablo Ibar), describió su vida como jugador profesional de pelota vasca, la influencia deportiva que tuvo sobre sus hijos y lo "atlético" que era Pablo de adolescente.

De igual forma se refirió al accidente que en 1993 alejó a Pablo Ibar del deporte y a su divorcio de Cristina, nacida en Cuba, quien murió de cáncer al poco tiempo del encarcelamiento de su hijo.

"Él siempre me levantaba el ánimo", dijo Cándido Ibar sobre su hijo al jurado cuando los abogados mostraron una fotos de los dos abrazados y sonrientes en una de sus visitas a la cárcel.

A la pregunta del abogado de cómo le pediría al jurado que ejerciera la "piedad", Cándido dijo que se trata de una familia unida que se ayuda entre sí.

La fiscalía, que solo interrogó al padre de Ibar, cuestionó el tiempo en que solicitó la nacionalidad española para su hijo, "tras la convicción" por los tres asesinatos.

Cándido Ibar respondió después a la defensa que era por cierto "recelo" de su exesposa Cristina.

En el año 2000  fue condenado a muerte por los mismos hechos, pero el juicio fue anulado en 2016 por la Corte Suprema de Florida que consideró que las pruebas contra el eran insuficientes.