París. Las precipitaciones que causaron la acumulación de hielo en el Polo Norte al principio de la última glaciación, hace 75.000 años, provienen del golfo de Bizkaia, según un estudio publicado por la Escuela Práctica de Altos Estudios y el Centro de Investigación Científica de Francia, CNRS. Un equipo científico, coordinado por la investigadora María Fernanda Sánchez Goñi, ha constatado que la humedad que genera la nieve fue creada por el contraste térmico entre las aguas cálidas de ese golfo y las temperaturas frías del continente europeo.

Los expertos han indagado sobre los mecanismos subyacentes a la acumulación de nieve en el polo, normalmente asociados a unos niveles altos de humedad y a temperaturas moderadamente frías, condiciones que no se están dando en el hemisferio norte. "La acumulación de nieve en el polo se debía inicialmente a la disminución de la energía solar que produce un enfriamiento de esta zona y, por lo tanto, un clima seco. Sin precipitaciones el casquete glacial no podría continuar formándose", explicó Sánchez Goñi.

Para solucionar esta aparente paradoja los investigadores han dado con una configuración climática particular: existe un contraste térmico entre la elevada temperatura del agua del golfo de Bizkaia y la cada vez más fría del continente europeo. "En primer lugar hemos estudiado los granos de polen de dos testigos sedimentarios marinos recogidos uno frente a Galicia y el otro en el golfo de Bizkaia, señaló Sánchez Goñi, cuyos hallazgos publicó la edición digital de Nature Geoscience.

Este estudio les indicó el tipo de vegetación de la zona y con ella dedujeron cuál era el clima del oeste de Europa hace entre 80.000 y 70.000 años. En paralelo, analizaron los foraminíferos, unos microorganismos que viven en la superficie del océano, y estos revelaron datos sobre la temperatura de las aguas del golfo de Bizkaia.

Este contraste térmico generó la fuerte humedad que llegó al Polo Norte desde unas latitudes más bajas que lo que ocurre actualmente, es decir, desde el golfo de Bizkaia. Al mismo tiempo, el casquete polar situado en Norteamérica a la altura de Labrador está rompiéndose y enviando al océano Atlántico icebergs que enfrían su parte noroeste y central.

De esta manera, las aguas frías empujan la fuerte corriente que transporta las aguas cálidas del golfo de México hacia el golfo de Bizkaia. "Esta agua caliente contrasta con la temperatura fría del continente europeo y crea una zona de humedad que es desplazada por los vientos hacia el norte, donde, como la energía solar es muy baja, cae en forma de precipitaciones, y más concretamente de nieve, reforzando el casquete polar", aclaró Sánchez Goñi. Los estudios también constatan que año tras año, el deshielo del Polo Norte continúa de forma inexorable y el hielo se hunde aún más en el Ártico. Aunque el fenómeno no es nuevo, cada año se produce en una proporción mayor.