Debrahlee Lorenzana asegura que fue forzada a dejar la empresa porque sus colegas consideraban que llamaba mucho la atención y causaba distracciones por su manera de vestir. Ella asegura que usaba prendas adecuadas, pero sus jefes sostenían que eran sexys.
Comenzó a trabajar para Citigroup en 2008 y poco tiempo después sus jefes comenzaron a hacer comentarios inapropiados sobre su apariencia, e incluso llegaron a aconsejarle que evitara la ropa demasiado ajustada.
Debrahlee considera, sin embargo, que otros empleados usaban trajes y vestidos mucho más provocativos. La demandante presentó una queja formal al departamento de recursos humanos de la entidad en mayo del año pasado y pidió un traslado a otra área dentro del grupo.
Al no poder ser transferida de inmediato, sus funciones fueron progresivamente recortadas hasta ser transferida. Esto no cambió la situación y finalmente fue cesada. La razón esgrimida por Citibank fue que llevaba "ropa inapropiada".