Urkullu medita unas elecciones en abril si las transferencias se retrasan

Inicia el mecanismo con una consulta al Consejo de Gobierno, necesaria antes de disolver el Parlamento Vasco

05.02.2020 | 06:28
El lehendakari, Iñigo Urkullu, en un anterior pleno del Parlamento Vasco.

bilbao - El lehendakari quiere estar preparado y tener todo listo por si tuviera que convocar un adelanto electoral para abril en las próximas horas en función de lo que suceda hoy en la negociación de transferencias con el Gobierno español. Iñigo Urkullu aprovechó ayer la reunión del Consejo de Gobierno para activar el procedimiento legal para convocar las elecciones: sondeó a los once integrantes de su ejecutivo sobre la fecha de los comicios de este año, un paso obligatorio antes de disolver el Parlamento Vasco. El lehendakari ya había consultado de manera extraoficial a sus consejeros del PNV y del PSE, pero es la primera vez que lo hace con solemnidad dentro del Consejo de Gobierno. Esa deliberación con los consejeros se recoge en la Ley de Gobierno, en su artículo 7.c, como un paso necesario antes de convocar las elecciones. Es significativo que su gobierno haya decidido hacerlo público.

El lehendakari ha realizado este movimiento en puertas de que hoy tenga lugar una reunión muy relevante para su gabinete: el consejero Erkoreka y la ministra Darias van a retomar la negociación de transferencias. Para el Gobierno vasco es capital que la fecha de las elecciones facilite y no obstaculice la negociación para el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika, un objetivo nuclear para Urkullu. Si Madrid dilata las conversaciones y argumenta que son complejas, cobraría fuerza un adelanto en abril, porque celebrar las elecciones en octubre supondría situarlas en un momento crítico para la negociación donde podrían llegar buena parte de las transferencias y el diálogo entraría en su fase resolutiva. Que el lehendakari haya activado el procedimiento de inmediato le permite disolver el Parlamento Vasco la semana que viene y que las elecciones sean el 5 de abril, esquivando el periodo vacacional de Semana Santa.

El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, se limitó a anunciar ayer que el lehendakari ha abierto una reflexión, aunque se acogió al secreto de las deliberaciones del Consejo de Gobierno para no confirmar que vaya a existir ese adelanto técnico, de un puñado de meses con respecto a la fecha de septiembre u octubre que correspondía de manera natural. Está en manos del lehendakari despejar la incógnita de la fecha en las próximas horas. Hay un precedente al que acogerse a modo de pista. Ya en 2016, el lehendakari dio por finiquitada la legislatura con unos ligeros meses de antelación. Si Urkullu siguiera el mismo procedimiento que empleó entonces, el anuncio de la fecha estaría al caer: en 2016, activó la deliberación del Consejo de Gobierno el 29 de julio, y firmó el decreto de disolución del Parlamento y convocatoria de los comicios el 1 de agosto. Un día después, el 2 de agosto, se publicó en el boletín oficial. Este dato, sumado a que Urkullu está pendiente de la reunión competencial de hoy, alimenta la hipótesis de una decisión rápida.

Si Urkullu decidiera disolver el Parlamento este mes, la cita con los votantes tendría lugar en abril. En ese caso, es probable que tratara de esquivar la posibilidad de que la campaña electoral con sus mítines y actos pueblo a pueblo coincidiera con las vacaciones de Semana Santa y con los vascos fuera de Euskadi o totalmente desconectados de la actualidad política. Es probable que situara las elecciones en el domingo inmediatamente anterior a los días festivos, el 5 de abril. Para ello, debería convocar las elecciones y disolver el Parlamento el lunes que viene, y publicarlo en el boletín del martes, para que 54 días después, como dice la ley, se celebren las elecciones el 5 de abril. La fecha no parece descabellada a oídos de varias fuentes consultadas por DEIA. No se espera que demore su anuncio. "Nadie enciende un fuego para mantenerlo un mes", dicen.

razones El adelanto no viene provocado por una situación de debilidad de Urkullu, que tiene los Presupuestos aprobados. El PNV ha ganado, además, las elecciones generales, las municipales y forales y las europeas; y el pacto con el PSE mantiene su buena salud pese a los escarceos en Irun. Pero la clave la tiene la negociación de las transferencias. El consejero Erkoreka y la ministra Darias se reunirán hoy en Madrid para retomar las negociaciones, de manera que el Gobierno vasco podrá sondear con sus interlocutores los plazos para el cumplimiento íntegro del Estatuto. Podría ser más conveniente para el éxito de la negociación que las elecciones vascas sean cuanto antes. En el caso poco probable de que sucediera un milagro político y Darias prometiera el cumplimiento del Estatuto para el primer semestre de este año, Urkullu aguantaría hasta octubre.

En cuanto a la producción legislativa en el Parlamento Vasco, no se avista ningún proyecto determinante que esté en puertas de aprobarse. Solo la Ley de Profesiones del Deporte está al caer. El resto de iniciativas se encuentran, en su mayor parte, en fase de comparecencias, todavía en pañales. La reforma más potente, la renta de garantía de ingresos, no tiene visos de aprobarse durante este mandato, y Podemos, el socio presupuestario del Gobierno vasco, ya ha realizado un emplazamiento claro para que se retome en la próxima legislatura en base a una propuesta nueva, y no con la actual presentada por PNV y PSE. Con el estatus de autogobierno sucede algo similar. Nadie espera que se registre una proposición de ley antes de las elecciones, de manera que todo el tiempo que corra hasta los comicios será en balde. Además, Bildu ha arrancado una campaña de presión al PNV y no parece que vaya a variar su posición a favor del consenso.

Por tanto, no hay ningún proyecto determinante en puertas de ser aprobado que justifique por sí solo mantener el Parlamento vivo. La Cámara empieza a entrar en una vorágine preelectoral en la que aguardan plenos muy duros para el Gobierno, con una ofensiva del PP y EH Bildu sobre el caso De Miguel o las contrataciones de Gogora.

El tercer argumento que puede aconsejar un adelanto es evitar el contagio de la campaña de los comicios en Catalunya, que serán convocados por el president Torra tras la aprobación de los Presupuestos. El lehendakari podría adelantarse para desarrollar una campaña exclusivamente en clave vasca, aunque nadie en su entorno apunta que sea un factor de peso en sus reflexiones. Por otro lado, la posibilidad de que ELA y LAB convoquen más protestas no preocupa por el limitado seguimiento de la huelga. Hay otro factor que se menciona de manera informal: si las elecciones son ahora, el nuevo gobierno tendría margen para redactar unos Presupuestos en otoño.

diálogo con el estado Erkoreka anunció ayer la reflexión de Urkullu junto al consejero Arriola, uno de los socialistas más influyentes. Ninguno opinó sobre la fecha idónea. Dentro del Consejo de Gobierno, hay diferentes razonamientos y matices. Lo único que hizo Erkoreka fue aclarar que no ve problema a la hora de asumir transferencias con una convocatoria electoral sobre la mesa. "No veo dificultades incluso en hacer efectivas las transferencias y sentarnos en la Comisión Bilateral", aclaró. Urkullu ya ha sido propuesto como candidato a lehendakari por la ejecutiva jeltzale. El proceso de las listas culminará el 7 de marzo.

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