este pasado domingo en Leitza

Dos parlamentarios de UPN disfrutan de un acto de exaltación franquista

Ambos cargos toman parte en Leitza en el homenaje al primer requeté muerto en 1936

09.02.2020 | 13:38
El almuerzo terminó con el ‘Oriamendi’.

Ambos cargos toman parte en Leitza en el homenaje al primer requeté muerto en 1936

IRUÑEA - Dos hombres de la máxima confianza de Javier Esparza dentro de Navarra Suma, Iñaki Iriarte y Patxi Pérez Arregui, participaron este pasado domingo 25 en Leitza en el homenaje a Joaquín Muruzábal, primer requeté muerto en 1936. Una jornada en la que también se homenajeó a los recientemente fallecidos carlistas Cruz María y a Sylvya Baleztena.

En un clima de marcado carácter franquista, al que no tuvo reparos en acudir el fracasado candidato a la Presidencia del Parlamento, Iñaki Iriarte, uno de los pesos pesados del grupo parlamentario, que albergó hace solo un par de meses la esperanza de presidir la Cámara navarra. Iriarte estuvo acompañado de Pérez Arregui, en el pasado director general de Administración Local en la época en la que Esparza fue consejero de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local en el Gobierno de Barcina. Actualmente Pérez Arregui es, al igual que Iriarte, parlamentario de Navarra Suma en la nueva legislatura que ahora arranca.

Dos hombres de la primera línea de Esparza, en un ambiente de tradicionalismo ultra, con la presencia también de Javier Garísoain, presidente de la Comunión Tradicionalista Carlista, unos días antes de comenzar el curso político, y donde donde también estuvo presente Silvestre Zubitur, concejal independiente por Navarra Suma en Leitza, que el año pasado fue noticia por ser la máxima representación de la derecha extrema navarra en esta jornada. Tal y como sucedió en 2018, la Agencia Faro, de la Comunión Tradicionalista, difundió el homenaje al primer requeté navarro muerto en la que califican "Cruzada de Liberación". En su crónica en Facebook, con alusión a "la sangre de los mártires" incluida, se describe la comida en el jardín de la Sociedad Larrea Elkartea, que terminó con el canto de Oriamendi. Según esta misma fuente, Zubitur, "alma de la reunión", también recibió su homenaje.