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¿Qué fue de Tinieblas González?

Vive en California desde junio de 2012, se casó en 2019 y además de dedicar buena parte de su día al día a su pasión por el cine, disfruta con sus exóticas mascotas y de los paseos en jeep por la montaña.

17.05.2021 | 14:49

"Dudo de que me surja nada después de esto, pero tampoco sirve de nada hacer cosas que no me interesan o hacerlas de una manera que no me gusta. Para eso prefiero trabajar en una panadería", aseguraba Tinieblas González en una extensa rueda de prensa en Bilbao un lejano 14 de septiembre de 2011.

El director laudioarra era consciente de que sus críticas contra la industria del cine en el estado iban a suponer su entierro y de que se le iban a "cerrar las puertas para poder hacer cine en España". Sin embargo, eso al realizador alavés le dio igual. Prefirió mantener su integridad antes de pasar por el aro de la industria tras lo sucedido con su película 'Alma sin dueño', una cinta que acabó de rodar en 2009 y que estuvo envuelta en la polémica.

Fue estrenada a sus espaldas, sin contar con el visto bueno del realizador vasco, todo con el objetivo de poder recibir la subvención del Estado y recaudó tan sólo 92 euros. Una chapuza total en la que la calidad del filme dio igual a unos productores que tan sólo buscaban el máximo rendimiento económico tal y como denunció Tinieblas hace ya diez años. "El beneficio de las productoras españolas de cine sale de las subvenciones públicas que reciben y no de lo recaudado en taquilla. Por eso tratan de abaratar costes por todos los medios para obtener el máximo beneficio sin importarles la calidad del producto final".

Llega a Hollywood en junio de 2012



Lo dicho, Tinieblas se cavó su propia tumba tal y como esperaba. El director alavés viendo que en España no iba a poder rodar más hizo las maletas a la meca del cine para poder seguir peleando por su sueño en Hollywood. En junio de 2012 llega a Los Ángeles, dispuesto a arrancar una nueva etapa.

Pues bien, nueve años después, el paso del tiempo no ha calmado ni un ápice el malestar surgido entonces con la productora de 'Alma sin dueño'. "Eso no se pasa. Es algo que te mina para siempre", asegura desde la oficina que se ha instalado en su casa en Upland, ciudad a 40 millas de Los Ángeles, donde se mudó hace un par de años. En su día calificó lo sucedido como una violación y ahora se expresa en términos parecidos para mostrar el cabreo sucedido entonces con el que iba a ser su primer largometraje. "Es como que abortas. Que pierdes un hijo, eso duele y es algo que queda para siempre".

Dolido, muy dolido y cada vez más convencido de que hizo lo correcto. "Cada vez me reafirmo más. Los sueños no tienen que estar supeditados a lo que sea. Me encantan mis sueños y lucharé hasta el fin por ellos, pero no sacrificaría mi vida, ni mi integridad por ellos", sentencia. De hecho, lamenta lo que ha sucedido a muchos de sus compañeros de profesión. "Mucha gente está sola y sin nada por perseguir un sueño".



Él no estaba dispuesto a pasar por eso. Así se lo hizo saber a un productor en su día en una de sus frases más célebres que hoy en día recuerda con cariño y que sigue compartiendo a pies juntillas. "Sí, sí. Antes de trabajar gratis para ti, me hago panadero, le dije y sigo pensando exactamente lo mismo", comenta.

Finalmente, no tuvo que dedicar su vida a estar metido en un obrador y ha podido seguir disfrutando entre claquetas, guiones y cámaras. Eso sí para ello tuvo que alejarse de los suyos. Un exilio obligado, aunque tampoco tan doloroso como pudiera parecer tal y cómo confirma el propio protagonista. "El exilio más duro fue dejar de vivir en Euskadi para irme a Madrid. Euskadi siempre ha sido mi casa y eso es lo que más me pesó. Nunca me ha gustado. No es verde, mucho tráfico... Lo odiaba. Lo llamaba Mordor. Por eso, salir de Madrid para irme a Los Ángeles fue lo mejor que me pudo pasar".

Primero se instaló en West Hollywood, cerca de la playa de Santa Mónica y Beverly Hills, después cambió esa residencia por un apartamento en Alhambra, también a escasos minutos del núcleo urbano de Los Ángeles, y desde hace dos años se mudó definitivamente hasta la ciudad de Upland a unas 40 millas de la capital angelina. "Este traslado me limpió mucho. Trabajo en casa, aquí tengo mi oficina y es todo mucho más tranquilo. En Los Ángeles con el buen tiempo y al estar cerca de la playa, me dispersaba mucho y no hacía ni huevo", reconoce Tinieblas.

Una casa con piscina en la que tiene una oficina a su gusto



Un cambio radical en todos los sentidos y que agradeció sobremanera el laudioarra. "Es una casa de 110 años, de unos 380 metros cuadrados, con piscina y jardín trasero. Aquí disfrutó mucho y es algo que me puedo permitir, ya que una casa como está en Los Ángeles te cuesta unos 10 millones y es mucho más cómoda. No vuelvo a un apartamento ni de coña", sentencia.

Además, reconoce que para trabajar reúne todas las condiciones necesarias y así se evita los continuos atascos que sufría en Los Ángeles, ciudad a la que tan sólo va dos días por semana ya que la gran mayoría de su trabajo lo puede hacer desde su domicilio. "El tráfico en Hollywood es diez veces peor que en Madrid. La gente se está cansando un poco. De casa a Los Ángeles tardo 40 minutos para cubrir 40 millas y allí puedes tardar más de 40 para hacer sólo seis, cuando no estás una hora parado".

Ese fue uno de los motivos por los que decidió alejarse de la gran urbe. No era el único. Tinieblas acabó harto de lo 'fake' (falso) que es todo lo que rodea a la meca del cine. "Es muy de mentira", critica. Vacío, hueco. Tan sólo fuegos de artificio, que sí llamaron la atención de Tinieblas los primeros años de su nueva vida en California, pero que al final acabaron saturándole. "Te pones de coca hasta arriba, un montón de tías buenas, muchas fiestas€ He tenido tanta fiesta que ya me he llegado a cansar. Ya ni voy, a estrenos tampoco porque me he quitado de la farándula".


"No he visto tanta tía buena sola en mi vida"

Un mundo muy individualista como añade. Todos van a lo suyo en busca de una gran oportunidad y eso provoca que muchos de ellos acaben solos. "No he visto tanta tía buena sola en mi vida. En esta ciudad, nadie llega a un compromiso porque sigue a la espera de esa oportunidad. Aquí no se enamoran. Follar sí que se folla, pero ¿adquirir un compromiso? Nada de nada". El motivo es que sólo están centrados en "trabajar y trabajar" en busca de ser algún día esa estrella del cine, algo que es "muy estresante".

Por eso, Tinieblas se alejó del glamour de Beverly Hills sin pena alguna. Es más, reconoce que no es nada mitómano y por eso no le ha dado en ningún momento la mayor importancia al hecho de coincidir con grandes actores y actrices. "Me acuerdo de ir un día a cenar a un restaurante con María Acebes, una amiga vasca, y sus padres, y justo pasó haciendo 'footing' Richard Gere. Se lo comenté y preguntaron ¿dónde, dónde? Es como si en Madrid te cruzas con Juan Diego Botto o cualquier otro. Pasa a menudo y era algo que no me volvía loco".

Pasión por coleccionar libros antiguos



Lo que sí le vuelve loco son los hobbies que tiene. Muchos más que cuando vivía en Madrid o Gasteiz. "Casi no saco tiempo para ellos", bromea. Uno de ellos es el de coleccionar libros antiguos. Entre las joyas que ha ido adquiriendo estos años se encuentra una de Edgar Allan Poe de 1864 encuadernada en cuero. Además de contar con numerosos ejemplares, todos ellos en versión original, como el Dante en latín u obras de Molliere en francés, entre sus preferidos está 'Paradise Lost' de John Milton del año 1812. Una colección que va variando con el paso de los años, según explica. " Voy vendiendo algunos de los que no voy queriendo para poder comprar otros".

Sin embargo, no es la única afición a la que destina grandes cantidades económicas. De hecho, la otra también le sale algo cara como asume con cierta resignación el director de cine. "Tengo un jeep y voy a hacer el cabra con él a la montaña. Tengo miedo a quedarme encajado con él algún día, pero es un vicio. Como me dicen en casa 'es un bolsillo vacío' ya que siempre hay cosas para ponerle y gastarte en él", explica.


Apasionado de los viajes: de Hawai a la nieve

Además, de estas dos aficiones, a Tinieblas González también le gusta viajar, Hawai ha sido uno de sus últimos destinos, disfrutar de la nieve ya sea haciendo snowboard o desplazándose en una moto de nieve, y últimamente le ha cogido mucho gusto a realizar impresiones en 3D. "Imprimo todo tipo de cosas. Creo que si antes en todas las casas había una cafetera, no tardará en llegar el día en el que haya una impresora 3D".

Está feliz y disfrutando de su nueva etapa americana. Un mundo completamente diferente al que dejó en 2012 en Madrid y Gasteiz, donde era señalado por su indumentaria gótica o su curioso peinado. En Los Ángeles, o pasa desapercibido, o es algo que encanta a las personas con las que se cruza en su camino. Mente abierta. "Es lo mejor que me he encontrado en Los Ángeles. Aquí la gente mayor va tatuada hasta arriba y nadie les mira mal por eso. Desde que salí de Llodio me llamaban el chatarras y aquí por ejemplo se me acerca una señora de 60 años y me dice que le encanta mi pelo. Les gusta y lo ven como un añadido a tu personalidad". Harto de ser señalado por su forma de vestir o su peinado. "En España se critica a todo el mundo, no nos valoramos y aquí si a alguien le va bien, los demás se alegran. El hecho de que te miren por las pintas es la hostia", critica un Tinieblas González que sigue fiel al estilo con el que se dio a conocer en el Estado.



Cada día es más terrible: sigue sin callarse nada

Una personalidad muy fuerte, como asume el que en su día fuera llamado el 'enfant terrible' del cine español. Tinieblas González reconoce que quizá ya no sea tan 'enfant' (cumplirá 49 años en octubre), pero sí que cada día es más terrible. "¿Yo? Me he hecho muy Fernando Fernán Gómez. A la mieeeeeerda todo. Creo que cuando te vas haciendo mayor en eso, vas a peor", se sincera.

De hecho, sigue sin callarse nada. Suelta todo lo que piensa. Sin filtro. Espíritu rebelde. Lo ha llevado de siempre en el ADN. Sus excompañeros de EGB en los Josefinos de Orduña aún recuerdan con sorpresa como se dormía la oreja con un hielo para perforársela con un clip. Los curas del centro no daban crédito. Es Tinieblas. Dice lo que piensa y cómo lo piensa, sin importarle quien esté delante. "Mi cuñada se apellida Gonzáles, con s", recalca para confirmar que muy americana no es. Pues bien, el cineasta se sorprende y se cabrea porque votó a Donald Trump y le dice sin ningún tipo de tapujos que muy normal no es. "Mi gran inri es que soy muy poco diplomático", asume, algo que conocen bien todos los que le rodean. "Ya me dicen, que soy una persona con talento, pero sin talante".

Por eso, no se calló en su día cuando trataron de mangonearle con la película 'Alma sin dueño', una situación que diez años después, aún deja "un regusto amargo", en el realizador provincial, que insiste "o pasas por el aro o no triunfas". La herida sigue abierta.

"Con solo dos cortos ya era más famoso que mi amigo Bajo Ulloa"


Tinieblas González vivió con sorpresa lo sucedido con su primer largo y el revuelo que se generó con su persona tras sus dos primeros trabajos. "Sólo había hecho dos cortos y ya tenía más fama que mi amigo Juanma Bajo Ulloa". De todos modos, no era de extrañar la expectativa generada. No en vano, su carrera iba lanzada.

Los presagios eran más que buenos tras los éxitos de sus dos primeros cortometrajes 'Por un infante difunto' (1998), galardonado en la XXXVII Semana Internacional de la Crítica del Festival Internacional de Cannes y 'The raven... Nevermore' (1999) nominado a los premios Goya y seleccionado por el Festival Internacional de Cine de San Sebastián en su Sección Oficial. El director promesa del cine español. En boca de todo el mundo, algo que no era del agrado del prometedor realizador alavés. "Mucha gente pensaba que era un producto y ya estaba cansado de la fama". Tinieblas tan sólo quería seguir trabajando y haciendo películas.



Sin embargo, todo se cortó de raíz en el año 2011 y el alavés se vio obligado a buscarse la vida en Estados Unidos, donde le han dado la libertad que no ha tenido en España. "Aquí desarrollo todo tipo de proyectos", comenta el alavés, a quien el trabajo que más le gusta es el de escribir guiones y ahora le han ofrecido el puesto de director para una cinta, algo que ya no le agrada tanto. El motivo, es que el director no tiene tanto poder como antaño. "El director ya es tan sólo un mero mediador entre la compañía y los actores", lamenta.

De hecho, en su opinión los únicos que tiene poder en Hollywood para hacer y deshacer a su antojo son Benicio del Toro y Tarantino, aunque este está más limitado ya que no cuenta con potencial económico para desarrollar sus proyectos. "Ya no existen directores como Martin Scorsese o Bryan De Palma. Directores de autor. Ahora lo que les encanta es que los directores sean flexibles", puntualiza.

Modositos y sin levantar la voz. Al que la alza contra el sistema establecido le ponen en una lista negra como le ocurrió a él en su día en España, algo que considera que sigue ocurriendo. "Nadie puede decir ni pío porque si no le echan".


Alucinado con la falta de libertad en España

Censurados, algo que a su entender se extiende a otros aspectos de la vida y que preocupa y mucho a este amante del cine. "España está tomando un rumbo que me da miedo. Es muy hardcore todo lo que está pasando. Ya no hay libertad de expresión. No hay más que ver lo que le pasó al rapero, que le meten a la cárcel por decir la verdad, que el rey es un ladrón, algo que es así ya que ha estado robando toda su vida", comenta indignado.

Tinieblas no da crédito con lo que está pasando en el país que abandonó hace ya casi nueve años y que a su modo de ver está sufriendo un retroceso terrible. "Aquí viendo esas cosas piensan que España es una dictadura. Lo comparan con China", comenta con cierta indignación. No quedan ahí los motivos de asombro y cita lo sucedido con Willy Toledo. "¿Qué se pueda juzgar a alguien por cagarte en la virgen? ¡Dónde vamos a llegar!".

No quedan ahí sus críticas. La ciudadanía también tiene lo suyo y en este caso la califica de racista. "América es un país racista, pero no es ni un 5% de lo que lo es España", puntualiza el alavés, para quien todo este tipo de situaciones se ha convertido en el caldo de cultivo para el crecimiento de Vox y la ultraderecha, algo que a su juicio debería "estar prohibido" tal y como ocurre con las esvásticas o el nazismo en Alemania.

"Si estoy, le doy una hostia al ertzaina que voy al calabozo"



Indignado con lo que está pasando. Sobre todo, con lo que ha ocurrido con el recientemente finalizado estado de alarma. En este caso comenta un problema vivido por su madre cuando sacó a pasear a su perro fuera del horario establecido, lo que provocó un encontronazo con la ertzaintza. "¡Cómo puedes parar y amedrentar a una señora mayor por sacar a su perro de noche en una zona de Areta casi sin gente! ¡Quién cojones te crees que eres! Yo le salpico una hostia, aunque me vaya al calabozo", comenta escandalizado ante la falta de libertades que se han vivido en el estado, situación muy diferente a lo que pasa en Estados Unidos. "Aquí nadie te impide salir".

Sin embargo, lo que más le indigna es la pasividad de la población. Tinieblas González recuerda cómo se movilizaban en la década de los 90 contra el sistema establecido. "Vengo de la época del rock radical vasco y antes éramos mucho más guerrilleros", considera ante una masa que ve abotargada y acomodada. "Antes le echabas la culpa a Rajoy, pero ahora€ España es más obediente que nunca y eso es una pena".

A obedecer y a agachar la cabeza para seguir en la rueda. Eso es lo que considera que sigue pasando en España con los directores que siguen trabajando en el mundo del cine. De lo que dice se puede sobreentender que si hay directores que aún siguen en este mundillo es porque en algún momento han tragado. "Eso lo sabe todo el mundo. Un amigo, que no me habla mucho porque si no, no trabajaría le pagan sólo 35.000 euros por una película que tiene un presupuesto de cuatro millones", algo que en opinión de Tinieblas no se ajusta a la legalidad y no es para nada justo.

Críticas a la forma de hacer cine en el Estado


Y además de cobrar poco, muchas veces teniendo que aceptar condiciones inaceptables e injerencias en su trabajo con tal de abaratar costes para aumentar los beneficios de las productoras. "Claro que han tragado", desvela. Eso sí, para el de Llodio eso no es lo censurable. "No critico a la gente que traga. La vida es complicada y no voy a juzgar al que acepta eso, si no al que lo ordena". Y es que tal y cómo expone el propio realizador alavés, no todos tienen su "capacidad para rebelarse". "A mis 48 años no he tenido jefe. Siempre he sido mi propio jefe", se enorgullece.

Por eso, considera que es inaceptable lo que sucede en el mundo del cine en España. "No puede ser que te digan ya te pagaré al final, que vayas a cobrar en función de cómo vayan las cosas o casi ni cobrar. Lo dije y lo vuelvo a repetir, antes de trabajar gratis me hago panadero", comenta Tinieblas González, quien considera abismales las diferencias con lo que se cobra en Estados Unidos respecto a España. "Mi salario son 2.000 dólares a la semana o 80 a la hora".

Lejos, muy lejos de los salarios que pagan a los trabajadores del mundo del cine en España. "Aquí pagan a un guionista tres veces más que a un director en España. En Estados Unidos no hay guionistas pobres", aclara. Sin embargo, en España, muchos de los protagonistas del celuloide malviven o están obligados a buscarse otros trabajos tal y cómo le ocurrió al director de 'Tuno negro'. "Me lo encontré antes de venirme para aquí trabajando de topógrado en las obras de la M-40. Y es que directores ricos en España hay dos o tres, no más. El resto son pobres", lamenta sobre el "mamoneo" que existe en el cine español.

Añora la gastronomía y el clima de Euskadi


Al menos, él puede disfrutar en Estados Unidos de esta profesión que tanto le apasiona. Ahora está con un proyecto que se llama 'The Ghost and the writter' en labores de posproducción. Entre sus labores está la de corregir guiones, montaje de películas, ediciones de las mismas y en menor medida ejerce el puesto de dirección. "Estoy oxidado para ser director", se sincera. "Si no queda más remedio dirigiré películas, pero si no, prefiero que busquen a otro. No tengo ya las ganas para aguantar ese estrés, ni las peleas diarias", apunta un Tinieblas González, que también tiene entre manos un proyecto en el que lleva trabajando algo más de dos años similar a Juego de Tronos. "Es una serie que transcurre por más de veinte países. No sé si saldrá adelante, pero al menos creo que escribiré la novela. Me gusta mucho escribir", revela.

Lo que ya no le gusta tanto es la comida de Los Ángeles. En ese aspecto sí que añora la excelente gastronomía de Euskadi. "La comida es una mierda", proclama. El tiempo tampoco es de su agrado. Prefiere las jornadas lluviosas de Euskadi. "Echo de menos el tiempo de Euskadi casi tanto como la comida. Estoy hasta los huevos de tanto sol", aclara. Y es que según desvela en este último año ni sumando todos los días de lluvia se alcanzan cinco jornadas. Un infierno para un amante de los días grises, el fresco y el verde de los prados de la tierra que dejó atrás hace una década.

Regresar es algo que tiene en mente. " Me gustaría volver a Euskadi a retirarme con 60 años. A hacer cine no, pero a vivir allí sí". Lo tiene claro. De hecho, ya está buscando terrenos donde instalarse en un futuro con su pareja, Jennifer, una estadounidense de origen taiwanés con la que se casó hace dos años. La idea es dar con un caserío en el monte con terreno donde poder disfrutar de su retiro. Un espacio amplio y en la naturaleza. Tinieblas González repite que no volvería a un apartamento jamás. Le ha cogido gusto a los grandes espacios y sobre todo a disponer de un amplio garaje en el que hacer todo tipo de labores domésticas, ya que es muy manitas.

Afición por el bricolaje y las mascotas exóticas


El alavés hace marquetería y confirma que en Estados Unidos, gran parte de la población utiliza estos espacios como un centro donde desarrollar todo tipo de actividades y sacar lo mejor de sí mismo. "No es extraño que grandes multinacionales hayan salido desde un garaje". Él disfruta con el suyo.

Como también lo hace con sus exóticas mascotas. Entre la lista de animales con los que comparten domicilio hay un perro, geckos (un tipo de lagarto), dragones barbudos, tarántulas y hasta hace poco un conejo gigante. Además, por el jardín también comparte espacio con ardillas y algún que otro reptil. "La ardilla viene todas las mañanas hasta la ventana para que le demos nueces", apunta. Familia numerosa. Quizá por eso no están pensando en tener niños y eso que tal y cómo reconoce su suegra les "está achuchando". "Ya insisten, pero yo trato de escaparme. Mi mujer está en sintonía conmigo y creo que estamos un poco vagos como para levantarnos de madrugada a atender a un bebé", se sincera.

Y eso que Tinieblas González suele estar en vela hasta altas horas, ya que se siente más inspirado por la noche. "Suelo trabajar hasta las tres o cinco de la madrugada". Eso sí, luego tampoco es que arranque tarde el día. Para las diez ya está de nuevo en marcha. "Duermo tan sólo unas cinco horas", aclara. Centrado en el trabajo.

Bonitos recuerdos de su época punk de la adolescencia


Es lo que toca ahora. El cine. Y eso que en su día bien que podría haberse dedicado a la música. Tinieblas González recuerda con cariño como siendo un adolescente formó un grupo punk en Laudio, Kaos. "Aquello molaba. Yo siempre he sido de montar cosas y por aquella época era fan de Sid Vicius y me dio por esto. Empecé con el bajo, después con la batería y al poco llega un chaval que en una semana la toca 20 veces mejor que yo por lo que pasé a cantar", reconoce con cierta nostalgia de su etapa de adolescente que guarda con mucho cariño.

"Mi pasado es ese y me enorgullezco de ello. De ese pasado macarra, de tiempos duros, de los tiempos de Barrencalle, donde tenía mi vía de escape", añade. Ahora ve con cierta preocupación como la sociedad se ha ido acomodando. "Kaos era un grupo punk que protestaba. En esa época, había gente como Eskorbuto que hoy estarían en la cárcel por lo que decía en sus canciones", lamenta. Tinieblas González recuerda como en Euskadi se vivió "con mucha represión" y considera que no se debería "aceptar que vuelva a pasar". Es su deseo. Y es que Tinieblas González tiene claro que acabará de nuevo en la que fue su casa durante la infancia y la adolescencia. "A Euskadi la quiero con locura", concluye.
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