Mar Torres: dame más gasolina

El primer reggaetón de la historia le viene como anillo al dedo. A la anodina existencia que practica desde hace meses en redes sociales Mar Torres, la ex de Felipe Juan Froilán de Todos los Santos, y a la surrealista vivencia exprimida una fría noche de marzo En una gasolinera ubicada a 70 kilómetros de Madrid, y tras haber discutido con uno de sus mejores amigos. La chica, de alta cuna (su abuelo es Tomás Fuertes, dueño del Grupo Fuertes y fundador de la marca El Pozo), se quedó tirada en una gasolinera. De las que no tienen 'vending'.

29.03.2021 | 08:41
Mar Torres, ex de Froilán y nueva 'influencer'.

Se dibujaba como un bucólico fin de semana de ensueño. Un rumor rural con amigos y amigas. La escapada perfecta. Hasta que la ex de Froilán decidió incorporarse (en plan remolona) más tarde al nutrido grupo de friends cayetanos, de la mano (y coche) de un buen amigo, y se fue todo al garete. ¿El motivo? Todavía indefinido. ¿La causa? Una fuerte discusión entre ambos en la salida de Madrid, dirección Soria. De las de faltarse el respeto y firmar odio eterno. Como cuando te embroncas con tu archienemigo de clase, pero con coches de lujo, largas patillas y caros perfumes de por medio.

El caso es que la buena de Mar Torres, que no para de llorar en Instagram por el excesivo (e injusto) hate que recibe, detallaba esta misma semana con pelos y señales lo sucedido: "He discutido con un amigo y ha decidido dejarme a 70 kilómetros de la capital de España, tirada con las maletas, y ha cogido y se ha largado". Al más puro estilo costumbrista de Lleno, por favor, la mítica serie de Antena 3 que protagonizaron en los 90 Alfredo Landa, Beatriz Carvajal, Lydia Bosch y Micky Molina, entre otras grandes figuras. Aunque el final del salseo se asemejó al más buenista de los capítulos de Ana y los siete. "Menos mal que hay gente buena. Se me ha aparecido un ángel caído del cielo y me ha llevado hasta casa", concluía la protagonista de tan surrealista anécdota. Sin duda, un percance propio de Escenas de matrimonio que para nadie es plato de buen gusto. Y menos si la citada área de servicio carece de barra de bar, torreznos o máquinas vending.

Aunque lo relevante de este hecho, anecdótico, es incidir una vez más en el mal carácter que se gasta la Mar celebrity, la misma que decidió mandar a paseo al propio Pipe (Froilán para los colegas) en pleno confinamiento y que, a la salida de un concierto en el Palacio de los Deportes de Madrid –actual Wizink Center–, acabó encarándose con la prensa y los reporteros dedicándoles varias peinetas.

Todo parece indicar, según las malas lenguas, que desde que se vende como influencer (¿de qué?) se le ha subido la tontería. De hecho, varios medios han aventurado incluso que la joven (que solo gasta 21 años) ya ha pasado por quirófano para retocarse labios y pómulos. 

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