La aldea global

Danzad, malditos, danzad

22.05.2021 | 01:04
Danzad, malditos, danzad

LA oferta televisiva va por oleadas a lo largo del año, sucediéndose las temporadas con programas mas o menos acertados que se suceden a tenor de modas, tendencias o experimentos varios. Concursos de habilidad, de conocimiento, de saberes acumulados van pasando por pantalla a ritmo vertiginoso, que atosiga al ciudadano pasivo que consume compulsivamente los contenidos de las teles convencionales. Cada cadena tiene su programa de talentos que cantan, bailan, muestran sus habilidades de ventriloquia, de ejercicios arriesgados en la barra atlética o espectaculares números de magia de proximidad. Los de La 1 de TVE se han soltado la melena y han montado un programa de título The Dancer, que convierte el plató en magnífica pista de baile donde los aspirantes al triunfo, lucen sus ritmos, habilidades y pasos que encandilan al personal. Bajo la atenta mirada de un jurado-trío de lujo, compuesto por un artista de series pasado a bailarín, Miguel Ángel Muñoz; un maestro de academia, Rafael Méndez, y una animadora musical, Lola Índigo, escrutan con atención cada semana los ejercicios y posturas rítmicas de una tele convertida en pista de baile de estilos modernos, llenos de pasión por el movimiento, danza y espectacularidad bailona, en acierto triunfador de audiencia que se identifica con estilos, historias personales y singulares maneras de enfrentar las adversidades de la vida. Un amplio abanico de artistas en busca de premio y oportunidad de vida para salir del anonimato y alcanzar fama, prestigio y euros; esfuerzos consumados a golpe de machaqueo físico y mental, buscando perfección, estilo consagrado y gracia sutil de la danza, como ejercicio clásico o expresión deportiva de un arte supremo y agradecido. Ion Aramendi y Sandra Cervera, presentadores de la primera temporada de este novedoso espacio, van desgranando el desfile de concursantes competidores que cada noche se llena de sueños de llegar al estrellato artístico, asomando futuras estrellas de este arte singular y empático. El espectáculo está servido con la invitación a mover el esqueleto en creativos bailes.

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