Recine el Premio Donostia

Viggo Mortensen da las gracias a la gente que "sigue yendo al cine"

El actor y director advierte de que "para la suerte también hay que prepararse, estar listo para reconocer las oportunidades"

24.09.2020 | 20:26
Viggo Mortensen, agradece al público el Premio Donostia del Zinemaldia.

El actor, director y guionista Viggo Mortensen (Watertown, Nueva York, 1958) recogió ayer el Premio Donostia que otorga el 68 Festival Internacional de Cine de Donostia, donde mostró su agradecimiento "a la gente que sigue yendo al cine, porque con su presencia nos dan la oportunidad de contar historias que nos marcan y, a veces, nos unen a todos".

La ceremonia, celebrada en el Kursaal donostiarra, comenzó con una proyección en la que se recordaba a todos los premiados hasta la fecha con la máxima distinción que otorga el Festival de Cine, lista en la que se encuentran destacados actores y directores de la cinematografía internacional y que en su pasada edición recibió la actriz Penélope Cruz.

Una muestra de los trabajos cinematográficos de Mortensen y un vídeo con la felicitación de amigos de la profesión, como el director David Cronenberg y el productor Jeremy Thomas, y del exfutbolista argentino Beto Acosta, precedieron a la entrega del Premio Donostia, que el intérprete de éxitos como Alatriste o El señor de los anillos recibió de manos del director Agustín Díaz Yanes.

Mortensen, que incluso se marcó unos pasos de baile en el escenario del Kursaal, recibió, además, de manos de Asier Illarramendi, una camiseta de la Real Sociedad con su nombre, ya que es un gran aficionado al fútbol.

El actor, nervioso y emocionado, agradeció al Zinemaldia que le haya otorgado este galardón, también de parte de su familia y sus amigos porque, según dijo, "están tan emocionados" como él por "este honor". En su discurso, que inició con unas palabras en euskera, felicitó a los presentes "por la tremenda suerte de seguir vivos y por el amor que demuestran hacia el cine estando aquí".

"Gracias a todos los que están en la sala y a la gente que sigue yendo al cine, porque con su presencia nos dan la oportunidad de contar historias que nos marcan y, a veces, nos unen a todos", expresó.

INCENTIVO


Mortensen resaltó que un reconocimiento como el Premio Donostia "lo que destaca es la larga historia del cine y la promesa del cine como modo de expresión y comunicación creativa". "Cuando pienso en la lista de premiados, me siento muy agradecido por estar en ella y es un incentivo para seguir aprendiendo y mejorando en el oficio", aseguró.

"Intento seguir el ejemplo de artistas que admiro y lo que ellos me han enseñado es la importancia de crear en el espectador el deseo de involucrarse por sí mismos, en función de la calidad de las historias y la manera de interpretarlas", explicó.

Por otro lado, Viggo Mortensen lamentó que "el covid-19 nos ha jodido a todos de una manera u otra y seguirá jodiéndonos durante un buen rato". No obstante, subrayó que "es solo un obstáculo en nuestra existencia". "Siempre hemos vivido con la incertidumbre, pero no olvidemos que la vida es un regalo y hay que seguir adelante acompañando a los que están solos y honrando a los que ya no están", manifestó.

El actor y cineasta finalizó su discurso con un Gora Donostiako Zinemaldia y un Viva el cine, con el que concluyó la ceremonia. A continuación se proyectó el drama familiar Falling, su debut como director.

RECUERDOS FAMILIARES


Mortensen dedica la película a sus hermanos, Charles y Walter, por "respeto" a ellos, porque parte de hechos reales y recuerdos familiares. "Mi padre era un hombre de su generación", describe, "criado durante la Depresión y la Segunda Guerra Mundial, en el campo, uno de seis hijos en una familia de campesinos en Dinamarca".

"Los hombres de esa generación eran patriarcas, que podían ser gentiles de muchas maneras pero inflexibles. Mi padre tiene rasgos en común, como la intolerancia, el aquí mando yo y ese tipo de cosas, pero no es tan brutal como el personaje", que interpreta Lance Henriksen de mayor y Sverrir Gudnason de joven.

Uno de los temas principales que le interesaba tratar era el de la incomunicación. "Cuando tienes enfrente a una persona que no quiere comunicar, que parece no querer saber nada de ti, ¿qué haces?", se pregunta. "Si alguien joven ve esto quizá no entienda por qué aguantan las embestidas constantes de ese hombre, el racismo, la homofobia, la misoginia, tiene el paquete completo del odio... pero no es tan fácil cuando es tu padre y es mayor y está solo".