Mortadelo y Filemón eran unos agentes visionarios

14.04.2020 | 00:09
Mortadelo y Filemón eran unos agentes visionarios

Una novela publicada por Dean Koontz en 1981 relataba cómo surgía en Wuhan un nuevo virus que afectaba al planeta. Algunos cómics también parecen tener algo de visionarios, como los de Mortadelo y Filemón y Astérix y Obélix

POR increíble que parezca, hace 10 años Mortadelo y Filemón ya luchaban contra una virulenta gripe que afectaba a varios agentes de la T.I.A. Lo hacían en las aventuras de La gripe U, editadas por Bruguera.

Sin embargo, aunque hayan pasado 10 años de la publicación, estos días parece que estemos viviendo dentro de esa historieta creada por Francisco Ibáñez. El dibujante demuestra, una vez más, que sus viñetas y creatividad son completamente atemporales.

Prueba de ello, es el recorrido que nos recuerda la editorial y que recoge 10 situaciones en las que los agentes secretos parecen auténticos visionarios de la pandemia que estamos sufriendo. Así vaticinan sucesos como que en China "caerían como moscas", que Roma también se vería afectada, que el virus afectaría a miles de personas; daban pistas de la importancia del confinamiento para que el virus no se expandiera por el universo y mostraban la importancia de usar mascarillas, como se ve en una viñeta en la que Dios expulsa del paraíso a unos Adán y Eva griposos, mientras se protege con una mascarilla y farfulla: "¡Que nada, que nada, que a freír monas! ¡A mí no me la pegan otra vez!".

Los dos personajes de Ibáñez ya sabían que se dispararían las ventas de papel higiénico, como cuando Mortadelo suelta a un Súper necesitado de papel: "¡Jo, tío, todo el mundo lo usa! En las esquinas te lo venden por un euro y en los Todo a cien los tienen a capazos".

Incluso parecían saber que la situación en los hospitales sería complicada por el crecimiento de contagios, llegando incluso al colapso de urgencias, donde se contagiaban personal y pacientes, y que se necesitarían respiradores para asistir a los contagiados, aunque en el caso del tebeo los respiradores del doctor Bacterio no fueran del todo eficaces.

"vacuna milagrosa"

En las aventuras de los simpáticos agentes también surgen todo tipo de teorías de la conspiración detrás de la Gripe U y hablan de la esperanza en una vacuna milagrosa de las farmacéuticas, de la que se aprovechan delincuentes como el kamikaze Regúlez, el malo del álbum que esparce el virus para luego hacerse millonario vendiendo a los griposos "unas pastillitas antigripe a base de bicarbonato, mostaza y cañamones".

astérix y obélix 

Francisco Ibáñez no ha sido el único creador que ha hecho referencia a un terrible virus. Hace unas semanas las redes sociales rescataron también un cómic de Astérix y Obélix publicado en 2017 en el que los célebres galos se enfrentaban y conseguían vencer a un enemigo muy presente: el coronavirus. Incluso la aventura se desarrollaba en Italia, uno de los países más golpeados por la actual pandemia que sacude a todo el mundo. Numerosos comentarios en las redes les atribuyeron poderes futurísticos a los continuadores de la saga creada por el recién fallecido Albert Urdezo.

El poder de Los Simpson para pronosticar el futuro ya era conocido por todos: de la presidencia de Donald Trump en los Estados Unidos a los premios Nobel de Bengt Holmström, economista, o Ben Feringa, químico; la serie de Matt Groenning ha logrado, desde la ficción, anticiparse de manera inexplicable a cuestiones de gran calado que han terminado por protagonizar la realidad.

Esta vez, sin embargo, no han sido los habitantes de Springfield quienes se han adelantado al futuro, sino estos irreductibles galos, pobladores de aquella "aldea que resiste, todavía y siempre, al invasor", tal como reza la característica introducción de la historieta francesa.

En el cómic, publicado hace apenas tres años bajo el título de Astérix en Italia, los dos protagonistas se enfrentan en una carrera de cuádrigas a un tal Coronavirus, personaje enmascarado que, a punto de ganarles la partida, termina por sufrir un accidente a escasos metros de la meta, favoreciendo finalmente la victoria de los galos. Al arrancarse la máscara, el lector descubre que, tras esta, no se esconde un virus, sino un Julio César ansioso de hacerse con el triunfo.