La revista especializada en viajes 'Revista Viajar' ha puesto el foco en uno de los espacios más queridos y cotidianos del Casco Viejo bilbaino: la Plaza Nueva. La publicación la señala como "una de las plazas más bonitas que podemos encontrar en Bilbao, y quizás de todo el norte de la península", y la reivindica como un destino que los visitantes suelen saltarse para visitar los grandes iconos turísticos de la ciudad.
Una plaza del 1851
Antes de entrar en ella, lanza una crítica implícita al turismo de circuito cerrado: "el fallo que cometemos los visitantes cuando viajamos a Bilbao es que, la gran mayoría de las veces, acabamos yendo a los mismos sitios una y otra vez".
La revista recuerda que la Plaza Nueva fue "inaugurada en 1851 después de un complejo proceso de construcción que se alargó más de medio siglo". El resultado de ese proceso es una plaza de planta rectangular con un estilo neoclásico ejecutado en piedra de sillería arenisca dorada, el mismo material que da a todo el conjunto esa tonalidad cálida característica. La plaza tiene "cinco accesos, de los cuales cuatro pertenecen al proyecto original y el quinto se abrió posteriormente. Su perímetro lo conforman arcos de medio punto, 18 en cada uno de los lados largos y 15 en los cortos, asentados sobre pilares cuadrados y columnas dóricas adosadas".
En el centro de la fachada norte, presidiendo el conjunto con discreción y peso a partes iguales, se encuentra la sede de la Euskaltzaindia. Revista Viajar la describe como un edificio que "domina de manera imponente y elegante el espacio de la plaza".
Los pintxos
Viajar destaca que "la gran mayoría de los locales que hay debajo de los porches, si no todos ellos, son bares y tabernas, ideales para sentarse después de habernos pasado todo el día pateándonos la ciudad y disfrutar de unos pintxos deliciosos". La publicación menciona por su nombre a algunos de los establecimientos más conocidos del espacio: el Gure Toki, el Sorgínzulo, la Taberna Urdiña y la Zaharra, locales con cartas que combinan pintxos tradicionales y elaboraciones más actuales.
El mercado dominical, el más conocido del norte
Además de los pintxos, la Plaza Nueva tiene cita fija cada domingo por la mañana con el mercado tradicional de coleccionistas, que Revista Viajar describe como "toda una estampa de la ciudad" y sitúa entre los más conocidos del norte. Decenas de puestos ocupan el espacio porticado con libros y discos de segunda mano, monedas, sellos, artesanía y toda clase de artículos de colección. La publicación lo señala como "el sitio perfecto donde encontrar algo que llevarnos como recuerdo" tras la visita.