Una revista especializada ha puesto el foco en Orduña, un municipio que, pese a su tamaño y a menudo discreta presencia mediática, concentra algunos de los elementos históricos y urbanísticos más singulares de Euskadi. La publicación define a la localidad como “una isla geográfica rodeada de montañas que conserva la mayor plaza medieval de Euskadi”, una afirmación que resume bien su carácter excepcional dentro del territorio.
Aunque pertenece a Bizkaia, la ciudad se encuentra fuera del territorio continuo del territorio, rodeada por municipios de Álava y Burgos, un detalle que ha marcado su evolución histórica.
La revista subraya que su atractivo no se limita al entorno natural, ya que “su rico patrimonio y su cercanía con paisajes increíbles como la cascada más alta del Estado” convierten a Orduña en un destino especialmente interesante para quienes buscan historia, arquitectura y naturaleza en un mismo lugar.
Un lugar único en la historia de Bizkaia
El artículo de España Fascinante recuerda que "en 1229, Lope Díaz de Haro, señor de Bizkaia, otorgó a Orduña el fuero de Vitoria, un hecho clave en su desarrollo urbano y político. Décadas después, en 1284, el infante castellano Sancho ‘El Bravo’ confirmó este estatus, consolidando su pertenencia al Señorío de Bizkaia. La unión definitiva con el dominio regio llegó cuando 'ambos quedaron unidos como dominio regio' tras la transmisión de los señoríos en el siglo XIV".
El interés estratégico de Orduña para Bizkaia se explica, según la revista, porque se encontraba “en el camino más corto entre la Meseta y los puertos de Bermeo y Portugalete”, una vía comercial clave para el intercambio con Europa. Ese paso, sin embargo, no era sencillo. Según desvela la publicación, "su acceso se hacía a través de un camino de herradura (solo apto para caballerías, no para carros) que debía sortear la peña de Orduña y un puerto de montaña con desniveles de un 9 % que baja desde 900 metros hasta los 298 metros del valle. Este camino era peligroso cuando el terreno estaba seco e impracticable el resto del tiempo".
En 1467, Orduña recibió el título de ciudad de manos de Enrique IV, convirtiéndose en “la primera y única villa vizcaina en ostentarlo”, un reconocimiento que marcó su identidad durante siglos.
Declive y legado
La publicación recuerda también los episodios más duros de su historia, como el gran incendio de 1535, que “arrasó la ciudad, reduciendo a escombros y cenizas la mayor parte de su patrimonio”. A pesar de ello, Orduña logró rehacerse y mantener su relevancia comercial durante siglos, especialmente gracias a su aduana, que llegó a ser una de las más importantes del interior de Bizkaia.
Ese legado se percibe hoy en su casco histórico, declarado Conjunto Histórico, de forma rectangular y rodeado por antiguas murallas. El acceso principal conservado es el Portal Oscuro, descrito como una “ecléctica mezcla de torre medieval y edificio barroco”.
La mayor plaza medieval de Euskadi
Uno de los grandes argumentos del reportaje es la Plaza de los Fueros, definida sin matices como “la mayor plaza medieval de Euskadi”. En ella se concentran algunos de los edificios más representativos de la ciudad, como el Palacio de Mimenza y el Palacio de Díaz de Pimienta, que reflejan la importancia que tuvo Orduña en distintas épocas.
El recorrido patrimonial se completa con la Iglesia de la Sagrada Familia, de estilo barroco, y la Iglesia de Santa María de la Asunción, "un templo gótico vasco concebido como iglesia-fortaleza", además de conventos, palacios y el Monumento al Txarlazo, uno de los primeros del Estado construidos íntegramente en hormigón.
Para la revista especializada, Orduña es una ciudad que conserva intacta una parte esencial de la historia de Bizkaia y de Euskadi, con una plaza medieval única y un entorno que sigue sorprendiendo a quienes la descubren.