Terminar una serie con la muerte del personaje principal se ha convertido en una táctica tan recurrente que ha perdido efectividad. Lo hemos visto en 'Breaking Bad', 'Sons of Anarchy', 'Juego de Tronos', 'Verano Azul' -muerte que hizo llorar a toda una generación- y ahora en 'Euphoria'. Sin ánimo de reventar finales -que también-, la serie creada por Sam Levinson baja la persiana en su tercera temporada sin posibilidades de retorno, aunque siempre puede surgir el 'spin off' de rigor.
El desenlace, como siempre, ha generado debate en las redes sociales. Se han sucedido los comentarios tanto a favor como en contra: impactante, desgarrador... por un lado, y previsible, sin sustancia.., por el otro. Pero vista la trayectoria de Rue no era de extrañar que finalmente acabara en el otro barrio, bien por una sobredosis o por otra mala decisión. Su creador y guionista lo defiende precisamente por los malos hábitos de la joven. "Simplemente me pareció un final honesto. Personas como Rue no lo consiguen", indicó en 'The Hollywood Reporter'.
A juzgar por sus palabras, Rue estaba abocada a tan trágico final desde el principio. "En definitiva, quería contar una historia honesta sobre la adicción [...] también sobre el duelo y la agitación emocional que puede generar", comenta Levinson.
Rue muere por una sobredosis de analgésicos adulterados con fentanilo. Durante esa escena, Levinson añadió una imagen onírica en la que comparte un momento con Fezco, el narcotraficante que interpretada Angus Cloud, fallecido en 2023 a los 25 años por una sobredosis accidental. "Esta historia es por Angus y por las personas a las que no se les dio una segunda oportunidad", cuenta Levinson, quien también vivió el infierno de las drogas.
El reverso oscuro de 'Sensación de Vivir'
Si la serie de Aaron Spelling fue el espejo en el que se miraban los adolescentes de los 90 -cuya mayor preocupación era que ropa ponerse al día siguiente para gustar al guapo o guapa de turno-, la de Sam Levinson es el de aquellos que no quieren ver lo que sucede a su alrededor: depresión, ansiedad y el desencanto de la Generación Z.
'Sensación de vivir' trató también temas espinosos como las drogas, el sexo, el consumo de alcohol.. pero siempre desde un punto de vista paternalista y didáctico. Si Kelly se volvía adicta a las pastillas para adelgazar, el problema no duraba más que un par de episodios y todo se resolvía con unas lágrimas y una reprimenda; lección aprendida. 'Euphoria', en cambio, evita la moraleja. La adicción de Rue no es el problema de la semana que se cura con una charla entre amigos en 'The Peach Pit'; es una enfermedad cruel y destructiva. La redención no es fácil.
Frente a la familia tradicional que encarnaban los Walsh y sus consejos 'nai'f para chavales que empiezan a torcerse, los adultos en 'Euphoria' están tan o más rotos que los adolescentes y son los culpables de sus psicopatías y adicciones; el sol californiano deja paso a noches oscuras y fiestas lisérgicas con agobiantes luces de neón, y el romance inocente de las taquillas del instituto se transforma en una hipersexualización donde el porno y OnlyFans se convierten en una metáfora de la trágica soledad de unos personajes desprovistos de futuro.