La Policía Municipal de Bilbao y la Policía Nacional han llevado a cabo un operativo conjunto en el campamento próximo a la estación de tren del barrio bilbaino de Olabeaga que se ha saldado con ocho detenidos, seis de ellos en aplicación de la Ley de Extranjería, y cincuenta personas identificadas, según informan fuentes municipales y de la Policía Nacional.

La actuación ha tenido lugar en la mañana de este miércoles, cuando al lugar en el que, según conoció este periódico previamente, conviven más de cien personas de diferentes nacionalidades que duermen en tiendas de campaña. En la zona se acumulan objetos de todo tipo: juguetes, maletas, colchones, bolsas, botellas, envases, cunas y restos de comida. Una situación que, según señalan a DEIA fuentes municipales, se ha comentado en el último foro abierto de Basurto debido a "las condiciones de salubridad" del lugar. También lo hizo en el taller de seguridad de la zona.

La presencia de este asentamiento no había pasado desapercibida en el barrio. Algunos vecinos de la zona reconocieron que la situación les generaba cierta inquietud en el día a día, tanto por el impacto en el entorno como por las condiciones en las que viven las personas que residen en el campamento. “No son problemáticos, pero esto se está convirtiendo en una ciudad”, apuntaba una vecina del bloque de viviendas más inmediato.

Ante esta situación, según las fuentes consultadas, la Policía Municipal de Bilbao ha recibido "bastantes" avisos ciudadanos. En esta línea, la propiedad del solar también ha requerido la presencia del cuerpo policial municipal.

Llamadas vecinales

Las personas que residen en el lugar señalan que la evolución del campamento ha sido progresiva y más visible con el paso del tiempo. En un primer momento, las tiendas se situaban en zonas más interiores del bosque, menos accesibles y prácticamente ocultas.

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Sin embargo, a medida que el número de personas ha ido aumentando, las tiendas se han extendido hacia áreas más cercanas a las viviendas, ocupando espacios cada vez más visibles.

La cercanía entre el bloque de viviendas y el campamento también provoca inquietud en momentos puntuales. Algunos residentes recuerdan episodios en los que se ha hecho “fuego” en la zona, una práctica que consideran arriesgada debido a las características del edificio. “Es de madera, así que cuando huele a chamusquina llamo inmediatamente a los bomberos”, explicaba Cristina.