El Athletic, capaz de retener en los dos últimos veranos a Nico Williams pese a la pujanza del Barcelona, tiene experiencias de todo tipo con las manidas cláusulas de rescisión, que pasarán a ser obligatorias en todos los contratos de futbolistas a partir de enero de 2027 y que han provocado más lamentos que satisfacciones en el seno del club rojiblanco en los últimos tiempos. En un mercado en el que las opciones de fichar son más que reducidas para Ibaigane con la consiguiente necesidad de blindar a los activos propios, los abonos de cláusulas por parte de otras entidades resultaron una indeseada constante durante la presidencia de Josu Urrutia (2011-18). 

El primer jugador en abandonar el club mediante dicha vía bajo el mandato del lekeitiarra fue Javi Martínez, quien fichó por el todopoderoso Bayern de Múnich en agosto de 2012 después de hacer frente a los 40 millones de euros de su cláusula de rescisión. Dos años después, en junio de 2014, fue Ander Herrera quien recaló en el Manchester United previo abono de los 36 millones que marcaban su precio de salida de la capital vizcaina. 

Aymeric Laporte, en enero de 2018, siguió el mismo camino para comprometerse con el Manchester City tras hacer efectivo el pago de los 65 millones de su cláusula como león, del mismo modo que Kepa Arrizabalaga hizo las maletas en agosto del mismo año para recalar en el Chelsea previo abono de los 80 millones de su cláusula. En total, 221 millones de euros en ingresos por cláusulas con Urrutia como presidente por cuatro futbolistas clave entonces en el primer equipo. 

De Loren a Iñigo Martínez

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En el apartado de fichajes por idéntico método, la historia recuerda que Loren fue el primer jugador por el que el Athletic pagó una cláusula. Lo hizo Ibaigane en 1989 abonando a la Real Sociedad 300 millones de las antiguas pesetas (1,8 millones de euros). Después llegaría el recordado pago de 550 millones de pesetas (3,3 millones de euros) para reclutar a Joseba Etxeberria del conjunto txuri-urdin en 1995, así como los 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros) invertidos en 1997 por Roberto Ríos, quien militaba en el Betis. 

Por seis millones de euros llegó Javi Martínez a Bilbao procedente de Osasuna en el verano de 2006, mientras que en 2018 Urrutia respondió al clausulazo de Laporte haciendo frente al del entonces txuri-urdin Iñigo Martínez por 32 millones de euros. Otros jugadores como Adama Boiro y Jesús Areso también se han convertido en leones en los últimos años previo importe íntegro de sus respectivas cláusulas de rescisión en Osasuna, que ascendían a 2 millones en el caso del lateral izquierdo y 12 millones el lateral derecho.