Zorrozaure, la forja del futuro
En Zorrozaurre no solo se construyen nuevos edificios. Se construye otro Bilbao, dispuesto a navegar hacia las industrias de su tiempo. Como lo hizo el anterior con el acero, su precursor con los astilleros y antes aún con el comercio
BILBAO no olvida. Honra su pasado de hierro mientras abraza el silicio. La isla deZorrozaurreya casi no huele a grasa para maquinaria y a buzo de azul de Bergara. Ni siquiera a galletas. Ahora exhala creatividad y conocimiento. El paisaje muta. Donde ayer rugían los hornos de Vicinay o se apilaban grúas, fresadoras y cizallas industriales, se levanta el Bilbao del siglo XXI.
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Tras un largo periodo transitorio, los primeros derribos constituyeron el banderazo de salida del cambio. Los bulldozers atronaban por la Ribera de Deusto. Palas mecánicas y martillos neumáticos perforaron los cadáveres de la poderosa industria hasta convertirlos en grava. Edificios icónicos como los de Vicinayo Andamios Axpe son hoy memoria y polvo. Un paisaje de cimientos, hormigón nuevo y acero en movimiento arman desde hace unos años un espectáculo frenético que se puede observar desde la altura del canal de Deusto. Bilbao se reconstruye en Zorrozaurre. Se ven los colmillos de la nueva Punta Sur. La limpieza de suelos ha sido titánica. Las biopilas eliminaron el rastro de décadas de industria pesada. Aquel caos de naves industriales cede su lugar a una trama urbana esponjada, abierta a la brisa del Abra y al sol que se levanta desde Urkiola.
A pesar de las demoliciones, Zorrozaurre salva su esencia. Diecinueve edificios industriales permanecen en pie. El plan no los transforma en museos estáticos. Los contempla como motores de la nueva actividad de la vieja península, hoy isla.
El Edificio Papelera alberga lo cool, el IED Kunsthal. La joya abovedada que dibujó Manuel Andonza fue hogar de Industrias Taibo y Papelera Nervión. En 2018, el ayuntamiento de Bilbao firmó un acuerdo con el instituto de diseño IED Kunsthal. Con una trayectoria de 20 años en Irún decidió abrir una nueva sede en Bilbao con el propósito de iniciar una importante etapa de despegue y crecimiento a nivel estatal e internacional en un ecosistema como Zorrotzaurre, en plena efervescencia y futuro. Sus alumnos proyectan el porvenir bajo las mismas cerchas que vieron pasar toneladas de acero.
Los pabellones de Beta 1, dedicados durante décadas a dar a luz piezas industriales, crea ahora universos virtuales. Digi Pen, la ‘Universidad de los Videojuegos’ ocupa los espacios rehabilitados. La búsqueda del talento digital sustituye a la manufactura.
Mientras, los pabellones de la fábrica de tornillos Beta 2 exhiben con orgullo el rótulo Bilbao As Fabrik, sede de Mondragon Unibertsitatea. Proyectos y competitividad para el subirse al tiempo en camino. O para empujarlo.
Vivienda e infraestructuras
El pulso constructor no se detiene. Estos mismos días las excavadoras han inicido dos bloques de VPO en el corazón de la isla. Si se cumplen los plazos, sesenta y seis familias tendrán su llave en el segundo semestre de 2028. Será cuando el barrio alcance su masa crítica de habitantes.
El Gobierno Vasco y Visesa lideran este avance. Zorrozaurre apuesta por el equilibrio social: la mitad de las 5.600 viviendas previstas serán protegidas. El proyecto huye de la isla dormitorio; promueve un barrio vivo, equilibrado, diverso.
Para finales de este 2026 estará cerrado el murete de defensa en la zona norte de la isla. La inversión en seguridad hidráulica protege las parcelas de las regulares y previsibles crecidas.
Cuatro paradas de tranvía vertebrarán la isla y conectarán la Punta Norte con el corazón de Bilbao en pocos minutos. El transporte regular y eficaz entre la Ribera de Deusto y Zorrozaurre hacia el centro de la ciudad y viceversa ha constituido uno de los frenos tradicionales a la instalación de tiendas y servicios en la zona. Con el tranvía desaparece ese freno.
El Parque de Ribera proporciona siete kilómetros y medio de paseos ganados al agua. Los 400 árboles plantados recientemente dan sombra ya a los primeros vecinos de las promociones ya entregadas.
Además, una red de calor (district heating) alimentará los nuevos bloques, lo que reduce la huella de carbono al mínimo.
Si la isla huye de la uniformidad social, también lo hace de la especialización de su tejido urbano. La mezcla de universidad, vivienda y empresa garantiza la vida en la calle durante todo el día. Y esa misma vida generará manifestaciones imprevistas y nuevos desarrollos. Los antiguos pabellones de Artiach o la Terminal ya no almacenan galletas o chatarra; ahora incuban cultura y mercados sostenibles.
Zorrozaurre se consolida como el motor económico más joven de Bizkaia. No es ya una isla habitada por los restos de naufragios industriales. Es la proa del nuevo Bilbao para la nueva sociedad de un tiempo nuevo. Así es como se ve si alguien se acerca al Botxo Ría arriba.