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Esto le ocurre a tu cuerpo si consumes chía todos los días

El médico @dr.davidcespedes explica en vídeo la cadena de efectos que desencadena la semilla de chía en el organismo

Esto le ocurre a tu cuerpo si consumes chía todos los díasFreepik

El doctor David Céspedes, conocido en redes como @dr.davidcespedes, ha publicado un vídeo en el que detalla qué le ocurre al cuerpo cuando se consume chía de forma diaria. Cuando la chía entra en contacto con agua, forma un gel que ocupa espacio en el estómago y ralentiza el vaciado gástrico. El resultado, explica el doctor Céspedes, es directo: "aumenta tu saciedad, por eso es mucho más fácil reducir el apetito y reducir los antojos." No es un efecto psicológico sino mecánico: el cuerpo tarda más en sentir hambre porque el gel prolonga la sensación de plenitud.

De la digestión

Ese mismo gel tiene una segunda consecuencia sobre la digestión. "Ese mismo efecto hace que tu digestión sea mucho más lenta y estable, lo que ayuda a tu microbiota y a prevenir el estreñimiento", señala Céspedes. Una digestión más pausada favorece que las bacterias intestinales dispongan de sustrato durante más tiempo, lo que se traduce en un mejor equilibrio de la microbiota. Y ahí el doctor explica una mejora que va más allá del aparato digestivo: "cuando la digestión funciona mejor, el cuerpo también descansa mejor."

La relación entre digestión y sueño tiene una base química concreta, y Céspedes la apunta: "la chía aporta triptófano, un precursor de la serotonina y de la melatonina, claves para la relajación y el sueño". El triptófano es un aminoácido esencial que el organismo no fabrica por sí solo y que necesita obtener de la dieta.

Minerales, antioxidantes y huesos

El doctor explica la relación de la chía con los micronutrientes: "aporta minerales y antioxidantes que ayudan a reducir la inflamación y mantener los huesos fuertes". La chía contiene calcio, magnesio, fósforo y zinc, además de ácidos grasos omega-3 de cadena corta con efecto antiinflamatorio. Su aporte de calcio por gramo es superior al de la leche de vaca, lo que la convierte en una fuente relevante para quienes siguen dietas sin lácteos.

Céspedes cierra con una recomendación que inserta la chía dentro de una comida, no como un suplemento aislado: "si la combinas con proteína, tienes un desayuno sencillo y completo".

Un alimento antiquísimo

El consumo de la chía se remonta a las antiguas civilizaciones de Mesoamérica, especialmente entre los aztecas y mayas, quienes la consideraban un alimento esencial por su alto valor energético y nutricional. De hecho, la palabra “chía” proviene del náhuatl chian, que significa “aceitoso”, en referencia a su riqueza en ácidos grasos saludables. Estas semillas eran utilizadas tanto en la alimentación diaria como en rituales religiosos, e incluso como forma de tributo.

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Semillas de chía, un superalimento.

Con el paso del tiempo, su uso se redujo tras la colonización, pero en las últimas décadas ha resurgido como un superalimento gracias a sus beneficios para la salud. Hoy en día, la chía se consume de múltiples formas: puede añadirse a yogures, batidos o ensaladas, utilizarse como base para pudines al mezclarse con líquidos, incorporarse en panes y repostería, o incluso emplearse como sustituto del huevo en recetas veganas. Su versatilidad y propiedades la han convertido en un ingrediente clave en la alimentación moderna.