La pirámide poblacional se ha dado la vuelta y Euskadi es uno de los ejemplos más claros de este cambio. Hoy hay más personas mayores que niñas y niños, y eso obliga a mirar la salud con otros ojos, más a largo plazo, y de una manera mucho más estratégica. ¿De qué sirve sumar años si no se suman también calidad de vida, autonomía y tranquilidad?
En las últimas décadas se ha avanzado mucho en prevención, diagnóstico y tratamiento, y eso se nota en cómo se llega a la madurez. Cada vez es más habitual ver a personas mayores, socialmente conectadas y con proyectos vitales que hace unos años parecían reservados a etapas más tempranas. La edad cronológica pesa menos que nunca, pero la forma en la que cada persona cuida su salud sigue marcando la diferencia.
La edad media en Euskadi y el reto demográfico
Euskadi es hoy una sociedad claramente envejecida: la edad media de la población se sitúa en 46,1 años, por encima de la media estatal. Casi una de cada cuatro personas residentes en la comunidad tiene 65 años o más, una proporción que sigue creciendo año tras año. Esto significa más experiencia y capital social, pero también más necesidad de cuidados sanitarios continuados.
Las cifras demográficas de Eustat confirman un incremento sostenido de la edad media en los últimos veinte años, reflejo de una menor natalidad y de una esperanza de vida cada vez más alta. En este contexto, cuidar la salud no puede ser algo que se improvisa al llegar a la jubilación, sino una tarea de fondo que empieza mucho antes. Lo que se hace —o no se hace— a los 30, 40 o 50 años condiciona de forma directa cómo se transita por la década de los 60 y más allá.
Cuidarse bien a partir de los 60
Cumplir 60 años se parece cada vez menos a “hacerse mayor” y mucho más a iniciar una nueva etapa vital. Es una fase en la que muchas personas ya han cerrado su etapa laboral o están cerca de hacerlo, cuentan con más tiempo para sí mismas y empiezan a priorizar lo realmente importante: salud, autonomía y bienestar emocional. Sin embargo, también es el momento en el que aumentan la frecuencia de las revisiones, el seguimiento con especialistas y la necesidad de pruebas diagnósticas más específicas.
A partir de esa edad, cuidar la salud implica ir más allá de “no ponerse malo”. Hablamos de mantener bajo control factores de riesgo como la tensión, el colesterol o la diabetes, prevenir problemas cardiovasculares, vigilar la salud ósea y articular, controlar la vista y el oído, o cuidar la salud mental y la calidad del sueño. Un pequeño síntoma ignorado a los 40 puede ser un aviso serio a los 60, por eso la agilidad en el acceso a especialistas y pruebas se convierte en una necesidad, no en un lujo.
A partir de los 60 años, la agilidad en el acceso a especialistas y pruebas se convierte en una necesidad, no en un lujo
El auge del seguro de salud en Euskadi
En este escenario de envejecimiento progresivo, cada vez más personas en Euskadi deciden complementar la sanidad pública con un seguro de salud privado. Según datos de ICEA, en el País Vasco, en 2024 había ya 512.376 personas aseguradas, con un incremento del 1,77% respecto al año anterior. Detrás de un crecimiento que viene siendo continuado se sitúan motivos muy claros para quienes contratan estas pólizas: reducir tiempos de espera, poder elegir profesional y centro, y acceder a circuitos asistenciales más ágiles cuando el tiempo apremia.
IMQ, compañía líder en Euskadi, ofrece cobertura sanitaria a 256.250 personas y cuenta con el mayor cuadro médico privado y la red propia de clínicas y centros de referencia en la comunidad. La combinación de arraigo local, atención primaria cuidada y servicios digitales avanzados explica en buena medida la confianza que la ciudadanía vasca deposita en esta aseguradora.
Cuando más se necesita el seguro de salud
Si hay un momento en la vida en el que tener un seguro de salud marca una diferencia clara, es precisamente a partir de los 60. En esa etapa se multiplican las revisiones periódicas, aumenta el seguimiento por distintas especialidades y se intensifica el control de patologías crónicas. Acceder con rapidez a consultas, pruebas diagnósticas y urgencias ambulatorias 24 horas puede evitar complicaciones, ingresos y pérdida de autonomía.
Aquí entra en juego el tipo de seguro elegido. Muchas pólizas tradicionales están pensadas para un perfil de edad más amplio y obligan a pagar por coberturas que, pasados los 60, apenas se utilizan, mientras otras mantienen cuestionarios de salud estrictos o límites de edad que dificultan la contratación en etapas clave. De ahí el interés creciente por productos específicamente diseñados para mayores, adaptados a sus necesidades reales y a su momento vital.
IMQ Salud Vital +60: el seguro pensado para quienes ya han cumplido
En respuesta a esta realidad, IMQ ha lanzado Salud Vital +60, un seguro de asistencia sanitaria centrado en la atención ambulatoria y diseñado exclusivamente para personas mayores de 60 años. Su foco está en lo que más se utiliza a esa edad: consultas con especialistas, pruebas diagnósticas, urgencias ambulatorias 24 horas y servicios digitales como chat médico o videoconsulta, que facilitan el seguimiento sin necesidad de desplazarse siempre al centro.
Una de las claves de este producto es el “SIN” y el “CON”: SIN cuestionario de salud y SIN límite de edad para contratar, pero CON acceso ágil al mayor cuadro médico privado de Euskadi, CON la red propia de centros y clínicas de IMQ y CON servicios digitales pensados para acompañar en el día a día. En la práctica, esto se traduce en que una persona puede contratar el seguro con más de 60 años, sin pasar por un proceso de selección médica complejo y sabiendo que solo paga por aquello que realmente necesita en su etapa vital.
Salud Vital +60 pone el foco precisamente en ese punto en el que la prevención y el seguimiento estrecho con especialistas resultan determinantes para mantener la calidad de vida. Para muchas personas en Euskadi, supone la tranquilidad de saber que, cuando la salud requiere más atención, cuentan con un seguro hecho a su medida, respaldado por la aseguradora líder del territorio y por una red sanitaria cercana y conocida.
En definitiva, la vasca es hoy una sociedad que envejece, pero también una sociedad que quiere hacerlo bien, cuidándose desde antes y cuidándose mejor cuando más falta hace. Las cifras demográficas, el aumento de seguros de salud privados y la apuesta por productos específicos como IMQ Salud Vital +60 muestran una misma tendencia de fondo: las personas mayores reclaman protagonismo, autonomía y soluciones sanitarias adaptadas a su realidad, y el sistema —público y privado— se ve llamado a responder con la misma claridad y determinación.