El creador de contenido @luiscoronasalud alerta en un vídeo viral sobre los riesgos de los aceites de maíz, soja, canola y algodón. El primer argumento del creador es que estos aceites no se queman fácilmente pero tampoco se eliminan bien del cuerpo, y que con el calor se vuelven progresivamente más tóxicos. La base de esto es real, ya que los aceites de semillas son ricos en ácidos grasos poliinsaturados, que son químicamente inestables a altas temperaturas. Cuando se calientan generan compuestos de oxidación como aldehídos y radicales libres que el cuerpo tiene dificultades para procesar. Cuanto más se calienta el aceite y más veces se reutiliza, mayor es la acumulación de esos subproductos.
El vídeo menciona que estos aceites pueden contener hexano, un disolvente químico que también se usa en la industria del combustible. Luis señala que este compuesto puede quedar atrapado en el organismo durante un tiempo prolongado, inflamando tejidos a su paso.
La acumulación en órganos
El creador sostiene que el cuerpo no sabe qué hacer con estos compuestos, que se acumulan en órganos vitales y que el daño es silencioso porque inflama tejidos, deteriora órganos y acelera procesos de desgaste que no se perciben hasta que ya es tarde. Relaciona el consumo habitual de estos aceites con problemas de inflamación crónica, fatiga y daño metabólico, y argumenta que muchas familias los siguen usando sin cuestionarlo.
La solución que propone es concreta: sustituir los aceites de semillas por grasas de origen animal que resisten mejor el calor y que el cuerpo reconoce metabólicamente. Menciona la mantequilla real, la manteca de cerdo, la grasa de res y el ghee. El argumento de fondo es que estas grasas, ricas en ácidos grasos saturados, son estructuralmente más estables al calor y no generan los compuestos de oxidación que producen los aceites mencionados cuando se calientan.
El AOVE, la mejor opción
El aceite de oliva virgen extra (AOVE) es considerado una de las grasas más saludables dentro de la alimentación, especialmente en comparación con muchos aceites de semillas refinados. Su principal ventaja es que contiene una alta proporción de ácido oleico, una grasa monoinsaturada que contribuye a reducir el colesterol LDL (“malo”) y mantener o aumentar el HDL (“bueno”), lo que favorece la salud cardiovascular.
Además, el AOVE es rico en antioxidantes naturales y compuestos fenólicos, sustancias con efecto antiinflamatorio y protector frente al envejecimiento celular. A diferencia de muchos aceites de semillas que suelen someterse a procesos industriales intensivos de refinado, el AOVE se obtiene mediante procesos mecánicos en frío, lo que permite conservar mejor sus propiedades nutricionales. Por todo ello, es un pilar fundamental de la dieta mediterránea y se asocia con beneficios para el corazón, el metabolismo y la salud general cuando se consume de forma habitual y equilibrad