Los filtros de la campana extractora son uno de los elementos más difíciles de mantener limpios en la cocina. La grasa que sueltan los guisos y las frituras se acumula en la malla metálica con cada uso, y si no se limpian cada poco tiempo, acaban tan obstruidos que la campana pierde eficacia. @lasprincesasdetamara, creadora de contenido especializada en limpieza del hogar, ha publicado un vídeo con los dos métodos que ella misma usa, ambos con productos que la mayoría de la gente ya tiene en casa.

El primer truco

El primer truco arranca con un ingrediente que sorprende: levadura. La creadora espolvorea un sobre por toda la superficie del filtro antes de añadir ningún líquido. La levadura en polvo contiene bicarbonato sódico y cremor tártaro, compuestos que al entrar en contacto con líquidos ácidos generan una pequeña efervescencia que ayuda a desprender la grasa acumulada sin necesidad de aplicar mucha fuerza. Sobre la levadura se añade un buen chorro de vinagre de limpieza, cuya acidez actúa sobre la grasa descomponiéndola al tiempo que desinfecta la superficie.

El tercer componente es el jabón de platos, que completa el trabajo y limpia la superficie al enjuagar. Tras frotar un poco para que el jabón penetre bien en la malla, se aclara con agua bien caliente, que disuelve mejor los restos grasos que el agua fría.

La opción alternativa

El segundo método, que la propia autora describe como su favorito, sustituye la levadura por bicarbonato sódico espolvoreado directamente sobre el filtro. El bicarbonato es un desengrasante natural alcalino que al combinarse con el vinagre produce una reacción de efervescencia visible que, como ella misma reconoce en el vídeo, "pierde algo de eficacia" química al neutralizarse mutuamente, pero que en la práctica sirve para levantar físicamente la suciedad incrustada gracias a las burbujas.

Un hombre prepara la comida con la campana encendida. Freepik

A continuación se añade el jabón de platos y se frota con un cepillo de cerdas suaves para no dañar la malla metálica del filtro, que puede deformarse o arañarse con materiales demasiado duros. El aclarado final se hace también con agua bien caliente.

Detalles a tener en cuenta

Ambos métodos funcionan mejor si los filtros se remojan primero en agua caliente con un poco de jabón durante unos minutos, ya que el calor ablanda la grasa y facilita todo el proceso posterior. También conviene revisar si los filtros del modelo concreto de campana son lavables, ya que algunos llevan filtros de carbón activo que no deben mojarse y que requieren sustitución periódica en lugar de limpieza. Los filtros metálicos de aluminio o acero inoxidable, que son los más comunes en campanas de casa, sí admiten este tipo de limpieza sin problema.

La frecuencia recomendada de limpieza depende del uso, pero como referencia general, en una cocina con uso diario conviene limpiarlos cada cuatro a seis semanas para evitar que la grasa se endurezca y el proceso de limpieza sea mucho más pesado y largo.