La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una advertencia clara a través de una reciente publicación: no todos los medicamentos pueden partirse o triturarse, aunque el tamaño del comprimido resulte incómodo o la dosis parezca elevada. Se trata de una práctica habitual entre muchos pacientes, pero que puede tener consecuencias importantes si no se hace siguiendo las indicaciones correctas.

Desde la OCU recuerdan que los medicamentos están diseñados para administrarse de una forma concreta, definida por el fabricante y recogida en el prospecto. En el caso de los comprimidos y cápsulas, lo habitual es ingerirlos enteros con un vaso de agua, salvo que el propio medicamento indique explícitamente que puede partirse, triturarse o manipularse de otro modo.

El gran problema

El problema, según explica la organización, es que romper o triturar una pastilla puede alterar la forma en la que el fármaco actúa en el organismo. En algunos casos, esa manipulación puede hacer que el principio activo se libere demasiado rápido, pierda eficacia o aumente el riesgo de efectos adversos.

La OCU subraya que solo debe partirse o triturarse un medicamento cuando el prospecto lo permita expresamente. Algunos comprimidos están incluso diseñados con una ranura para facilitar su división, pero eso no significa que todos puedan manipularse.

Prohibido partir

La advertencia es especialmente clara en tres tipos de medicamentos que no deben partirse ni triturarse. En primer lugar, los medicamentos gastrorresistentes, cuya cubierta protege el estómago y permite que el fármaco se libere más adelante en el aparato digestivo. Romperlos elimina esa protección y puede provocar irritación gástrica o reducir su eficacia.

En segundo lugar, los medicamentos de liberación modificada o prolongada, diseñados para liberar el principio activo de forma lenta y sostenida. Al triturarlos o partirlos, se rompe ese mecanismo y el cuerpo recibe la dosis de golpe. La OCU señala una única excepción conocida por muchos pacientes: algunas cápsulas de omeprazol y esomeprazol, que sí pueden abrirse y mezclar su contenido con agua, siempre siguiendo las indicaciones del prospecto.

Una persona sostiene una pastilla Freepik

Por último, la organización advierte sobre los llamados medicamentos “peligrosos”, que tampoco deben manipularse, ya que hacerlo puede suponer un riesgo tanto para quien los toma como para quien los maneja, por ejemplo al inhalar partículas del fármaco.

El mensaje de la OCU es que ante la duda, no manipular el medicamento y consultar siempre el prospecto, al farmacéutico o al médico es lo correcto.