Urkullu tiende la mano a quien tenga “voluntad real”
Apuesta por las medidas “realistas” sin “hipotecar el futuro” de Euskadi
EH Bildu trató de invocar ayer en el Parlamento Vasco el fantasma de un hipotético pacto PNV-PP, uno de sus argumentos para esta precampaña de las elecciones generales del 23 de julio. Con motivo de los votos que van a proporcionar los populares tanto al PNV como al PSE para desbancar a EH Bildu de algunas alcaldías donde fue la opción más votada, como Durango y Gasteiz, la coalición abertzale pareció buscar ayer algún tipo de consecuencia más allá de lo municipal y apuntó a nivel autonómico. Preguntó al lehendakari qué compañeros de viaje va a elegir el Gobierno vasco para desplegar las políticas públicas, y aseguró que “incorporar a la ecuación política al PP de Ayuso, al PP de Vox, no es inocuo y no es gratis”.
Frente a ese discurso, Iñigo Urkullu puso sobre la mesa los datos de la legislatura: un 67% de las leyes aprobadas han contado con el apoyo de uno o más grupos de la oposición, entre ellos EH Bildu (que en las últimas horas ha anunciado que apoyará la Ley vasca de Memoria y también ha trabajado codo con codo con el Ejecutivo en el pacto educativo) y, al margen de ese 67%, un 17% ha contado con la abstención de algún grupo de la oposición. Todo ello, a pesar de que el Gobierno vasco no necesita más apoyos porque cuenta con mayoría absoluta. Urkullu mantuvo la mano tendida, pero para alcanzar acuerdos con quien tenga “voluntad real”, y con planteamientos que no hipotequen a generaciones futuras.
En el pleno de control del Parlamento, Nerea Kortajarena preguntó al lehendakari qué compañeros de viaje va a elegir, y deslizó que hoy mismo, en las sesiones de proclamación de los alcaldes y alcaldesas, se podrá ver un primer indicativo de esas alianzas. El lehendakari, quien rechazó entrar a valorar los pactos del PNV porque tal cosa le corresponderá al partido, le respondió reivindicando la aprobación de leyes en el Parlamento con mayorías amplias. Kortajarena contraatacó entonces asegurando que el Gobierno “tiene que elegir” porque “querer hacerlo con todos demuestra falta de ambición y cortoplacismo”, y además rechazó conceder protagonismo a un partido residual en suelo vasco, el PP, y que pueda “poner o quitar gobiernos” y condicionar las políticas también en el Parlamento Vasco. “Incorporar a la ecuación política al PP de Ayuso, al PP de Vox, no es inocuo y no es gratis. El voto patriótico sale caro en términos de cohesión social y de construcción de futuro”, dijo.
La referencia al patriotismo dio pie a Urkullu para lanzar un dardo a Kortajarena. Le recordó las loas del delegado del Gobierno español en Madrid hacia Bildu: “Yo creía que ustedes habían hecho más por España en cinco años de lo que habían hecho los de la pulsera patriótica”. El lehendakari apostó por “facilitar el acuerdo con los grupos”, pero con aquellos que “tengan una voluntad real y constructiva para ello”. Y pidió tener en cuenta las “consecuencias de todas las decisiones” en términos económicos porque los recursos no son ilimitados, de manera que hay que “ser realistas y no hipotecar el futuro de la sociedad”. En cualquier caso, bajo esas premisas, tendió la mano para los pactos de país. Quiso diferenciar también entre cogobernanza y gobernanza colaborativa, porque una cuestión es alcanzar acuerdos, y otra, que la oposición pretenda gobernar, algo que corresponde al Ejecutivo elegido democráticamente, según defendió.