La actividad armada de ETA finalizó el 3 de mayo de 2018 y desde entonces todo el mundo sabe que por parte de la organización armada vasca no hay ni habrá actividad atentatoria alguna. Hay sin embargo síntomas y algunos hechos por parte de organizaciones ultras y fascistas españolas por los que algunas personas, que siguen pendientes de procesos judiciales o están en la cárcel o en tercer grado o son incluso sus familiares, podrían temer por sus vidas. Se trata de la nueva “guerra sucia”. Y para ello cierta prensa, consciente y/o inconscientemente, está colaborando.

Además de amenazas fascistas que afectan también a personas del Estado Español, nos referimos aquí en especial a la situación creada al histórico militante de ETA, Josu Urrutikoetxea, así como a su hijo Egoitz, que también estuvo procesado por su pertenencia a ETA aunque negó haberlo sido. Conviene que la sociedad lo sepa y no nos coja desprevenidos. Porque, además, esos temores de hoy en día pueden llegar a ser una trágica realidad. Y conviene también saber quiénes son sus responsables.

Empecemos por la situación de Josu Urrutikoetxea, cuya legalidad en el Estado Francés es total, pese a lo que digan sectores ultras. El pasado día 15 de febrero el periódico digital ultra, dirigido por Eduardo Inda, anunciaba que “OKDiario ha localizado en …. (Francia) la casa en la que se esconde José Antonio Urrutikoetxea, alias Josu Ternera, uno de los máximos dirigentes de ETA, que está en busca y captura desde el pasado mes de diciembre”. Tras señalar el caso Herriko Tabernas en el que está procesado aseguraba que “los propios vecinos del terrorista han confirmado a este periódico que le habían visto entrar en esa casa.” Pese a estar localizado y en busca y captura desde diciembre, añaden, “la Justicia no ha procedido a su arresto a través de los mecanismos de cooperación con las autoridades francesas”. Dirigiéndose al ministro del Interior español, le dicen “Marlasca, te mostramos la casa del asesino en busca y captura, ahí lo tienes…”.

Finalmente aseguran que “un equipo de OKDiario le dejó en la puerta de esa casa una pulsera de la Guardia Civil con el lema “el honor es mi divisa”. “Algo por lo que los proetarras –se refieren a Naiz– que protegen a los asesinos de ETA se han hecho las víctimas, asegurando que “recibe amenazas”.

Sigamos ahora la situación creada a Egoitz, hijo de Josu Urrutikoetxea. No han pasado aun tres semanas, y el día 3 de marzo, El Correo Español, en página impar abriendo y a dos columnas con foto incluida, titula “El hijo de “Ternera” será alcalde en un pueblo de 90 habitantes en Iparralde”. Tras concretar nombre de la localidad, el informador, de cuya identidad solo se conoce las siglas E.C. , señala que “forma parte de EH Bai, la marca de EH Bildu en el País Vasco Francés y es el único candidato que se presentará en los comicios municipales de la semana que viene”. Tras añadir que fue condenado por pertenencia a ETA, aunque fue exonerado de la pena, admite que Egoitz lo negó.

Semejante información hubiera sido irrelevante, y menos con semejante dimensión informativa pública, para otros casos. Se trata sin embargo del “hijo del asesino”. Y OKDiario, añadiría “ahí está su casa o su pueblo”. Y no lo decimos por decir, sin base alguna. Hablamos con casos ya concretos de lo que está ocurriendo y en consecuencia lo que puede producirse y no solo en Iparralde, además del aviso que el aita de Egoitz se encontró en la aldaba de la puerta de la casa donde reside habitualmente.

También la nueva “guerra sucia” se está produciendo en el Estado Español. En los últimos días se ha sabido que Rita Maestre, política de Más Madrid, denunció la difusión de su dirección de su casa de Madrid en Internet como “sitio de servicios sexuales”. “Llaman de madrugada, borrachos”, aseguró. Hay otros casos de los que verdugos pseudoperiodistas ultras son sus protagonistas. Los bulos, manipulaciones son el caldo de cultivo para luego actuar con amenazas de muerte o incluso físicamente contra políticos, periodistas etc. El caso de la tertuliana Sarah Santaolalla, víctima de agresiones físicas por parte del periodista ultra Vito Quiles, es un ejemplo de lo que esta misma denunció como “terrorismo fascista”. La guerra sucia tiene hoy muchas y variadas aplicaciones. No descartemos que puedan llegar también a la mortal!.

Precisamente todavía hoy, decenas de años después, tenemos que recordar que seguimos sin saber oficialmente la identidad de los responsables políticos y policiales de lo que fue la guerra sucia en tiempos del Gobierno de Felipe González. Hasta ahora solo ha habido una desclasificación de algunos documentos oficiales del 23-F. Los de la guerra sucia cuya X de su creador una gran parte de la opinión pública identificaba con Felipe González, presidente del Gobierno español en aquellos años, ahí siguen ocultos bajo llave.

El Gobierno español actual no puede escurrir el bulto y dejar el tema aparcado para que se olvide lo que en ningún caso será inolvidable para quienes lo padecimos.. Y este Pueblo padeció gravemente las consecuencias de aquella guerra sucia: secuestros, detenciones, torturas, asesinatos, juicios sin garantías procesales en los Tribunales de Orden Público, TOP, Audiencia Nacional, Tribunales Militares etc.

Ojalá cortemos de raíz esos nuevos episodios de guerra sucia, denunciando a tiempo a sus responsables materiales, informativos, políticos y sociales. Los Gobiernos, instituciones públicas, partidos políticos, sindicatos, movimientos sociales, medios informativos deberían formar un frente activo contra esa nueva guerra sucia y sus nuevas aplicaciones. Antes de que sea demasiado tarde.