Lo mejor de Unai Simón
"Hablar tan claro en público conlleva a menudo el pago de una factura que no necesariamente se abona de manera inmediata"
Una vez escogida por acuerdo unánime la identidad del hombre del partido, el más inspirado, eficiente y decisivo para la suerte del equipo en Vallecas, solo queda un aspecto por dilucidar: ¿qué parte de la actuación de Unai Simón fue más relevante, la serie de oportunas paradas que impidieron el hundimiento del Athletic o las palabras en tono serio y exentas de florituras que pronunció a la finalización del partido?
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Presumiblemente, la mayoría se decantará por lo que hizo durante el partido, donde ofreció un rendimiento óptimo sin el cual hubiese resultado imposible obtener el empate. Él mismo apuntó que los siguientes compromisos se han de sacar adelante como sea y es que sumar, aunque se logre de mala manera, siempre será prioritario en competición oficial. Se juega con el objetivo de ganar o al menos de eludir la derrota, por lo que merecen ser escuchadas las opiniones de alguien de dentro, en este caso el portero, si justo en una fase de la temporada en que los marcadores están acompañando se atreve a introducir elementos discordantes o críticos en el discurso.
Unai Simón: "Este equipo si no tiene intensidad es de Segunda"
Preocupación y enfado
Simón dejó clara su insatisfacción por el comportamiento del equipo. Bastaría con fijarse en sus gestos y gritos sobre el verde, no ya este pasado sábado sino de modo frecuente en los últimos meses, para comprender su preocupación y enfado por el juego rojiblanco, sobre todo en lo concerniente a la faceta defensiva, la que por motivos obvios más le afecta. También se ha manifestado en este sentido anteriormente, sucede que las estadísticas en el apartado de goles concedidos son elocuentes, máxime comparadas con las de años precedentes; pero ahora Simón se ha mostrado más explícito, su mensaje versa sobre el rendimiento en general y ha sonado más duro.
El simple recordatorio de la talla de los últimos rivales, casualmente los que cierran la clasificación, lleva implícita una censura porque el fútbol realizado por el Athletic frente a estos equipos ha dejado mucho que desear. Sin embargo, ello no ha sido impedimento para que engordase el casillero con diez puntos de doce posibles y ahora pueda plantearse pelear abiertamente por una plaza europea y no por huir de la quema.
Equipo de Segunda
Mantener la perspectiva y no dejarse arrastrar por una euforia que básicamente descansa en la eficacia exhibida a costa de los más débiles, que el azar ha reunido en el calendario en el momento más oportuno, cuando el nerviosismo empezaba a aflorar en el entorno, no deja de ser una postura poco común entre los profesionales. Simón enlazó este razonamiento con una frase que apenas difiere de algunas que suelen salir de la boca del entrenador, al asegurar que el Athletic viene a ser un conjunto de Segunda si no se emplea con intensidad en sus compromisos.
Simón se quedaría tranquilo, dirá cualquiera, pero hablar tan claro en público conlleva a menudo el pago de una factura que no necesariamente se abona de manera inmediata. Cabe imaginar que, pese a que se comparta el contenido de sus reflexiones, global o parcialmente, existe una tendencia muy extendida a desmarcarse de quien mete el dedo en la llaga. Dicho a la inversa, es más fácil identificarse o compartir los discursos amables, en clave optimista o los que son directamente huecos, pero que regalan los oídos. No es preciso fijarse mucho para concluir que los de esta clase, los que en el fondo nada aportan más allá de un pretendido buen rollo porque “somos el Athletic” (o somos del equipo que se quiera), son la inmensa mayoría de los que rulan en el mundillo del pelotón.
La fragilidad que debe corregir el Athletic
En un hábitat cada vez más mediatizado por el peso del dinero y la importancia de la imagen, reconforta que todavía haya quien se desmarca y se expone, porque estima que vale la pena mojarse y alguien debe hacerlo.
