El Athletic se quedó ayer con las ganas de encadenar en Vallecas su cuarta victoria consecutiva en liga, misión que no consumó porque no se lo mereció, sobre todo a causa de una primera mitad en la que no estuvo al nivel de juego que requería el compromiso, por lo que el Rayo Vallecano olió la sangre y no dudó en apretar al colectivo de Ernesto Valverde, perdido en su juego y que agradeció la inspiración de Unai Simón, que evitó que los leones se fueran al intermedio con una desventaja mayor al 1-0 que lucía el marcador.
Lo mejor: Una jornada más sin perder bajo el paraguas de Unai Simón
No pudo ser y el Athletic se tuvo que conformar con sumar un punto de su visita al estadio de Vallecas, un resultado que no le dejaba contento porque frenaba su racha de victorias, pero el hecho de no perder suavizó lo que podría haber sido un disgusto mayor si no hubiera emergido la figura de Unai Simón, que se convirtió en el artífice del empate y de frustrar al Rayo de Iñigo Pérez, que pasó por encima de los leones en el primer acto. El desenlace se recibe en el mundo athleticzale en clave resultadista, no así en juego, pero de ahí que se dé el valor al punto sumado pese a que el fútbol desplegado por los de Ernesto Valverde dejó mucho que desear.
Unai Simón fue el garante del Athletic, pero al que se sumó en el arranque del segundo tiempo Iñaki Williams, autor de un gol de bella factura y que no veía puerta en liga desde casi cinco meses atrás, cuando lo hiciera en la victoria de su equipo en San Mamés sobre el Mallorca. Un tanto, el tercero de su cuenta esta campaña ya que también marcó en la victoria sobre el Valencia en los cuartos de final de la Copa, que le debe servir de acicate, especialmente de cara al segundo y definitivo capítulo de la semifinal de Copa ante el Real Sociedad que se disputará el miércoles en Anoeta y donde los rojiblancos deben dar la vuelta al 0-1 encajado en el duelo de San Mamés.
Lo peor: La escasa producción ofensiva a la que se sumó la lesión de Ruiz de Galarreta
El gol de Iñaki Williams no debe tapar, sin embargo, el mal partido del Athletic, que ofreció una producción muy escasa y que no dio más que para sumar un punto. No en vano, el del capitán fue el primer disparo a puerta de los leones que ni habían causado que Batalla, portero del Rayo, ni siquiera se hubiera agachado durante los primeros 45 minutos, síntoma de la pobreza futbolística del colectivo de Valverde, que por momentos habían regresado a la mediocridad del mes de enero y que hacía temer por una derrota que podría hacer mucha mella anímica para la cita en Donostia con el billete a la final de Copa en juego.
El Athletic busca volver la final de La Cartuja dos años después, pero competirá en Anoeta sin el concurso de Iñigo Ruiz de Galarreta, al que se le salió el hombro derecho a los 58 minutos de juego, una lesión cuyo alcance real se conocerá tras las pruebas a las que se someterá. Se trató de la noticia negativa del encuentro, sobre todo porque el de Eibar es el referente en la gestión del fútbol de los rojiblancos, a los que se les aguó la fiesta que suponían los regresos de Alex Berenguer, ausente desde el derbi de liga frente a la Real Sociedad, y de Mikel Jauregizar, recuperado de la lesión que le impidió jugar frente al Elche.